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Cinco razones para confiar en el papa Francisco y no en sus críticos

ROMA (ITALIA) | Es fácil encontrar motivos para confiar en Francisco más que en quienes lo atacan. Sus palabras y, sobre todo, su forma de vivir la fe y el Evangelio lo convierten en un ejemplo para muchos. 

La carta del anterior nuncio en los Estados Unidos, en la que hace duras críticas al papa Francisco, ha servido para sembrar dudas y alimentar el recelo de algunas personas. El momento en que se ha hecho, en pleno Encuentro de las Familias en Dublín, y la forma, con el respaldo confeso de periodistas críticos con Francisco, confirman una estrategia calculada. Las acusaciones se basan en un testimonio personal, sin pruebas documentales, por lo que si hay algo en juego es la credibilidad. Y en este caso, quienes lo seguimos de cerca, tenemos sobradas razones para confiar en Francisco.

Coherencia y autenticidad

Estamos ante un Papa que vive lo que predica. Y lo que predica es el Evangelio de Cristo, con una radicalidad que asusta a los conservadores y acomodados. Como muchas otras personas, he tenido la oportunidad de almorzar en el mismo comedor que Francisco, ya que lo hace en una residencia pública, en la que no tiene miedo a lo que otros puedan referir de su persona. Es fácil elaborar bonitos discursos sobre humildad, pobreza o respeto a los demás. Lo difícil es vivirlo a todas horas. Y esa autenticidad es lo que transmite a todo aquel que está cerca, a los que lo ven a diario en Santa Marta, en el Vaticano y Roma o a quienes lo encuentran de forma extraordinaria.

La caridad, en primer plano

Si algo se debería exigir a un obispo es el grado de vivencia del Mandamiento Nuevo. Ese “amaros unos a otros como yo os he amado” es clave para discernir si estamos ante un buen pastor o su contrario. Las visitas que hace, con 81 años, casi todos los viernes a centros de discapacitados, de ancianos, de personas sin hogar, son emocionantes. Demuestran una clara predilección por los más vulnerables. Estos encuentros son camino de conversión para muchos, que entienden cómo este Papa refuerza su autoridad junto a los más débiles, no con los grandes de la Tierra.

Reza y anima a rezar, especialmente a los jóvenes

“Sean protagonistas”, “jueguen para adelante”, “hagan lío”…. Algunos de los discursos que este Papa ha dedicado a los más jóvenes quedan para la historia. Es un líder religioso que contagia la alegría por la vida y por la contemplación. Pero, sobre todo, sabe cómo conectar con las nuevas generaciones, con gestos que dicen más que palabras. Mantiene el discurso de siempre, con expresiones nuevas que llegan al corazón de los milenials.

Puentes frente a muros

Ante quienes ofrecen soluciones simplistas a los problemas, cerrando puertas o construyendo muros, Francisco insiste en tender puentes. “Come con publicanos y pecadores”, parecen decir algunos, que ven en esa inquietud de Francisco una debilidad. Y la realidad es que las puertas del Vaticano están abiertas a todos.

Personalmente, he tenido la oportunidad de presentarle al Papa a un afamado productor de cine y miembro de la Cámara de los Lores británica, sir David Puttnam, ganador de un Óscar por Carros de fuego. Tanto él como su mujer son anglicanos, pero tras un encuentro breve con Francisco me comentaban que había sido la personalidad más importante que habían conocido en sus vidas. El apretón de manos sincero y la petición de “recen por mí” no se les borrará en la vida. Esa experiencia es la misma que he sentido contar a decenas de personas.

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Se equivoca y rectifica

Y cuando lo hace, además, pide perdón. No hay que irse muy lejos para encontrar un error notable del Papa al valorar las denuncias sobre abusos en Chile por parte de algunas víctimas. En un primer momento, descalificó las acusaciones, pero cuando algunas personas le advirtieron sobre la situación, cambió de idea y pidió perdón en repetidas ocasiones. Sabe que se equivoca, que comete errores, y por eso acude cada quince días a la confesión, un camino de reconciliación esencial en la vida cristiana.

En este sentido, desconozco si Francisco se equivocó o no al valorar la información que Carlo Maria Viganò asegura haberle transmitido en su día sobre Theodore Edgar McCarrick. En la medida en que el exnuncio no ha presentado pruebas de esa información, es difícil saberlo. También es difícil saber qué otras personas le informaron, a favor y en contra, y en qué contexto.

Podría escribir páginas y páginas reflejando la fidelidad y el empeño de este Papa, sobre lo que he visto en primera persona o lo que me cuentan personas cercanas. Es algo que ya han hecho con acierto muchos colegas que informan desde Roma, por lo que animo a los interesados a leerlos. Frente a ello, me llama la atención que muchos de los críticos escriban desde kilómetros de distancia, sin esa cercanía que permite calibrar los detalles y encuadrar textos y declaraciones en un cuadro completo.

Imagen de portada: Fotografía del Papa en un encuentro celebrado en agosto en la Plaza del Vaticano. Su relación con los jóvenes es uno de los motivos para confiar en Francisco. | Agencia EFE
Escrito por

Periodista. CEO de RomeReportsTV en Italia.

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