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Francisco continúa el sueño de Juan Pablo II . Myanmar y Bangladesh, su viaje más difícil

El papa Francisco ha viajado a Myanmar y Bangladesh, su peregrinación más complicada hasta la fecha. Además de apoyar a los pocos católicos de estos países, ha pedido la adopción de “medidas decisivas” para poner fin a la oleada de musulmanes huidos. El Pontífice que ama a las “periferias” sigue realizando el sueño de san Juan Pablo II, que abrió puertas de diálogo.

El Papa ha viajado a Myanmar (antigua Birmania) y a Bangladesh en una peregrinación que ha durado casi seis días y que yo calificaría como la más complicada, si no difícil, de su Pontificado. A Francisco le gustan este tipo de situaciones y no duda en poner a trabajar a sus diplomáticos durante varios meses para llegar a cumplir sus objetivos y este viaje tenía dos, a mi entender, muy importantes: apoyar a los pocos católicos que hay en esos dos países y que sufren discriminación y ser la etapa-puente que abra las puertas del deseado periplo a China. El gran destino deseado por mucho tiempo por san Juan Pablo II y que no pudo llevar a cabo.Myanmar y Bangladesh

Todos sabemos que los viajes papales son preparados minuciosamente y el apartado más importante son los discursos en los que no se puede deslizar una palabra, por las dos partes, que no haya sido consensuada previamente. En Myanmar, esto era una exigencia de las autoridades de ese país, pero Francisco ha querido que estas autoridades escucharan sus palabras “críticas“ y por eso les ha instado “a respetar a cada grupo étnico, sin excluir a nadie, como base para la paz” y ha afirmado “que las religiones no pueden ser fuente de división”. Sin embargo, y puede ser que en base a esa negociación diplomática previa, el Papa ha evitado nombrar a los rohingyas, minoría étnica musulmana que está padeciendo una “limpieza” por parte del Gobierno de Rangún. Ante el presidente birmano, Htin Kyaw, y la premio Nobel de la Paz y jefa de facto del Gobierno, Aung San Suu Kyi, con quienes antes tuvo un encuentro privado, Francisco dijo que “el futuro de Birmania debe ser la paz, una paz basada en el respeto de la dignidad y de los derechos de cada miembro de la sociedad, en el respeto por cada grupo étnico y su identidad”.

Pero, una vez fuera de Myanmar y nada más llegar a Bangladesh, Francisco pidió que se adopten “medidas decisivas” para poner fin a esta oleada de musulmanes huidos. ”Nadie puede dejar de ser consciente de la gravedad de la situación, el inmenso costo en términos de sufrimiento humano y la precaria condición de vida de tantos de nuestros hermanos y hermanas que se encuentran hacinados en campos de refugiados”, apuntó el Pontífice en un discurso frente al presidente local, Abdul Hamid, que le recibió tras aterrizar en Daca, la capital bangladesí.

Francisco es el tercer Papa que visita Daca, la capital de un país mayoritariamente musulmán, el cuarto país musulmán del mundo. El primero en hacerlo fue el beato Pablo VI, en 1970, un año antes de la independencia. San Juan Pablo II visitó el país en 1986. Todos los Pontífices, como decíamos, con la vista puesta en China.

Myanmar y Bangladesh, las “periferias” del Papa

De cualquier forma, si ha habido un acto que resaltaría, aparte del llamamiento ante las autoridades birmanas, ha sido la Misa en Daca, ante más de cien mil personas. Una Eucaristía excepcional, pues Bangladesh solo tiene 375.000 católicos, una mínima parte de los 160 millones de habitantes del país, y que en ese momento, además de contar con la presencia del Papa, incluía la ordenación sacerdotal de 16 diáconos. Todo un hito para esta pequeña comunidad que vive horas de angustia por el destino del padre Walter William Rozario, secuestrado mientras preparaba la visita papal y por el que se ha pedido un rescate de unos 3.000 euros.

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En su homilía, el Papa se dirigió a los miles de fieles “que habéis venido a esta gran fiesta de Dios que es la ordenación de estos sacerdotes. Muchos venís desde lejos, en viajes de dos días. Gracias por vuestra generosidad”, clamó, gesticulando. “Esto indica -continuó el Papa- el amor que tenéis por la Iglesia, el amor que tenéis por Jesucristo. ¡Muchas gracias! Gracias por vuestra generosidad. Gracias por vuestra fidelidad. Continuad hacia adelante”. ”Y, os lo pido, rezad siempre por vuestros sacerdotes, especialmente por estos que hoy recibirán el sacramento del orden. El pueblo de Dios sostiene a los sacerdotes con la oración y vuestra responsabilidad es sostener a los sacerdotes“, prosiguió Francisco. “Alguno de vosotros podrá preguntarme: ¿Cómo se hace para sostener a los sacerdotes? Fiaros de vuestra generosidad. El corazón os dirá cómo hacerlo. Pero el primer sustento del sacerdote es la oración. El Pueblo de Dios, que sois vosotros, sostiene a los sacerdotes con la oración”.

Francisco ha cumplido con su peregrinación y lo ha hecho ordenando a nuevos apóstoles que intenten llevar la palabra de Jesucristo en zonas de misión complicadas y muy arriesgadas. El Papa que ama a las “periferias” sigue realizando el sueño de san Juan Pablo II, que vivió viajes muy complicados, como aquel de Turquía del otoño de 1979, y que abrió puertas de diálogo.

Imagen de portada: Cartel que da la bienvenida al papa Francisco a la región de Bago, en Birmania, una de las paradas de su viaje a Myanmar y Bangladesh. | Agencia EFE
Escrito por

Director del Congreso de Católicos y Vida Pública. Periodista. Ha desarrollado su carrera profesional en medios de comunicación como RNE, donde ha sido director de Radio Exterior, así como corresponsal en Italia y el Vaticano durante seis años.

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