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¿Qué se puede esperar del encuentro sobre abusos en el Vaticano?

ROMA (ITALIA) | El Vaticano quiere soluciones para evitar nuevos errores en la gestión de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia. En un encuentro internacional se buscará la manera de prevenirlos y se crearán protocolos para denunciarlos.

Dentro de la crisis sobre la gestión de los abusos sexuales por parte de la Iglesia, a finales de febrero se celebrará en el Vaticano un encuentro internacional que determinará las líneas de actuación en el futuro. Hay una gran expectativa sobre este evento, del que se esperan pasos concretos para prevenir esta lacra y cortar de raíz con quienes cometen estos crímenes.

Hay algunos datos que nos hacen mirar con esperanza hacia este encuentro. El primero, la composición del comité organizador, que coordina Hans Zollner, un reconocido experto en esta cuestión, presidente del Centro para la Protección de Menores de la Universidad Gregoriana. Otra de las personalidades que lo integran es el arzobispo de Malta, monseñor Scicluna, que supo gestionar con profesionalidad y respeto la crisis sobre los abusos en Chile del año pasado.

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Junto a estos grandes nombres, un hecho relevante es que en el comité organizador participan también dos mujeres, subsecretarias del Dicasterio para los Laicos del Vaticano. Una de ellas, Gabriella Gambino, ha destacado la importancia de contar con la visión de madre, que aporta una perspectiva enriquecedora al debate. A su juicio, una madre tiene una capacidad especial para afrontar “la fragilidad humana, que va acogida y protegida, también en el plano pastoral”.

En la mente de todos está presente la necesidad de un cambio claro en los procedimientos. El propio Hans Zollner ha asegurado que es preciso “clarificar los protocolos, que no son del todo claros, sobre todo cuando hablamos de la corresponsabilidad de un obispo o de un provincial o líder de una Iglesia Oriental respecto a lo que hacen otros obispos, provinciales o superiores”. Y, junto a ello, reclama también “que más allá de los protocolos, debemos aspirar a un cambio de comportamientos. Las reglas, las leyes como tal, no cambian el corazón”, asegura.

Las recetas de Hans Zollner

Y en este cambio de comportamiento son eficaces las dos recetas que Zollner aporta para evitar que se produzcan abusos. En primer lugar, está la selección de los candidatos al sacerdocio, afinando los criterios para descartar a personas incapaces de autocontrolarse.

En segundo lugar, es clave el acompañamiento espiritual, para evitar que los sacerdotes estén solos y abandonen su vida espiritual. En este sentido, los estudios confirman que la edad media de los sacerdotes que comienzan a cometer abusos está en 39 años, muy por encima de la media de otros abusadores, como profesores o padres de familia, que está en torno a los 25 años. Este dato lleva a pensar que es una tendencia que aflora con el tiempo, en la medida en que se abandona la formación y la espiritualidad.

Más allá de los aspectos espirituales, los organizadores de esta cumbre consideran que el derecho canónico no ayuda a atajar el problema. Es preciso crear estructuras que delimiten responsabilidades y penalicen a los culpables. Para empezar, Zollner ha recomendado que el Vaticano cuente con más medios para atender a las víctimas, que se les trate de forma personalizada y con diligencia. Uno de los factores que más irrita a quienes han sufrido abusos es que la burocracia ralentice los procesos y que no se responda ante documentación pública o privada.

Una correcta atención de las víctimas, en donde participen también laicos, personas que no formen parte de la estructura de la Iglesia, es también importante en un nivel diocesano. Y aquí es donde se requiere también escuchar la opinión de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, que estarán presentes en esta cumbre de febrero.

La relación entre posibles centros para la atención de los abusos y los obispos de cada diócesis se debe definir con claridad. La gestión de los culpables o sospechosos de abusos por parte de muchos prelados no ha sido acertada y es preciso ofrecer pautas de actuación y protocolos que pongan el foco en la protección del menor por encima de todo.

En el enfoque adecuado de la cuestión, la Iglesia debe tomar nota de la experiencia de otras instituciones que han sufrido este problema y de los expertos. En este sentido, el Centro para la Protección del Menor de la Universidad Gregoriana recomienda atender a las “buenas prácticas” y difundir información y formación adecuada en todos los ámbitos de la Iglesia.

Hay muchas expectativas puestas sobre este encuentro de febrero. Sus responsables saben que los fieles corrientes esperan algo más que declaraciones contundentes o peticiones de perdón. En el Vaticano es el momento de los hechos, de reformas efectivas que traten de erradicar estos crímenes o, en último caso, detectar y penalizar lo antes posible a sus culpables.

Imagen de portada: Columnata de Bernini en la plaza de San Pedro del Vaticano
Escrito por

Periodista. CEO de RomeReportsTV en Italia.

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