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Un niño gana la Lotería, ¿a nadie le parece preocupante?

Que en pleno auge de las casas de apuestas, y los consecuentes casos de ludopatía, un chaval de 15 años se convierta en el héroe del día por llevarse el gordo de la Lotería del Niño evidencia un grave problema social.

El año no ha podido empezar mejor para Blasillo Regúlez. Este chico de 15 años se ha alzado con la victoria en el concurso de chupitos de Ortiguillas del Norte, su localidad natal.

Blasillo ha celebrado su triunfo y ha posado para la prensa local y regional que se ha interesado por esta sorprendente historia. Nuestro protagonista no ha dudado en conceder alguna entrevista a pesar de encontrarse todavía bajo las evidentes consecuencias de ingerir la friolera de 15 chupitos de peché. “Probé suerte en el campeonato de calimotxo de Navidad, no pude ganar, pero aproveché el tercer premio de ese concurso para preparar a fondo este espirituoso acontecimiento”.

Esta noticia es falsa y, de ser cierta, habría causado el escándalo y la indignación de cualquiera. Se celebra el éxito de un niño ante algo que le está prohibido y, al mismo tiempo, se ofrece un mal ejemplo a otros menores que pretendan emularlo. Precisamente eso es lo que ha ocurrido en España con el jolgorio generalizado ante el premio de la Lotería del Niño para un chico de 15 años.

Jugar por nece(si)dad, perder por obligación

Parece no importar el hecho de que un menor de edad no puede participar en estos juegos de azar. Así lo refleja la Ley de Regulación del Juego. Por mucho que nos cuenten después que el padre compró el décimo acompañado por su hijo, este insiste en que es “su” premio, y esa es la imagen que nos llega a través de los informativos de televisión y hasta en las portadas de los periódicos.

Tampoco parece ser motivo de alarma que un chiquillo de 15 años decida “invertir” los 20 euros que no perdió con la Lotería de Navidad en la Lotería del Niño. Lo cuenta con mucha gracia y eso parece ser suficiente. 

Como ocurre con otros ámbitos dañinos y que pueden provocar graves adicciones, los sorteos navideños se consideran algo social cuyo “consumo”, si me permiten el paralelismo, esta normalizado e incluso bien visto. Los recurrentes reportajes en la cola de Doña Manolita, administración de lotería de Madrid, es un buen ejemplo de ello. Que los españoles gasten al año una media de 377 euros para juegos de azar debería ser un dato para la preocupación.

La proliferación de las casas de apuestas

Y todo este buenrollismo lotero en pleno auge de las casas de apuestas y los consecuentes casos de ludopatía. El niño que ha ganado la Lotería es el mejor reclamo para todos esos locales que empiezan a parasitar las calles de nuestras ciudades y en los que no es raro encontrar a numerosos grupos de chavales dejándose los ahorros “metiendo 10 eurillos” a que el Dinamo de Kiev le va a ganar 4-2 al Mariupol en el próximo partido de la siempre interesante liga ucraniana.

Igual el afortunado menor toma el relevo dentro de poco a esos actores y presentadores que nos venden a todas horas, y en prácticamente todos los medios de comunicación, lo maravilloso que es apostar “en tiempo real” a todos los deportes habidos y por haber.

Las alertas han comenzado a saltar, el Defensor del Pueblo ya ha denunciado los riesgos del juego y la proliferación de estas salas recreativas, y los psicólogos advierten del aumento de los casos de ludopatía en menores. Sin embargo, el héroe de estas Navidades ha sido un chico de 15 años que ha ganado el premio gordo de la Lotería del Niño. Queda mucho por hacer.

Imagen de portada: Fotografía del chico de 15 años ganador de la Lotería del Niño en la puerta de la administración en la que compró el décimo | Agencia EFE
Escrito por

Graduado en Periodismo y Humanidades. Redactor de El Debate de Hoy. @pablo_casado

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