Diario de análisis, reflexión y valores   

 

La vía del referéndum: del “brexit” a Catalonia

Un referéndum sirve para reforzar la soberanía popular, no para sustituir al Parlamento. Cumpliendo las garantías, el brexit ha degenerado en un desbarajuste. En Cataluña no se respetó la legalidad y se pretende un efecto desestabilizador.

No hace falta que un referéndum sea ilegal para que sea un disparate. En Cataluña es un disparate ilegal. El brexit legal ha demostrado ser un disparate. Para que un referéndum sea disparatado basta que exalte sentimientos ilusorios o incite ensoñaciones engañosas.

Al exponer a la opinión a que decida entre opciones inconciliables, el brexit muestra en el Parlamento su vulnerabilidad. No hay tiempo para convenir matices con la Unión Europea. La vía catalana del referéndum, situada ahora en la antesala de un proceso judicial. no admite matices entre opciones contradictorias. Quiérase o no, se juzgará a una docena de políticos procesados, no un procés político colectivo.

“Brexit”. Adiós al pragmatismo británico

Recurrir a un segundo referéndum para salir de las dudas originadas por el primero, hace dos años hubiera parecido insultante. Ahora se discute como senda salvadora. Nada airoso que el disparate haga necesario lo irrazonable: convocar un referéndum para salir de otro. El independentismo reclama la repetición de la ilegalidad, el brexit tropieza con la incongruencia de repetirlo.

Ha demostrado el brexit que el referéndum no es un bálsamo de Fierabrás. Sus promotores no midieron dificultades ni consecuencias. Nigel Farange, subvencionador fervoroso, abandonó la tarea tras conseguir que David Cameron consultara a los británicos. Objetivo cumplido: el Reino Unido se ahorraría al menos 350 millones anuales de libras, que invertirían en su estado del bienestar, maltrecho a causa de europeos extraños. Se quedó corto ante Carles Puigdemont y compañeros. Objetivo cumplido: Cataluña reemplazaría a Jauja como país del ensueño cuando se escindiera de los españoles que le roban. Emulando a Farange, que renunció a la causa, huyeron para no ser juzgados.

No podrán regresar de su quimera. Crear un debate artificioso para provocar un conflicto gratuito. La sociedad británica se desgarra más desde que han comenzado a advertirse sus irracionales efectos. 350 millones de libras ahorradas ya son más de 350 millones de libras endeudadas. Con población y superficie inferiores, el PIB madrileño superó por vez primera en 2018 al catalán. La inversión extranjera bajó en Cataluña un cuarenta por ciento, mientras la comunidad madrileña subía más del cuarenta por ciento que perdía la catalana. No gracias a la inversión del Estado, que descendió en Madrid más de lo que subió en Cataluña.

Jeremy Corbyn, de verso suelto a líder laborista en pleno “brexit”

En ciencia política es lugar común que los referendos son última ratio. Responden más a la retórica emocional que a la deliberativa. Los carga el diablo. El populismo hace estragos. Simplifican la argumentación. Resolver cuestiones complejas por aceptación o rechazo lleva a la Cámara de los Comunes a conciliar lo inconciliable y al Parlament a elegir entre convicciones incompatibles.

El referéndum consultivo no vinculante puede ser útil para conocer actitudes. Los resolutivos no tienen por fin eludir o sustituir al Parlamento, sino añadir garantías a las parlamentarias para adoptar decisiones de interés nacional. Sustituyendo las garantías por promesas y descripciones idílicas, disfrazando dificultades y falseando el escenario, el fanatismo, el sectarismo y la posverdad han desplazado en Cataluña y en el Reino Unido al debate racional.

La huida de empresas destapó que la realidad no se acopla al espejismo. La fuga del Sabadell y La Caixa desenmascaró el camino a Jauja. El traslado de la compañía a Singapur del principal valedor del brexit lo ha desenmascarado igualmente. La industria nipona hace las maletas. JP Morgan las hace también. Si en Cataluña superan las cuatro mil, el Reino Unido se dispone a superar la cifra.

La marca irlandesa les desespera. Presentaron su referéndum sin contar con las fronteras. Si la Unión Europea no se pliega a los cambios propuestos por Theresa May para frenar un brexit duro, es absurdo suponer que la misma Unión reconocerá los encantos de un referéndum ilegal para evitar fronteras en Cataluña. Engañaron al pueblo. Quedarían fuera, no solo de España, junto a Gibraltar.

La resistencia a May del ala dura conservadora da cuenta de que el despropósito desune más de lo que une. La fuga hacia delante de Puigdemont dejó encarcelado a Oriol Junqueras, propenso al apaciguamiento. Ocultaron que el conflicto imaginario evidenciaría el conflicto interno. Cierran los ojos a sus contradicciones.

La monarquía parlamentaria, similar a la dictadura venezolana

Los conservadores acrisolan sus posturas para no ponerse de acuerdo, los laboristas dudan de cuál sea su función y May, como Junqueras, fluctúa desconcertada. El desconcierto aflora en la tropa independentista desde la heroica fuga del expresident, que justifica el encarcelamiento del pacifista y agita al CDR belicoso. Tanto más se resiente la unidad cuanto más se enquistan las posiciones.

Si, cumpliendo las garantías legales, el referéndum del brexit ha mostrado ser un instrumento de efectos perniciosos, la declaración unilateral de independencia tras un referéndum ilegal sin garantías añade a la imprudencia, la hipocresía. Cumplir la legalidad es la condición para que un referéndum evite lo que puede ser irremediable: que una consulta disyuntiva deje en posición inerme al perdedor y en posición avasalladora al ganador.

El brexit se enreda en el limbo del ovillo parlamentario británico, mientras la UE espera, impertérrita, conocer las coordenadas del limbo. La república no existe. Para mantener la ficción, Puigdemont compara la monarquía parlamentaria a la dictadura venezolana, porque es incomprensible que Junqueras esté en la cárcel mientras el golpista Juan Guaidó pasea libre por Caracas. Para comprender hasta dónde puede llegar a trastocarse el sentido de la realidad en la mente independentista, faltaba decirlo. Ya se ha dicho.

Imagen de portada: El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont, tras su reunión con seis miembros de la Plataforma de Diálogo UE- Cataluña, en Berlín | Agencia EFE
Escrito por

Periodista y escritor. Profesor emérito de la USP CEU.

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons