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Francisco, en su reforma de la curia, pretende dar más poder a las Conferencias episcopales

Los cardenales se preguntan si las Conferencias episcopales deben ser algo más que un organismo representativo o ejercen solamente una coordinación entre los diferentes obispados o, por el contrario, pueden tener una “autoridad doctrinal”.

El Papa sigue adelante con su proyecto de reforma de la curia. A finales del pasado mes de febrero tuvo lugar la 23ª reunión de llamado “C-9”, es decir, el consejo de cardenales que asesora a Francisco en ese importante proyecto dentro del cual entraría, entre otros temas, dar más poder a las Conferencias episcopales.

Los nueve miembros del consejo han comenzado a estudiar y a analizar con profundidad el Motu Proprio “Apostolos Suos”, que san Juan Pablo II publicó el 21 de mayo de 1998 y en el que se especifica claramente cuál es el papel que deben desempeñar las Conferencias episcopales nacionales. Por ejemplo, en el apartado número 20 de ese Motu Proprio se puede leer: “En la Conferencia Episcopal los Obispos ejercen unidos el ministerio episcopal en favor de los fieles del territorio de la Conferencia; pero para que tal servicio sea legítimo y obligatorio para cada Obispo, es necesaria la intervención de la autoridad suprema de la Iglesia que mediante ley universal o mandato especial confía determinadas cuestiones a la deliberación de la Conferencia Episcopal. Los Obispos no pueden autónomamente, ni individualmente, ni reunidos en Conferencia limitar su sagrada potestad en favor de la Conferencia Episcopal y, menos aún, de una de sus partes, como el consejo permanente, una comisión o el mismo presidente. Este criterio queda bien claro en la norma canónica sobre el ejercicio de la potestad legislativa de los Obispos reunidos en Conferencia Episcopal: “La Conferencia Episcopal puede dar decretos generales tan sólo en los casos en que así lo prescriba el derecho común o cuando así lo establezca un mandato especial de la Sede Apostólica, otorgado motu proprio o a petición de la misma Conferencia”. En los demás casos, “permanece íntegra la competencia de cada Obispo diocesano y ni la Conferencia ni su presidente pueden actuar en nombre de todos los Obispos a no ser que todos y cada uno hubieran dado su propio consentimiento”.

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Ahora los cardenales, principales consejeros del Papa, se preguntan si las Conferencias episcopales deben ser algo más que un organismo meramente representativo y sin capacidad efectiva de decisión o ejercen solamente una coordinación entre los diferentes obispados o, por el contrario, pueden tener “autoridad doctrinal”.

Según nuestras noticias, la reflexión sobre el estatuto teológico de las Conferencias episcopales comenzó a partir del n. 32 de Evangelii Gaudium, del papa Francisco: “El Concilio Vaticano II expresó que, de modo análogo a las antiguas Iglesias patriarcales, las Conferencias episcopales pueden desarrollar una obra múltiple y fecunda, a fin de que el afecto colegial tenga una aplicación concreta. Pero este deseo no se realizó plenamente, por cuanto todavía no se ha explicitado suficientemente un estatuto de las Conferencias episcopales que las conciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal. Una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera”.

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San Juan Pablo II prefirió, creemos, tener unas figuras fuertes en cada Iglesia particular. Los llamados, por parte de algunos vaticanistas, “vicepapas”. Fueron los casos, por ejemplo, en Francia del cardenal Jean-Marie Lustiger, o en España del cardenal Antonio María Rouco Varela. Se comenta que de esa forma el Papa tenía controladas mejor a las Iglesias particulares, lo que provocó ciertos recelos en miembros de estas Iglesias particulares, que preferían unas Conferencias episcopales con más “capacidades”.

Ahora, parece ser que Francisco quiere dar esa vuelta de tuerca, tras analizar, como decíamos, en profundidad el Motu Proprio del papa san Juan Pablo II. Es un tema muy delicado que puede suscitar opiniones diversas, sobre todo entre Conferencias episcopales europeas y latinoamericanas

Imagen de portada: El papa Francisco, junto al cardenal Patrick D’Rozario (d) | Agencia EFE
Escrito por

Director del Congreso Católicos y Vida Pública. Periodista. Ha desarrollado su carrera profesional en medios de comunicación como RNE, donde ha sido director de Radio Exterior, así como corresponsal en Italia y el Vaticano durante seis años.

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