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La otra cara del discurso de Jesús Vidal o la doble moral de la sociedad

El discurso de Jesús Vidal en la gala de los Goya emocionó al público y será recordado. La aceptación de la discapacidad es un logro social y las palabras “inclusión, diversidad, visibilidad” deben extenderse a los bebés que aún están en el útero materno.

Lo más comentado de la última entrega de los Premios Goya ha sido, sin duda, el discurso de Jesús Vidal. El actor leonés presenta una discapacidad visual que solo le permite ver un 10%. La Academia del Cine, en su trigésima tercera gala decidió premiarlo como mejor actor revelación, debido a su notable interpretación en la aclamada película Campeones.

La taquillera película, dirigida por Javier Fesser, cuenta la historia de un equipo de baloncesto compuesto por deportistas con discapacidad que deben ser entrenados por alguien que no quiere cumplir su papel, pero que poco a poco descubrirá todo lo que le falta por aprender.

El discurso de Jesús Vidal duró algo más de lo que suelen durar los otros discursos, pero su mensaje lo merecía. Comenzó diciendo que le habían dado el premio a un “actor con discapacidad”, huyendo por igual tanto del término “discapacitado” como del que últimamente se nos quiere imponer: “persona con diversidad funcional”. Dijo que las tres palabras que le rondaban la cabeza en ese momento eran “inclusión, diversidad, visibilidad”. Tras una serie de agradecimientos a todo el equipo, vino la verdadera carga de profundidad:

Mami, gracias por darme la vida. Gracias por dármelo todo. Porque hiciste nacer en mí el amor por las artes y porque me hiciste ver la vida con los ojos de la inteligencia del corazón. Te quiero todo. Don José Vidal Conde, mi padre, gracias por haber vivido. Gracias por luchar tanto por mí. Porque eres la persona con más ternura del planeta sin pretenderlo y porque, con una sonrisa, cambiabas y cambias el mundo. Queridos padres, a mí sí me gustaría tener un hijo como yo, porque tengo unos padres como vosotros”.

“Campeones”, una acertada defensa de la dignidad de los discapacitados

No puedo evitar volver a emocionarme cuando transcribo estas palabras. Son unas palabras preciosas, que serán recordadas durante mucho tiempo. El público reaccionó saltando de sus butacas y ovacionando al actor con un sonoro aplauso.

La aceptación de la discapacidad, un logro social

La aceptación progresiva de la discapacidad es uno de los logros indudables de nuestra sociedad. La inclusión cada vez más evidente de personas con discapacidades más severas que las habituales (porque todos somos discapacitados) es algo de lo que nuestra sociedad puede estar orgullosa. Están lejos de nosotros, al menos en nuestro país, los casos espeluznantes que de vez en cuando sacuden a la opinión pública al descubrirse en otros países niños con discapacidad encerrados en jaulas de madera.

Es un hecho que el Estado gasta en el cuidado, promoción e inserción laboral de las personas con discapacidad más que en otras épocas de la historia (MURGUI, S. & DASI, R.M. (2017): El gasto público en discapacidad en la UE: estimación y análisis por culturas administrativas y modelos de Estado del bienestar. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, 89, pp. 107-135).

Bebés con síndrome de Down, una desaparición silenciosa

A poco que lo pensemos, enseguida nos vendrán a la cabeza compañeros de trabajo con discapacidad, colegios dedicados a ellos, centros ocupacionales o negocios regidos por personas con discapacidad. Pero no es cuestión de dormirse en los laureles. Se puede y se debe hacer más.

Muchas personas como Jesús Vidal no nacen

Sin embargo, el discurso de Jesús Vidal ha generado una reflexión más profunda que quizá no haya llegado del mismo modo al gran público. Al agradecer a su madre el don de la vida, se pone sin querer de relieve algo que hace pensar: su madre podría haber decidido no darle la vida. Y entonces se cae en la cuenta de que muchas personas como Jesús Vidal no nacen porque se ha detectado en ellos una discapacidad severa. Y esto no es una opinión subjetiva, es un hecho contrastado: cotéjense las estadísticas de nacimientos de niños en el Estudio Colaborativo Español de Malformaciones Congénitas.

Si aplaudimos al actor con discapacidad porque su madre le dio la vida, ¿qué hacemos con los padres que no dejaron nacer a sus hijos porque tenían una discapacidad? ¿Cuál es la acción contraria a aplaudir? Esperamos que la aceptación social de la discapacidad siga progresando y llegue el día en que alcance también a los bebés que aún están en el útero materno. Esperamos el día en que las palabras de Jesús Vidal: “inclusión, diversidad, visibilidad” también los alcancen a ellos.

Imagen de portada: Jesús Vidal, tras recibir el Goya 2019 al Mejor Actor Revelación, por su papel en Campeones, durante la gala de entrega | Agencia EFE
Escrito por

Doctor en Filosofía y Máster en Bioética. Profesor adjunto en la CEU UCH.

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