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El independentismo cae en contradicción cuando asegura que respeta la democracia

Destacados representantes del independentismo catalán han dejado en evidencia las contradicciones ofensivas e ilegales de su avidez de poder. Victimismo e hipocresía, vulneración de las reglas democráticas, desprecio a los que no comparten su proyecto, crítica de la corrupción para tapar las propias vergüenzas… El deseo de mantener relaciones de buena vecindad con España es un ardid retórico para camuflar las motivaciones supremacistas y menospreciadoras que animan su causa.

He escuchado estos días en la SER varias entrevistas a destacados representantes del independentismo catalán. Bien hilvanadas, sin concesiones a la complicidad, no caían ni en la agresividad ni en la complacencia con el interlocutor. Como debe ser una entrevista periodística. Las preguntas de la periodista Pepa Bueno han respondido a la imparcialidad que cabe esperar de una radio informativa de referencia. No puede decirse que la entrevistadora haya compadreado con el entrevistado ni arremetido contra él. Más bien ha tratado de hurgar en sus argumentos para exhibir posibles contradicciones en las respuestas de los interpelados.república catalana

Con todo, la interpelante ha dejado en el aire la cuestión más de fondo, bien porque los entrevistados han rehusado acometerla o bien porque no ha habido tiempo para afrontarla con el rigor necesario. Los entrevistados la eluden como si no estuvieran a la vista, la camuflan en sus explicaciones, a veces capciosamente retóricas. Y la periodista, o no ha tenido tiempo o no ha reparado en algunos puntos que, a mi modo de ver, dejan en evidencia la capciosidad de las respuestas.

La nueva república catalana

Del inventario de las entrevistas se desprende que Cataluña llegará a ser una república independiente porque…

Reconocerá a los catalanes como “ciudadanos libres e iguales”, frente a un Estado opresor que no respeta los derechos humanos.

Respetará a los españoles y mantendrá relaciones de buena vecindad con España, a la que dicen no menospreciar mientras hablan de la corrupción del actual sistema de partidos y, en especial, del gubernamental.

La independencia es una decisión del Parlamento catalán, tras un proceso democrático que no se ha podido cumplir, ya que se ha negado el ”derecho a decidir” por referéndum, procedimiento reconocido internacionalmente como lo muestran los casos de Quebec y Escocia.

Los independentistas siempre han recurrido a medios pacíficos y al diálogo para alcanzar democráticamente su objetivo de independizarse.

La república catalana aspira a ser integrada en la Unión Europea.

Si los métodos para independizarse son democráticos, la nueva república debería permitir que se apliquen los mismos métodos para que los partidarios de la unidad constitucional pudieran reintegrarse en el Estado del que ellos pretenden democráticamente separarse. Pero la consideración de esta opción deja en evidencia las falacias del independentismo.

Puntualizaré los aspectos vulnerables que se camuflan al considerar desde este punto de vista cada una de las pretensiones expuestas en las entrevistas que comento.

Los aspectos vulnerables del independentismo

Ad 1: ¿Qué necesidad tienen los catalanes de constituirse como “ciudadanos libres e iguales” si ya están constituidos desde 1978 como “ciudadanos libres e iguales”?

De la formulación de esta pretensión se desprende que el deseo de mantener relaciones de buena vecindad sea un ardid retórico para camuflar las motivaciones supremacistas y menospreciadoras que animan la causa. Pues, o bien demuestran que la Constitución del 78 discrimina a los catalanes por serlo, y eso no solo es una falsedad, también es un insulto, o bien no necesitan segregarse de ella para llegar a ser lo que ya son: ciudadanos libres e iguales. Poner en entredicho ante el mundo la Constitución del 78 porque no reconoce la igualdad en libertad de todos los ciudadanos como “libres e iguales”, cuando está expresa en los derechos constitucionales, constituye una falsedad ofensiva.

Ad 2: No se habla del 3%, ni de la familia Pujol, ni de las cuentas andorranas, ni del Palau, no se cita a Lluís Prenafrea ni a Macià Alavedra, pero se menosprecia a los españoles cuando se reprocha la corrupción como si fuera una lacra de la que estuviera exenta Cataluña. La pretensión de buena voluntad vecinal es mera hipocresía.

Ad 3: Si la declaración unilateral de independencia de un Parlamento que no representa a la mayoría de los electores es fruto de un proceso democrático, entonces la revocación unilateral de esa declaración parlamentaria sería igualmente democrática. Bastaría que satisficiera las mismas condiciones que ha seguido la DUI. Si los constitucionalistas ganaran en el futuro algunas elecciones en la república catalana, por la misma regla de tres deberían poder exigir la integración en España. Pero la periodista no interpela sobre este revocación a los defensores de la DUI.

La estratagema procesal de Puigdemont revela su deseo de una justicia arbitraria y politizada

En cuanto al referéndum, como expresión de un “derecho a decidir” separarse, es la excepción, no la regla. Lo relevante es que los referendos de Quebec y de Escocia no fueron contra derecho. El Tribunal Constitucional canadiense reconoció que Quebec era competente para convocar un referéndum porque la Constitución canadiense no lo impedía; y Escocia, como miembro unido de un reino que no tiene Constitución, no actuó contra derecho, porque no estaba refrendado en una Constitución inexistente. En España, como en la mayoría de los países del mundo, la competencia para un referéndum de secesión tendría que ser aceptada por las Cortes Generales y luego refrendada, no por las autonómicas, para que sea constitucional. Eso ni desdice de la Constitución ni vulnera derecho fundamental alguno.

Ad 4: Si los medios han sido pacíficos, ¿cómo aceptar la presencia de terroristas en sus convocatorias y manifestaciones? Si el único recurso ha sido el diálogo, ¿cómo explicar la alianza con la extrema izquierda, los antieruopeos y los antisistema de la CUP? Si no se trata de agraviar, ¿por qué se ningunea al Rey, a los símbolos españoles y se acosa o se denigra a las fuerzas del orden estatales?

Ad 5: Critican que Europa no los haya acogido argumentando que es un club de Estados y proponen a la vez que la república catalana sea admitida como Estado en el club de Estados que ellos reprueban. Aspiran a ser lo que reprenden que España y Europa sean. Pero no pueden decirlo, porque sería admitir que han engañado a sus electores, ya que Europa ni los ha reconocido, ni los reconoce, ni los reconocerá.

La mezcla de victimismo e hipocresía camufla la ansiedad de llegar a la independencia a cualquier precio frente a los que no la quieren. La avidez de poder se manifiesta en sus contradicciones ofensivas e ilegales. Proclaman seguir vías democráticas para encubrir que conculcan las reglas que hacen democráticas a las vías que debieran seguir. Por eso, “España nos roba”, a la vez que dicen respetar al país al que califican de ladrón. Apelan a una república de “libres e iguales”, pretendiendo que la propuesta no sea ofensiva para la soberanía nacional que hace “libres e iguales” a todos los españoles, incluidos los catalanes. Son beatíficamente pacíficos, mientras disimulan que ignoran y desprecian a los que no comparten su proyecto. Reclaman democracia, pero no admiten que los que se les oponen puedan recurrir a sus mismos métodos “democráticos”. Hablan de la corrupción ajena para tapar las vergüenzas propias. Arguyen que son expoliados después de cuarenta años monopolizando un presupuesto autonómico, cada vez más expansivo.

Imagen de portada: Manifestación en favor de la república catalana.
Escrito por

Periodista y escritor. Profesor emérito de la USP CEU.

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