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Humanidad por encima de deporte. Un mate directo al corazón

Las estrellas del deporte asumen una gran responsabilidad a la hora de desempeñar su trabajo. Pero, muchas veces, contratiempos o circunstancias hacen que lo personal supere lo deportivo. Es ahí donde reside la humanidad de sus superiores. 

El deporte de élite encumbra a aquellos que poseen un don o una habilidad y hace felices a los aficionados que lo disfrutan. Ya no parece raro que una persona llore de alegría con los éxitos de su equipo favorito, o se vaya a la cama sin cenar por una dolorosa derrota de los suyos. El aficionado empatiza de tal forma que siente a su ídolo como un miembro de su familia. Pero no hay que olvidar que esos héroes son personas humanas, que sienten y padecen y que también necesitan, de vez en cuando, una palmadita en la espalda y que se esté a su lado cuando más lo precisan. Y, si hay un deporte que eso lo ha protagonizado y que ha demostrado su humanidad, es el baloncesto.

A principios del pasado mes de octubre, el mexicano Gustavo Ayón, pívot del Real Madrid de baloncesto, recibía la noticia del accidente de tráfico de sus padres, Carlos y María Edelmira, en México. El equipo blanco no dudó en darle a una de sus estrellas todas las facilidades para poder estar cerca de los suyos. Tras perderse tres encuentros de liga y el debut del equipo blanco en la competición europea, Ayón no dudó en agradecer al club, a los compañeros y a los aficionados los mensajes de ánimo que le habían hecho llegar.

Misma humanidad, distintos finales

Una situación parecida, aunque con un peor desenlace, vivió el también jugador del Real Madrid de baloncesto Trey Thompkins. El americano tuvo que ausentarse durante 10 partidos de liga, debido al delicado estado de salud de su progenitora, que fallecería meses después. De nuevo, el equipo blanco volvió a hacer gala de su humanidad y permitió a su jugador tomarse el tiempo que necesitase. Sus compañeros estuvieron muy pendientes de él, y uno de los capitanes, Sergio Llul, no dudó en ponerse una camiseta de Thompkins en la celebración del título de liga. Un detalle para demostrar la unidad de la plantilla y la importancia que tiene cada uno de los miembros del equipo.

De nuevo, el baloncesto volvió a dar un ejemplo de humanidad. En este caso, fue el técnico Sarunas Jasikevicius, actual entrenador del Zargiris Kaunas, quien dio una lección en una rueda de prensa cuando fue preguntado por la ausencia de uno de sus jugadores, Gustavo Lima, por su reciente paternidad: “¿Qué pienso? Yo le he dejado”. Ante esta respuesta, el periodista repreguntó al técnico si la baja de Lima era normal cuando su equipo se estaba jugando las semifinales de liga. Ante esta repregunta, Jasikevicius respondió de una forma que no dejó indiferente a nadie: ”¿Tienes hijos?”, preguntó el entrenador al reportero. “Cuando los tengas, lo entenderás. Es la mejor experiencia del ser humano. ¿Piensas que el baloncesto es lo más importante?”, respondió. “Cuando seas padre, entenderás qué es lo más importante en la vida”. No quedó ahí, “Saras” finalizó así: “Es lo mejor del mundo. Créeme, ni títulos ni nada más. Augusto Lima está ahora en el cielo emocionalmente y estoy feliz por él”, concluyó.

Son meros ejemplos de cómo la vida es igual para todos, seamos o no estrellas del deporte. Las desgracias y las alegrías se sufren y celebran como los demás. Lo más importante es poder contar con un grupo humano que nos sirva de apoyo para afrontar lo que la vida pueda depararnos.

Imagen de portada: El pívot mexicano del Real Madrid, Gustavo Ayón, encesta durante un partido en el Wizink Center, en Madrid | Agencia EFE
Escrito por

Periodista. Redactor jefe de El Debate de Hoy. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. @dvicentecasado

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