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Trump, el hombre que cambia el paradigma . Su intensa vida antes de llegar a la Casa Blanca

WASHINGTON D.C. (EE.UU.) | Donald Trump ya ha llegado a la Casa Blanca, pero, antes de convertirse en el cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos, ¿quién era?

Donald Trump, el cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos, ya ha cambiado el paradigma. Lo que está por ver es hasta qué punto cambiará el esquema mundial que hemos vivido desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Sus promesas electorales, amenazas directas incluidas, al calor de numerosas descalificaciones hacia sus contrincantes políticos, hacia los medios de comunicación, hacia estructuras como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), hacia aliados tan relevantes como el Gobierno Alemán y tan necesarios como el de China, no invitan precisamente a pensar que estamos ante una forma de política tradicional.

Las alarmas están encendidas merced a sus controvertidos planteamientos y a la forma con la que los expresa. No en vano, Estados Unidos sigue siendo el país más poderoso del mundo, militar y económicamente hablando.

Hasta antes de su candidatura electoral, Trump, era conocido por sus compatriotas principalmente porque fue el conductor de su propio reality show televisivo, “El aprendiz”

En Washington, D.C., analistas y tertulianos de medios de comunicación y think tanks parecen no salir de su asombro; en esta pequeña ciudad, sede del gobierno estadounidense, el 96% de los votos fueron para Hillary Clinton, la derrotada candidata del Partido Demócrata.

Contra pronóstico, Trump ganó las elecciones el 8 de noviembre de 2016. Con 70 años de edad se convierte en la persona con mayor fortuna económica y mayor edad en asumir la presidencia de Estados Unidos.

Y, sobre todo, Trump se convierte en el primer presidente estadounidense sin carrera política anterior y tras una campaña inédita e insólita, trufada cuando menos de incorrección política.

Política y telerrealidad

Hasta antes de su candidatura electoral, Trump, el hombre que rompe con los esquemas y las previsiones, era conocido por sus compatriotas principalmente porque fue el conductor de su propio reality show televisivo, “El aprendiz”, en el que expulsaba a los concursantes con un potente “You are fired” (“Estás despedido”), la frase con la que se le identificaba popularmente.

Desde que Trump inició su campaña política todo tiene un ambiente de reality show, tal como ha señalado el periódico The New York Times.

Así, por ejemplo, el presidente prefiere esquivar a la prensa y utilizar su cuenta de Twitter para hacer declaraciones ya sea alabando a Vladimir Putin o descalificando a la prensa en su conjunto sobre la que ha dicho, por supuesto a través de Twitter, que es “deshonesta” y que, precisamente por ello, seguirá twitteando.

Con el poder que le otorga su victoria se propone incluso desterrar a la prensa de la Casa Blanca. Si nadie detiene la deriva, su abierto enfrentamiento con los medios de comunicación puede romper uno de los ejes de la democracia estadounidense, cimentada en la transparencia en el control sobre el ejercicio del poder.

Los medios de comunicación, eso sí, tienen mucho que ver con el triunfo del nuevo presidente. Cuando Trump inició su campaña, los medios de comunicación tanto de derechas como de izquierdas, no escatimaron espacio para difundir lo que parecían inusuales salidas de tono de un candidato que se consideraba carente de posibilidades reales de llegar a la Casa Blanca, pero que era cómico a costa de su desenfadada verbigracia.

Sus discursos eran tan políticamente incorrectos e inusuales, como si de un curioso circo se tratase, que siempre subían la audiencia, el rating. ¿Quién podía pensar que alguien que, por ejemplo, no sabía distinguir entre turcos y kurdos tenía alguna posibilidad real de hacerse con la presidencia de Estados Unidos?

Multimillonario y celebrity

Los motivos por los que Trump ha llegado a la cima del poder político mundial serán motivo de análisis, psicoanálisis y tesis doctorales. Pero seguramente echar un vistazo a su trayectoria vital puede dar algunas pistas.

Nacido en Nueva York en 1946, hijo de escocesa y nieto de alemanes por vía paterna, se ha casado tres veces, con dos modelos (una de ellas Melanie Knauss, su actual esposa) y una actriz. Tiene cinco hijos y ocho nietos.

Graduado en Económicas por la Universidad de Pensilvania, a los 25 años de edad se hizo cargo de la empresa inmobiliaria que creó su abuelo en Canadá, rebautizada como Trump Organization. Desde entonces ha construido un imperio multinacional de hoteles, rascacielos, casinos y campos de golf.

