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La Virgen de la Almudena: de la muralla de Madrid a su catedral

Madrid celebra la festividad de su patrona, la Virgen de la Almudena. Aunque la talla original no se conserva, los primeros datos de esta advocación se remontan a los tiempos de la Reconquista.

En la segunda mitad del siglo IX, siendo el príncipe omeya Muhammad I emir de Al Andalus, se levantó en un promontorio en la margen izquierda del río Manzanares una fortaleza militar que, junto a las de Talamanca, Medinaceli y Esteras, controlaba el paso a través de Guadarrama y Somosierra para asegurar la defensa de la ciudad de Toledo. Había transcurrido un siglo y medio desde la invasión omeya de la península ibérica y la cordillera central actuaba de frontera natural con la franja de terreno en torno al Duero que Alfonso I había despoblado y arrasado en el siglo VIII, como protección para el Reino de Asturias ante las constantes aceifas musulmanas.

Ocupaba el trono por aquel entonces el rey Ordoño I, pocas décadas antes de que la expansión asturiana requiriese el traslado logístico de su capital desde Oviedo a la ciudad de León, la que fuera campamento de la Legio VI Victrix durante las Guerras Cántabras. Mientras el conde Rodrigo, hermanastro de Ordoño I, se convertía en el primer titular del condado de Castilla en el año 860, se tuvo por primera vez constancia histórica del nombre de Mayrit, denominación islámica de aquella fortaleza musulmana que acabará convirtiéndose en la ciudad de Madrid.

Oculta en los muros

El largo proceso de Reconquista iniciado junto a la Santina en Covadonga en el año 722 irá avanzando de manera lenta pero inexorable y la ciudad amurallada de Mayrit pasará a manos cristianas tras la toma de Toledo por las tropas de Alfonso VI en 1085. Precisamente el 9 de noviembre de este mismo año, cuenta la tradición que fue hallada en uno de los torreones de la muralla, junto a la Puerta de la Vega, una imagen en madera de la Virgen María que pudo haber sido ocultada por la población visigoda que habitaba en la región tras la ocupación musulmana.

Mayrit tenía una alcazaba militar localizada en el solar donde se hoy se levantan el Palacio Real y la catedral de la Almudena, y una ciudadela o al-Mudayna amurallada, en la que vivía la población civil y que se extendía desde la calle de Vergara hasta la Cava Baja, discurriendo en paralelo a la actual Cava de San Miguel. La ciudadela tenía cinco puertas de entrada desde el arrabal exterior, siendo una de ellas la Puerta de la Vega, que también daba acceso al alcázar. Dado que la imagen de Nuestra Señora se encontró en la muralla de la al-Mudayna, parece que la advocación mariana adoptó el nombre árabe que acabó evolucionando a Almudena.

La imagen que hoy día se conserva en la catedral madrileña no es la original, ya que por fechas debió ser de estilo visigótico y, al parecer, pudo quemarse en tiempos de Enrique IV de Castilla. La actual se trata de una escultura gótica tardía de principios del siglo XVI, atribuida a la escuela toledana, que, bajo el reinado de Felipe IV y por intercesión del conde duque de Olivares, se acabó convirtiendo en referente de la ciudad de Madrid. Sin embargo, no será hasta 1908 cuando el papa Pío X declare oficialmente patrona a la Virgen de la Almudena y se fije la fecha del 9 de noviembre como la dedicada a su festividad.

Aunque la talla de la Virgen madrileña se encuentra en la actualidad en la catedral de la Almudena, sobre la tumba de la reina María de las Mercedes de Orleans, esta ubicación es relativamente reciente. Su primer templo fue la antigua iglesia de Santa María de la Almudena, de la que ya había referencias históricas a principios del siglo XIII y que fue derribada en 1868, el mismo año de la Revolución Gloriosa. Será precisamente el rey Alfonso XII, entonces viudo de la devota María de las Mercedes, quien ponga la primera piedra de la futura catedral en el año 1883. La sede catedralicia se desplazará temporalmente a la colegiata de San Isidro, iglesia del antiguo Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, hasta que en 1993 el papa Juan Pablo II consagre definitivamente la catedral metropolitana de Santa María la Real de la Almudena.

Imagen de portada: La Virgen de la Almudena en procesión | Archimadrid-José Luis Bonaño
Escrito por

Doctor Ingeniero de Minas (UPM) y Grado en Historia (UDIMA). Es profesor en Everest School y UDIMA, y compagina su actividad docente con el puesto de Director del Aula Cultura ABC. Como escritor e historiador ha publicado tres libros: "La historia paralela", "Los hijos de los dioses" y "Viajeros del pasado".

Ultimos comentarios
  • Muchas gracias por el artículo.
    Sobre la imagen original, existe una teoría alternativa que afirma que no desapareció completamente. Durante su restauración, en 2002, se encontraron partículas de policromía con restos muy anteriores a la imagen actual. Tal vez sean de la imagen original que transportó el mismísimo apóstol Santiago. Estos fragmentos se guardaron en un tubo de ensayo que se introdujeron en la peana de la imagen, donde todavía permanecen. (Marco & Peter Besas. Madrid ocultó, pp. 215-219).
    Por cierto, el nombre de Almudena también puede proceder del árabe almud, que sería una medida de trigo.

  • Quisiera agradecerle, en primer lugar, su artículo. Sin embargo, hay ciertas cuestiones que deberían ser corregidas porque se incurre en pequeñas imprecisiones, así como en errores de cierta trascendencia, etc. Por razones de tiempo, permítame destacar una sobre las demás. No me estoy refiriendo a la leyenda, que ya conocemos, y que plantea varias dudas razonables; por ejemplo: ¿cómo puede ocultarse una imagen en una muralla que todavía no había sido construida?
    La cuestión a la que me refiero es la siguiente: en el artículo se afirma que la muralla musulmana que rodeaba la ciudadela tenía cinco puertas (textualmente: “la ciudadela tenía cinco puertas de entrada desde el arrabal exterior”). Según los estudios arqueológicos y la bibliografía al respecto, la almudena tenía tres puertas y dos portillos auxiliares. Confundir puertas con portillos no es un error menor, sino que es una imprecisión que puede desacreditar al resto del artículo. Las tres puertas eran: Puerta de la Vega (que se nombra en su artículo), Puerta de la Sagra y el llamado Arco de Santa María. Es muy probable que, en su época, el Arco de Santa María recibiese el nombre de Puerta de la Mezquita, porque debería dar acceso al templo musulmán, posteriormente iglesia de Santa María. Pero, además, el Arco de Santa María fue también conocido como Arco de la Almudena. Pero por qué recibe este nombre, ya es otra historia. Muchas gracias.

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