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El populista Ayuntamiento de Madrid inicia una etapa ‘dentro de la ley’ con otra crisis de fondo

Una nueva crisis planea sobre el grupo municipal de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid. Los ediles Guillermo Zapata, Celia Mayer y Javier Barbero han mostrado su desacuerdo con la destitución del delegado de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato. Además, han reclamado a la alcaldesa mayor inversión en barrios periféricos, un giro en el modelo urbanístico y diálogo dentro de su partido. 

Los concejales de Ahora Madrid Guillermo Zapata, Celia Mayer y Javier Barbero anunciaron el 18 diciembre de 2017 que si Manuela Carmena no emprendía “cambios profundos en la política municipal (…) abandonarían sus responsabilidades de Gobierno”. Estos ediles, que pertenecen a la corriente denominada Madrid 129, instaron además a la alcaldesa “a reconsiderar la situación real del Gobierno (…). No estamos de acuerdo con las decisiones –se referían a la destitución de Carlos Sánchez Mato– que ponen en riesgo la confluencia”.

Defendían estos concejales que los próximos presupuestos estuvieran en el gasto social y en la inversión en barrios periféricos, un giro en el modelo urbanístico de la ciudad y un mayor diálogo dentro de la formación Ahora Madrid, que incluyera a las bases. Pero al margen de otras cuestiones, las demandas de este grupo eran la manifestación más clara de la división del equipo de Gobierno de la alcaldesa Manuela Carmena. Pero antes de analizar lo sucedido, creo que es bueno conocer a los protagonistas de esta crisis.

Los concejales de la crisis

A las pocas horas de la toma de posesión de Guillermo Zapata como concejal de Cultura y Deportes, se conocieron unos tuits sobre la Shoá e Irene Villa por los que los partidos de la oposición y la comunidad judía española pidieron su dimisión. Aunque Zapata renunció a su cargo, siguió como concejal presidente de los distritos de Fuencarral-El Pardo​ y Villaverde. En noviembre de 2016, la Audiencia Nacional estimó que aquellos mensajes en las redes no eran delito.

Su sustituta Celia Mayer –actual responsable del Área de Gobierno de Políticas de Género y Diversidad- tampoco duró mucho como concejala de Cultura. Fue relevada en marzo de 2017. Y a su más que discutible criterio se sumaron algunas crisis de repercusión nacional: la de los titiriteros que apoyaban a ETA; la que aplicaba la Ley de Memoria Histórica; o la eliminación de los nombres de Fernando Arrabal y Max Aub de las instalaciones del Matadero. Nunca una gestión cultural creó tantos problemas al consistorio madrileño.

El tercero de los concejales díscolos, Javier Barbero, es responsable de Seguridad, Salud y Emergencias de Madrid. Antiguo fraile, es miembro de Podemos y uno de los creadores de la web que el Ayuntamiento puso en marcha para intentar controlar las informaciones que se hacían sobre el consistorio. Mantiene unas tensas relaciones con la Policía y, fruto de ellas, sufrió un escrache en su propia casa por parte de agentes y sindicalistas del gremio.

La destitución de Sánchez Mato

Pero la gota que colmó el vaso de los concejales fue la destitución de Carlos Sánchez Mato. El hasta ahora delegado del Área de Gobierno de Economía y Hacienda llegó al Ayuntamiento de Madrid cuando el municipio tenía una deuda que superaba los 5.000 millones de euros. Un tercio del presupuesto se destinaba a amortizar esta deuda, pero Sánchez Mato quiso cambiar las cosas, lo que lo llevó ya en 2015 a incumplir el techo de gasto en 17 millones y, en 2017, a elevarlo a 244 millones de euros. Cuando le advirtieron desde el Ministerio de Hacienda, él argumentaba que el ayuntamiento tenía un superávit de 1.022 millones de euros. Evidentemente no tenía nada que ver lo uno con lo otro. Y así las cosas, el ministerio solicitó al ayuntamiento un Plan Económico Financiero (PEF). Carmena puso todo de su parte para que este plan se aprobara y se desbloquearan las cuentas municipales, pero en IU decidieron no apoyarlo.

Este enfrentamiento se hizo visible durante el pleno en que se discutió el Plan; Carlos Sánchez Mato y sus compañeros de Ahora Madrid Mauricio Valiente y Yolanda Rodríguez abandonaron el salón para no votar el PEF, junto a otros tres ediles de Ganemos: Rommy Arce, Pablo Carmona y Montserrat Galcerán. A pesar de ello, el PEF salió adelante con el resto de los votos de Ahora Madrid y los del PP. Votaron en contra PSOE y Ciudadanos. Carmena no tuvo más remedio que sustituir a Sánchez Mato por Jorge García Castaño y retirar de las cuentas más de 500 millones de euros de gasto previsto para este ejercicio.

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Carmena consiguió así que el Ministerio de Hacienda cancelara la suspensión cautelar acordada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid a inversiones hechas por el ayuntamiento por valor de 274 millones. Y es que, tras el incumplimiento en 2015 y 2016, el ayuntamiento madrileño tenía prohibido aumentar el gasto por encima de la tasa de referencia del PIB, aunque tuviera superávit. Hay que recordar que esta norma fue aprobada por el Congreso de los Diputados durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, al reformar el artículo 135 de la Constitución.

Tras la aprobación del PEF, el secretario de Estado de Hacienda consideró que la aprobación respondía a lo que el ministerio había exigido al consistorio a lo largo de los últimos ocho o nueve meses. Una nueva etapa ‘dentro de la ley’ se abría en el Ayuntamiento de Madrid, aunque otra nueva crisis se plantea en el grupo municipal de Manuela Carmena.

Imagen de portada: La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, junto al destituido delegado de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato, al inicio de una rueda de prensa | Agencia EFE
Escrito por

Profesor de Periodismo Especializado en la USP CEU. Director de la revista "Ars". Contertulio en el programa "La Linterna" de la Cadena Cope.

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