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Sofía, Reina de la sabiduría en la adversidad

La Reina Sofía ha cumplido 80 años. Gracias a su sabiduría, ha logrado ganarse el cariño de los españoles, ser un pilar de la Casa Real y mantener unida a su familia. La función de la Monarca emérita es fundamental para la institución y para la nación. 

La mitología griega se instala en nuestro día a día a través de nombres como el de Sofía: la diosa de la sabiduría. Más allá de lo que podría parecer un comienzo manido para un artículo, esta definición describe a la perfección la principal característica de la Reina Sofía, la Reina emérita. Ochenta años han pasado ya por una piel que se ha curtido ante las adversidades a las que se ha tenido que enfrentar. Una mujer que se ha visto obligada a ver a su familia exiliada de su país, a su marido rodeado de polémica, su relación matrimonial cuestionada o a su propia hija sentada en un banquillo. Puntos de inflexión en una vida que parece tomar de nuevo aliento al reposar en un segundo plano, dejando a los nuevos Reyes en el trono.

Hija, hermana, esposa y madre de reyes y, sin embargo, doña Sofía ha sabido (con su significado) reinar en los distintos ámbitos de su vida, al menos a su modo. Quienes han tenido la oportunidad de conversar con ella saben que es una mujer que se ha hecho querer por los españoles con sentimiento y empatía, pero sin olvidar en ningún momento la tierra que la vio crecer. Porque, ante todo, ella es griega y así lo demostró cuando viajó por primera vez a Grecia años después del exilio. Precisamente una persona que participó en ese emocionante viaje me explica el sentimiento que supuso para la Reina reencontrarse con sus compañeras en la escuela de puericultura Mitéra en Atenas. Un instante en el que se pudo ver a la Monarca emocionada, aunque las verdaderas lágrimas cayeron ante la tumba de sus padres, a quienes estaba muy unida. Y es que es Reina… pero también hija. A día de hoy, mantiene la promesa que hizo cuando murió su padre: no comer carne.

La Reina Sofía ha mantenido unida a su familia

Si decía hija… también digo madre. Una mujer que ha sabido (de sabiduría) conseguir que la familia siguiera unida a pesar de los errores que pudieran cometer sus miembros. Así, mantuvo una impresionante compostura cuando visitaba al Rey en el hospital mientras los medios hablaban de una tal Corinna. Recuerdo, en plena cobertura, quedarme impactada al ver cómo no se inmutaba al cruzar un kiosco repleto de titulares que superó sin humillación. También una sonrisa cuando se producía aquel extraño incidente (calificándolo de manera elegante) con su nuera y sus nietas saliendo de la misa de Pascua en Mallorca. O, estos últimos días, en una imagen en la que demuestra que una es madre pese a los desaciertos de sus descendientes.

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La sabiduría se ha visto también reflejada en su implicación en las causas animales y medioambientales, especialmente comprometida ahora en que los peces no naden entre plásticos con mayor vida que los propios pescados. Me comenta esta misma fuente que doña Sofía “ha sabido estar elevada, por encima de todo”. Aunque pueda parecer una definición ególatra, a lo que se refiere esta persona es a que ha sido una mujer suficientemente responsable como para que sus palabras fueran significativas de una opinión fundada. Bien para hablar de los plásticos, como para analizar las ruinas de la Ciudad de Palmira (Siria) o relatar la historia de la Reina Zenobia con toda naturalidad. Reina, por cierto, de la que se destaca también su inteligencia, pudiendo haber sido una importante filósofa en el siglo III d. de C.

Una cultura que también se ha visto desarrollada a través de la música, implicada aún en las actividades de la Escuela Superior de Música que lleva su nombre y habitual espectadora de ópera para escuchar, por ejemplo, a su amigo el virtuoso cantante Plácido Domingo.

Una función fundamental para la institución y para España

Una Reina que ha permanecido como un pilar de la Casa Real en pleno terremoto. Aquella fatídica caída del Rey don Juan Carlos supuso un paso más (y especialmente decisivo) en una complicada etapa de la monarquía en España. Doña Sofía supo encauzarla con tacto e inteligencia para aportar, a pesar de lo que significó para ella, la estabilidad necesaria para comenzar ese lento y prudente camino hacia el traspaso de poderes. Porque es habitual hablar del Rey emérito como una figura clave en la democracia española; sin embargo, no debemos desmerecer la figura de la Reina. Como la monarquía en nuestro país, su función es representativa pero, al mismo tiempo, fundamental para la institución y para España.

Con sabiduría, la Reina Sofía ha conseguido alcanzar el equilibrio entre ejercer como madre y Reina con profesionalidad cuando la Casa Real y su familia no pasaban por su mejor momento. Una devoción, lealtad y discreción con las que ha obtenido el respeto de los españoles. Porque, monárquicos o no, en España sobre todo somos ‘sofistas’.

Imagen de portada: Dibujo de la Reina Sofía | Andrea Reyes
Escrito por

Doctora en Periodismo por la USP CEU. Autora de la primera tesis doctoral sobre Felipe VI. Profesora del Máster de radio COPE.

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