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El Real Madrid fuera de la Liga ACB, ¿bravuconada o realidad?

El Real Madrid de baloncesto medita retirarse de la competición doméstica tras errar los árbitros en el uso del Instant Replay y conceder con su decisión el título de Copa del Rey al Barcelona Lassa. La Euroliga está pendiente de la decisión que adopte el club.

Por si no teníamos suficiente con la polémica futbolera del VAR, llegó a nuestras vidas el Instant Replay del baloncesto. Un carrusel de errores arbitrales en los últimos once segundos de la final de la Copa del Rey de baloncesto, disputada en Madrid, tuvo la guinda con la decisión errónea de los colegiados de sancionar como ilegal el tapón de Anthony Randolph a Ante Tomic cuando quedaba un segundo para concluir la prórroga de la apasionante final entre el Real Madrid y el Barcelona Lassa.

Los árbitros se equivocaron en directo y en diferido. Porque en directo decidieron que había sido tapón y no dieron la canasta y, al revisar las imágenes, cambiaron de idea y dieron los dos puntos al Barcelona, que se ponía uno arriba a falta de poco más de un segundo. Polémica servida. Poco se ha hablado del anterior error de los árbitros, que pasaron por alto una falta intencionada de Anthony Randolph a Chris Singleton cuando iba solo a machacar el aro. Bien es cierto que la jugada, puesto que no la pitaron, no se pudo revisar.

Florentino Pérez había celebrado la “victoria” en el palco, los jugadores del Barcelona en el centro de la pista, pero faltaba un segundo y eso, estando Sergio Llull en la pista, es un mundo. De hecho, estuvo a punto de meter un triple desde su campo que hubiera pasado a la historia del baloncesto. Pero, para desgracia del baloncesto y del deporte español, lo que pasó a la historia no fue ni el “casi” de Llull, ni el triunfo del Barcelona, ni el partidazo que nos regalaron los dos equipos, ni el éxito organizativo de una Copa del Rey que es un modelo a seguir en otros deportes.

Lo que ha quedado ha sido ese doble error arbitral y el espectáculo posterior. Porque el Madrid, según terminó la final, puso en marcha la maquinaria para denunciar el atropello arbitral, llegando incluso la directiva blanca a meditar la idea de consultar con los socios la posibilidad de abandonar la ACB.

Humanidad por encima de deporte. Un mate directo al corazón

Lo que parece un órdago puede quedarse en una bravuconería del equipo blanco, porque a día de hoy no solo depende del club madridista dar un portazo. El Real Madrid se plantea dejar la Liga ACB para participar exclusivamente en la Euroliga, una competición privada, al margen de la FIBA, y en la que el Real Madrid tiene asegurada su participación, independientemente de lo que haga en su liga, porque es uno de los 11 equipos –son 16 en total– que tienen licencia A.

Pero el problema reside en un artículo de los estatutos de la Euroliga, el 5.3, que está dedicado a los “Requisitos para participar en la Euroliga con una licencia”. “Todos los clubes participantes [en la Euroliga] deben participar en un campeonato doméstico, con una excepción, que su presencia sea aprobada por el Consejo Ejecutivo de Accionistas, si al club se le impide participar en dicho torneo nacional en contra de su voluntad”, dice el artículo. Un argumento que impediría al Real Madrid participar en la Euroliga, porque la decisión de abandonar la ACB sería propia y no obligada. A pesar de ello, la propia Junta de Accionistas de la Euroliga (los clubes) podrían estudiar la situación, dada su excepcionalidad. Aunque el CEO de la competición, Jordi Bertomeu, ya ha dejado la puerta abierta a que el club blanco pueda jugar la máxima competición continental sin necesidad de jugar su competición doméstica.

La otra puerta que se le podría abrir al Real Madrid y con la que lleva soñando desde hace más de una década es con participar en la NBA, pero la ilusión se difumina porque la propia liga estadounidense no contempla, de momento, la posibilidad de abrir sus fronteras. Además, el Real Madrid se toparía con complicaciones logísticas, económicas y deportivas. Gestionar los viajes de una liga como la NBA y adaptar las instalaciones a lo que demanda la mejor liga del mundo supondría un desembolso millonario para el club blanco. Adam Silver, el comisionado de la NBA, recordó que aún había varios problemas para que un equipo europeo desembarque en Estados Unidos, “como el impacto de los viajes en los jugadores o los ingresos que tiene que generar para poder competir en la NBA“.

Recuperar la cordura y seguir con la expansión del club

Para que una franquicia sea viable debe contar con 30.000 socios, con una media de 3.500 euros por socio, algo inimaginable a día de hoy en el Real Madrid o en cualquier equipo del Viejo Continente. El precio medio de una franquicia NBA es de 1.650 millones y la inversión anual media que debe afrontar cada equipo es de 190 millones, más el limite salarial, que está en unos 100 millones. Además, los derechos de los jugadores son de los clubes, pero están bajo el control del fisco estadounidense. La realidad dice que el Real Madrid de baloncesto cuenta con un presupuesto de 44 millones, pero registró 29 millones en pérdidas pese a ganar la Euroliga. Muy lejos de alcanzar las cifras exigidas por la NBA.

Si el Real Madrid se mantiene en sus trece de abandonar la ACB, debería reactivar una vieja idea de su presidente: la creación de una Superliga europea. Para ello, debería convencer a los grandes equipos europeos de abandonar sus ligas para disputar únicamente una competición cerrada, pero solo encontraría un aliado para este plan, el Olympiacos, que decidió retirarse de la Copa griega por presuntos fallos arbitrales en el partido ante el Panathinaikos, su eterno rival. Los griegos, además, ya han planteado cambiar su liga e integrarse en la Liga Adriática y estarían encantados de liderar junto al Real Madrid una Superliga europea.

La amenaza del conjunto blanco suena a bravuconada, porque el Real Madrid necesita al baloncesto nacional y europeo y viceversa, puesto que la liga ACB firma la mayoría de importantes patrocinios por contar con equipos como el Real Madrid o el Barcelona Lassa. De momento, los despachos siguen trabajando para ver la posibilidad de abandonar la competición nacional y quién sabe si algo más. Pero bien haría el club en recuperar la cordura y seguir con sus planes de expansión sin soltar de la mano una competición que le permite engordar su palmarés y ganar un buen puñado de euros. Y, por cierto, en la NBA también existe el Instant Replay. No está mal recordarlo.

Imagen de portada: El jugador del Real Madrid Sergio Llull, durante la final de la Copa del Rey de baloncesto ante el Barcelona Lassa | Agencia EFE
Escrito por

Periodista de Colpisa. Director de contenidos de la revista "Autoclub RACE".

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  • Vaya caradura que tiene Florentino

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