Coronavirus

imagen

La república del caos

Pedro Sánchez envía a Salvador Illa a hacer presidente al candidato de Esquerra. Nada bueno podría salir de esta conjunción de fulleros y trileros.

La alarma como costumbre

Tenemos una alarma sin mando único, repartida y prorrateada en virtud de los apoyos que necesita el Ejecutivo para sostenerse. Un vehículo y 17 conductores autodidactas que fían su suerte a los números y cálculos averiados del candidato Illa.

imagen

Día de playa

Como en tiempos de Bécquer, como en cualquier tiempo, los muertos se quedan solos. Pero ahora su soledad empieza antes, en la enfermedad y en la agonía, cuando la muerte aún no lo era todo pero ya se propagaba como un incendio de oscuridad.

imagen

Demos las gracias a Sánchez

Lo importante para un Gobierno experto en levantar castillos en el aire es convencernos de que, en un futuro cercano y solo gracias a Sánchez, aquí habrá vacunas para dar y tomar.

imagen

El velo blanco

Cuando hasta las palas se convierten en una ocasión de aleccionar al prójimo, cuando la posición de la mascarilla es la oportunidad de regañar al vecino, y cuando todo acaba siendo un pretexto para moralizar a los demás, un bolazo de nieve en la cara nos recuerda que somos más juego que negocio.

¡A vacunarse sin miedo!

Respondemos a los dos grandes bulos sobre la vacuna contra el coronavirus.

imagen

Los olvidados

El Gobierno ha usado, desde el primer día, un criterio de conveniencia política con las estadísticas de los muertos. La suma de los reconocidos y los olvidados por el Ejecutivo se eleva a 45.684 entre marzo y abril y proyecta una cifra de casi 80.000 en el conjunto del año.

Logística de la vacunación

Parece razonable que se vacune solo a la población de más de 65 años y a la que tenga patologías de riesgo. Si la inmunización es efectiva, no habría ninguna razón para no recuperar totalmente la normalidad en un máximo de dos meses.

imagen

Confinar no cura

La principal razón de la desastrosa gestión de la pandemia es que se hace con criterios políticos. 50.000 muertos es una cifra suficiente para no demorar la búsqueda de soluciones y la adopción de nuevas medidas.