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Francisco en Abu Dabi: catolicismo e islam se unen para buscar la paz mundial

La visita del Papa a Abu Dabi tiene como único precedente el de san Francisco de Asís. El documento firmado conjuntamente por Francisco y el gran imán muestra el mutuo respeto y el deseo profundo de buscar unidos la paz y la concordia.

La visita del papa Francisco a Abu Dabi supone un hecho histórico con un solo precedente: la de san Francisco de Asís al sultán Al-Malik. El historiador Jacobo de Vitry relata cómo en 1219, aprovechando una tregua entre sarracenos y cruzados, san Francisco arriesgó su vida atravesando las líneas enemigas para hablar y tratar de convertir al sultán. Si bien el sultán no se convirtió, algo debió de ver cuando, después de retener al santo unos días en su compañía, mandó que lo devolviesen a los campamentos cristianos con honor y garantías de seguridad, pidiendo a san Francisco que rogase a Dios por él para que le revelase la ley y la religión que más agradaba a Dios.

Algo parecido ha sucedido en Emiratos Árabes Unidos hace unos días. El papa Francisco ha sido invitado personalmente a un país donde, según el Informe de Libertad Religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada, el islam es la religión de Estado y la sharía, su principal fuente de legislación. Admiten, sin embargo, la libertad de culto de las otras religiones existentes en el territorio.

Francisco celebró una Misa en público

Allí los cristianos, por ejemplo, no tienen derecho a hablar de religión con los musulmanes, ni se les permite llevar una cruz al cuello de forma visible, ni en ningún espacio a la vista del público (aunque sea en su coche particular o en la entrada de su casa). Las iglesias cristianas no pueden poner ningún tipo de distintivo externo (estando prohibida la cruz). Hay 31 templos de diferentes religiones, siete de los cuales son católicos (incluyendo la catedral católica de San José). Se estima que hoy hay un millar de fieles católicos, sobre todo filipinos e indios, atendidos por esas siete parroquias. El papa Francisco pudo celebrar en público una Misa que congregó a más de 170.000 fieles.

Sin deslumbrarse por lo inédito del viaje, Francisco no ha querido “perderse” entre los agasajos de los anfitriones, Mohamed bin Rashid, el gobernante de Dubai, y el jeque Mohamed bin Zayed, heredero de la corona de Abu Dabi. El papa Francisco ha querido aprovechar la visita para dialogar con el doctor Al Tayeb, el gran imán de Al Azhar y profesor de la universidad islámica del mismo lugar.

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El diálogo ha supuesto un despliegue de gestos con los que se salvaba la diferencia de idiomas, y se buscaba mostrar un entendimiento común desde el mutuo respeto y el deseo profundo de buscar unidos la paz y la concordia. Como apuntábamos, la visita del papa Francisco no ha sido meramente protocolaria. Además de la visita a la mezquita de Abu Dabi y de saludar al Consejo de Ancianos de la misma, queda el testimonio escrito de un documento firmado conjuntamente por el Papa y el gran imán.

Este documento es en sí mismo histórico, ¿dónde encontrar un escrito que proponga: “En el nombre de Dios, Al-Azhar al-Sharif —con los musulmanes de Oriente y Occidente—, junto a la Iglesia católica —con los católicos de Oriente y Occidente—, declaran asumir la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio”?

Unidad para despertar la conciencia humana anestesiada

El documento comienza invocando a Dios como Padre común, destacando la fraternidad existente entre todos los hombres. Los firmantes hablan en nombre de Dios para defender a los más débiles: incluyendo no solo a las víctimas del terrorismo, los prisioneros de guerra, los torturados, las víctimas de genocidios, de los desplazamientos forzados y de la corrupción, sino también a las víctimas del tráfico de órganos humanos, del aborto y de la eutanasia, y a las víctimas de las políticas que apoyan todo eso.

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El histórico documento del papa Francisco y del gran imán se dirige a los líderes políticos y agentes económicos, a los intelectuales, a los religiosos, a los artistas, a profesionales de la comunicación, para rogarles un esfuerzo común que ayude al mundo actual a salir de su “conciencia humana anestesiada, (…) alejamiento de los valores religiosos, (…) predominio del individualismo y de las filosofías materialistas que divinizan al hombre y ponen los valores mundanos y materiales en el lugar de los principios supremos y trascendentes”. Solo el contenido del documento supone un reconocimiento a la pervivencia de la ley natural y la necesidad de la fe religiosa como su último garante.

Por lo demás, este insólito viaje tardará tiempo en ser valorado en su debida perspectiva, que bien pudiera ser un eco de la visita del santo de Asís hace 800 años. Nunca se sabe.

Imagen de portada: El papa Francisco junto al gran imán Al-Azhar al-Sharif, durante la visita a la Gran Mezquita de Abu Dabi | Agencia EFE
Escrito por

Doctora en Filosofía del Derecho. Diploma en Doctrina Social de la Iglesia. Profesora Adjunta en la Facultad de Derecho de la USP CEU y Secretaria General del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala.

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