Diario de análisis, reflexión y valores    

 

Francisco rechaza la pena de muerte, una barbarie que pretende abolir en todo el mundo

El rechazo del Papa a la pena de muerte llega tras décadas de batalla de varios pontífices. Francisco se ha comprometido a su abolición en todo el mundo y ha modificado el Catecismo para eliminar una condena que atenta contra la dignidad de la persona. 

El rechazo del Papa a la pena de muerte lo ha hecho modificando el Catecismo de la Iglesia Católica al declarar “inadmisible” esa terrible condena e incluir un compromiso a luchar contra ella en todo el mundo.

“La Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona, y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo”, ha manifestado Francisco en una audiencia concedida al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal español Luis Ladaria.

Es un paso muy importante para la historia de la Iglesia, pues se elimina la legitimación de la pena de muerte con la modificación del artículo 2.267 del Catecismo, que es el libro que contiene la explicación de la doctrina de la Iglesia católica y que textualmente decía: “La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas. Pero si los medios incruentos bastan para proteger y defender del agresor la seguridad de las personas, la autoridad se limitará a esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana”.

El Catecismo recoge el rechazo del Papa a la pena de muerte

En el nuevo texto del artículo 2.267 del Catecismo, se explica el rechazo del Papa a la pena de muerte con palabras muy claras: “Durante mucho tiempo el recurso a la pena de muerte por parte de la autoridad legítima, después de un debido proceso, fue considerado una respuesta apropiada a la gravedad de algunos delitos y un medio admisible, aunque extremo, para la tutela del bien común. Hoy está cada vez más viva la conciencia de que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves. Además, se ha extendido una nueva comprensión acerca del sentido de las sanciones penales por parte del Estado. En fin, se han implementado sistemas de detención más eficaces, que garantizan la necesaria defensa de los ciudadanos, pero que, al mismo tiempo, no le quitan al reo la posibilidad de redimirse definitivamente”. Por tanto, la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que “la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona“, y se compromete con determinación “a su abolición en todo el mundo”.

Los obispos contra la eutanasia . Defender la vida y entender el sufrimiento desde el amor

El nuevo texto entrará en vigor, como prevén las normas, tras la publicación por el diario oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, y en las Acta Apostolicae Sedis, y la modificación ha sido explicada a través de una carta a todos los obispos. Una misiva escrita por el cardenal Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, como hemos dicho, primer receptor del Papa de su rechazo a la pena de muerte.

El Papa condena los paraísos fiscales y pide una regulación basada en fundamentos éticos

La decisión de Francisco llega tras décadas de batalla de varios Papas contra la pena de capital, que comenzó el beato Pablo VI a mediados del siglo XX. Basado en el principio de que “la condena a muerte es una ofensa a la vida”, san Juan Pablo II hizo un llamamiento a favor de la abolición en Estados Unidos en 1999, país donde aún está vigente, tras tildarla de “cruel e inútil”. Y fue precisamente san Juan Pablo II quien, a través de un motu proprio publicado en febrero de 2001, decidió suprimirla de forma definitiva como ley vaticana. Fiel a esa línea, el papa Francisco solicitó en 2016 a los gobernantes de los países que aún aplican la pena de muerte suspender las ejecuciones durante ese año por respeto al Jubileo Santo de la Misericordia. Ahora, por fin, ha llegado el rechazo oficial del Vaticano a esa barbarie.

Imagen de portada: El papa Francisco, durante la celebración de una Eucaristía en Cuba | Flickr/Calixto N. Llanes
Escrito por

Director del Congreso de Católicos y Vida Pública. Periodista. Ha desarrollado su carrera profesional en medios de comunicación como RNE, donde ha sido director de Radio Exterior, así como corresponsal en Italia y el Vaticano durante seis años.

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons