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VOX y la mentira del “monstruo paralelo” al independentismo catalán

El Gobierno y sus socios sembraron dudas sobre un partido que no oculta su defensa de la Constitución. Mientras, acusan a la oposición de propiciar el autoritarismo y callan ante los chantajes secesionistas.

Para disimular los apuros propiciados por su debilidad parlamentaria, el Gobierno propagó la ocurrencia de que se está generando un “monstruo paralelo” al independentismo. Sus voceros no sabían aún que VOX llenaría Vistalegre. Lo extravagante es que se anticiparan a asociar ese “monstruo” a la actual oposición democrática. Más lo es que ahora continúen en su empeño para situarse en la equidistancia entre el independentismo y la oposición.

Hay que ser ciego o lerdo para no entender que aliarse con la extrema izquierda y con el independentismo desestabilizador es el alimento que nutre al denostado “monstruo paralelo“. Pero, ciego el Gobierno y lerdos sus socios, responden a la concentración de Vistalegre sembrando en el electorado dudas sobre una oposición parlamentaria que asume, sin titubeos, la defensa integral de la Constitución del 78, el funcionamiento cabal del Estado de derecho y la plena salvaguarda de la igualdad jurídica de las libertades de los ciudadanos. No hay indicios de que VOX se salte esas pautas.

VOX: la representación de una España cansada ante la situación política actual

Prendido en la maraña de dependencias contraídas en la moción de censura, los socialistas presentaron al Gobierno como equidistante virtuoso entre extremismos parlamentarios opuestos. El éxito de VOX ha desbaratado la ficción. Acusar a la oposición de propiciar el autoritarismo, mientras silencian, comprensivos, los chantajes del agit pro secesionista y de la demagogia izquierdista es el nutriente que necesitará el genuino autoritarismo para engordar. Tampoco VOX lo representa.

Descubiertas sus contradicciones éticas por exigir a la oposición un rigor que no se exige a sí mismo, el Gobierno buscó desviar la atención para camuflar la obviedad de sus incongruencias. La propaganda oficiosa tergiversó a la oposición presentando sus propuestas como expresión de un autoritarismo de extrema derecha. La concentración de Vistalegre la desmiente.

Deslegitimaron que la oposición no secunde la oferta dialogante del Gobierno para rebajar el enardecimiento independentista. El independentismo se envalentonó ante la propuesta y no modificó un ápice su activismo desestabilizador. Quedó en evidencia que el diálogo es la táctica retórica de un apaciguamiento encubridor de concesiones larvadas sin contrapartidas. Comprobar su inutilidad es el principal nutriente que necesitaría la extrema derecha para animarse. Esa no estaba en Vistalegre.

En el Parlamento están sentados, revestidos de apariencia democrática, viejos terroristas que no han renunciado públicamente a sus anteriores filiaciones. El Gobierno flirtea con ellos impúdicamente. Si no se asustó antes al aceptar esos apoyos, no hay nada que ahora deba alarmarlos. La comparación resulta odiosa para VOX, que no ha dado señal de ser menos democrático que los independentistas y los podemitas que apoyan al Gobierno.

A la vista de que la táctica apaciguadora intensifica la virulencia de los apaciguados, restringir temporalmente la autonomía no será expresión de un autoritarismo ilegal, sino una demostración legal de autoridad. Tampoco serían ilegales sanciones administrativas recurribles para impedir que el presupuesto se emplee en propaganda contra el Estado en el entorno internacional. Ni renunciar a recuperar competencias estatales, como la alta inspección, en la situación actual de descontrol y bloqueo institucional de Cataluña. La oposición no ha propuesto abolir la autonomía, sino aplicar de nuevo al artículo 155. Para frenar una extrema derecha, bastaría filtrar el aire que se respira tras VOX y Vistalegre.

El éxito de Vox en Vistalegre no supera al de los escandalizados

El fanatismo nacionalista se empeña en ignorar la gran diferencia que separa el patriotismo español del secesionismo o el patrioterismo. El patriotismo español es equiparable al francés, al norteamericano, al sueco o al canadiense, no al catalán, segregacionista y excluyente, tampoco al españolista, autoritario y nostálgico. Aunque es natural que proceda de un sentimiento patrio sedimentado históricamente, no es una norma cuya función sea consolidar un sentimiento. Es un principio constitucional de vida en común para convivir pacíficamente los disidentes. Incluidos Podemos y VOX.

La Constitución no sacraliza tradiciones transmitidas por una devoción secular. Procede de la voluntad soberana del ciudadano, que acepta un principio reglado de convivencia para asegurar la primacía de los derechos personales de libertad e igualdad sobre la identidad basada en la imposición de afectividades colectivas. Instituye una monarquía que encauza los precedentes históricos para subordinarlos simbólicamente al cumplimiento objetivo de la Constitución. No serviría a la extrema derecha autoritaria más que de lo que ya sirve a la extrema izquierda, a los secuaces del terrorismo y al secesionismo catalán para estar representados parlamentariamente.

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Una nación constitucional adquiere el reconocimiento de su soberanía a partir de la decisión de ciudadanos que, en el ejercicio de su autodeterminación personal, resuelven conjuntamente, en referéndum reglado y ampliamente mayoritario, constituirse como Estado soberano para preservar sus derechos y libertades. La autonomía personal es una condición previa a la soberanía colectiva. No se llamen a engaño. El subjetivismo sentimental del integrismo nacionalista, el progresismo maniqueo que fuerza la incompatibilidad entra la derecha y la izquierda, el nacionalismo exasperado de la izquierda independentista, son las proteínas que refuerzan a la extrema derecha españolista. VOX sería más un freno que una inspiración.

No había en la actual oposición síntoma de que el patrioterismo alcanzara expresión parlamentaria. Ni tampoco en VOX. Para el nacionalismo excluyente, la manifestación más nítida de la extrema derecha, la nación preexiste al reconocimiento de las soberanías personales y su preexistencia legitima cualquier actividad política orientada a implantarla. Por mucho que alarme el éxito de VOX, no ha llegado a tanto como han llegado muchos de los que ahora se escandalizan por su presencia.

Imagen de portada: Vista aérea del Palacio de Vistalegre durante el acto organizado por VOX en Madrid | Flickr.com/VOX
Escrito por

Periodista y escritor. Profesor emérito de la USP CEU.

Ultimos comentarios
  • Excelente ANÁLISIS.
    Muchas gracias

  • Muchas gracias por su visión ‘normalizada’ de VOX. Ya estamos cansados de leer insultos y descalificaciones sin motivo aparente.

    Yo también creo que VOX nace principalmente como una respuesta a los actuales extremismos que quieren romper España y la famila.

    El discurso de Javier Ortega en Vistalegre deja claro que hay muchos motivos para estar descontentos con la situación actual.

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