Durante dos décadas, hasta 2015, fue dueño de la marca y de los concursos de Miss USA y Miss Universo

Su olfato negociador le permitió incrementar su fortuna a pasos agigantados. En 2016 Forbes lo situó en el número 324 en la lista de mayores millonarios en el mundo, con una fortuna de 4,5 mil millones de dólares si bien una declaración financiera del propio Trump señala que posee casi 9,000 millones de dólares.

Conforme a su predisposición a fomentar y ser parte de la farándula, en 1999 fundó una compañía de modelos. Durante dos décadas, hasta 2015, fue dueño de la marca y de los concursos de Miss USA y Miss Universo.

Conocidas son sus frases denigrantes sobre las mujeres. En uno de sus mítines imitó a un discapacitado burlándose de él

Durante una década, también hasta 2015, lideró el citado reality show “El aprendiz”, en la cadena de TV NBC. En la televisión Trump se dio a conocer por su carácter bravucón aunque sumamente asertivo y rápido de reflejos y pensamiento, algo que se admira especialmente en el país de los hombres hechos a sí mismos.

Trump ha sido nominado dos veces a los premios Emmy por cameos que ha realizado en doce películas y catorce series de televisión. También condujo su propio programa de radio, “Trumped”.

Eclecticismo moral y político

Otro rasgo que puede haber sido interesante para el votante medio es su eclecticismo moral y religioso. Declarado protestante presbiteriano, hasta ahora no se sabe a ciencia cierta si Trump es un conservador a la manera de los republicanos de pro como su vicepresidente, Mike Pence.

Así, mientras Pence está claramente posicionado contra el aborto, Trump no ha expresado una postura clara al respecto con lo que si bien no gusta a nadie de manera total sí satisface el punto medio de quien, como buen hombre de negocios, se mueve al compás de la coyuntura.

En esta línea su afiliación política ha cambiado a través de los años. Apoyó al republicado Ronald Reagan aunque posteriormente se unió al Partido Reformista. Entre 2001 y 2008 respaldó al Partido Demócrata pero en 2008 apoyó la candidatura presidencial del republicano John McCain.

En 2009 cambió oficialmente su afiliación política optando por el Partido Republicano si bien ha contribuido económicamente en las campañas tanto de republicanos como de demócratas.

Errores y frases ofensivas que no parecen hacer mella

Trump y su hábil equipo de campaña han sabido ensombrecer los puntos que podrían resultar más negativos para el votante medio americano: no hizo el servicio militar, se libró de ir a la guerra de Vietnam por motivos de educación y dudosos certificados médicos, y sus empresas de casinos y hoteles se declararon en bancarrota seis veces entre 1991 y 2006, una fórmula que se emplea en Estados Unidos para renegociar y agrupar deudas.

También fundó una universidad con su nombre, empresa por la que las autoridades lo denunciaron por fraude ya que el centro no cumplía los requisitos para ser una universidad. Poco después de ser elegido presidente, sus representantes y las autoridades llegaron a un acuerdo extrajudicial por el que Trump pagó 25 millones de dólares.

Con quien Trump no ha llegado a un acuerdo es el chef español José Andrés, quien abandonó el proyecto de abrir un restaurantes en un hotel de Trump en Washington cuando el entonces candidato presidencial calificó a los inmigrantes mexicanos como “violadores y delincuentes”.

Trump

Trump International Hotel en Washington, D.C.

José Andrés alegó que muchos de sus trabajadores son de origen mexicano además de condenar las palabras xenófobas del candidato. Trump ha demandado al chef por diez millones de dólares.

En efecto que Trump no ha escatimado en descalificaciones para los inmigrantes, principalmente de religión musulmana, a quienes considera en bloque como una amenaza, y contra los de origen mexicano, siendo una de sus más célebres promesas la de construir un muro que separe la frontera entre Estados Unidos y México.

Conocidas también son sus frases denigrantes sobre las mujeres. En uno de sus mítines imitó a un discapacitado burlándose de él.

Nada parece haber hecho mella en esta carrera que ha desembocado en la Casa Blanca. El propio Trump lo describió en campaña con una perfecta metáfora si bien en la línea de su escandalosa verborrea diciendo que podía ponerse a pegar tiros en pleno Times Square y su popularidad electoral seguiría intacta.

Así, pues, prácticamente todo en la trayectoria de Trump indica que, en efecto, cambia el paradigma.

Ilustración de portada: Mireia García Sanz
Escrito por

Periodista y comunicadora. Corresponsal en Washington. Diario El Comercio de Perú. Investigadora en la Universidad de Georgetown. @yolandavaccaro

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