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Rajoy, del estrado al Parlamento . No defraudó en este trance inédito, pero le aguardan otros

Rajoy ha declarado ante la Audiencia Nacional, en calidad de testigo, para aclarar su conocimiento de la financiación de las campañas de Pozuelo y Majadahonda. Es algo inédito que un presidente del Gobierno tenga que comparecer ante un tribunal. El presidente del PP ha hecho gala de su dialéctica y ha respondido con contundencia e ironía. 

Mariano Rajoy ha subido al estrado en calidad de testigo. El 26 de julio ha sido una fecha que el PP esperaba con la respiración contenida y no porque no confiaran en la capacidad del presidente para “sortear toda clase de obstáculos”, sino porque, a priori, no estaba garantizado el transcurso del interrogatorio, ni el margen que el presidente de la Sala iba a a dar a los abogados de la acusación particular, ni los asuntos que estos iban a plantear. En realidad, se trataba de aclarar el conocimiento que Rajoy pudiera tener de la financiación de las campañas de Pozuelo de Alarcón y de Majadahonda, ambas localidades madrileñas.

Siendo estos los dos asuntos que, en puridad, se trataba de esclarecer, lo cierto es que a lo largo de las casi dos horas de interrogatorio salieron a la palestra los papeles de Luis Bárcenas, los famosos SMS, la reunión con Arenas, el propio Bárcenas y su mujer, los supuestos sobresueldos… Salieron a relucir, de manera reiterada, nombres como el de Esperanza Aguirre, Álvaro Lapuerta, Francisco Correa y alguno más. El presidente de la Sala no puso obstáculo alguno a quienes interrogaban, aunque en un par de ocasiones consideró no pertinentes algunas preguntas. En términos jurídicos, una pregunta se considera no pertinente cuando en nada se refiere al asunto juzgado.

Un presidente sereno y contundente

Mariano Rajoy no defraudó. Fue el Rajoy de siempre. Sereno, con algunas expresiones socarronas y una cierta dosis de su tradicional ironía, como si del Congreso se tratara. Dejó bien claro que la dialéctica se le da bien y optó por no recurrir, de manera reiterada, al “no me acuerdo”. Es verdad que de algunas cuestiones no se acordaba. Muy pocas. En el conjunto del interrogatorio respondió con contundencia, sin medio temblor en la voz y reiterando una y mil veces que su tarea era estrictamente política, que las cuentas no eran de su competencia y que nunca tuvo queja de Bárcenas. Sí desveló que un viaje a Canarias con su familia lo pagó el PP “hasta donde sé”.

La conclusión más compartida, incluso por los propios abogados, es que Mariano Rajoy, una vez más, salió vivo de un trance cuando menos incómodo y en el que el presidente de la Sala le llamó un par de veces la atención por su irrefrenable tendencia a la ironía. “Si soy gallego, no puedo responder a la riojana”, dijo Rajoy.

Todo se había preparado con minuciosidad. Fotos, ni una, por eso entró por el garaje y dos camiones colocados ad hoc dificultaban la toma de imágenes por parte de las televisiones. Naturalmente, no hubo cortejo popular para apoyar al líder y tanto Moncloa como Génova hicieron de la necesidad virtud. “No hay nada excepcional. Lo correcto es que si la Justicia lo llama, acuda y es lo que ha hecho y lo que hará siempre”. Sin embargo, en el PP se tiene la convicción de que todo es “una clara operación política que tiene como protagonista al PSOE”. Fernando Martínez Maíllo, número tres del PP, se encargaba de recordarlo, mientras Rajoy comparecía ante el tribunal. Mas de 300 periodistas y unos 80 medios de comunicación siguieron de cerca el acontecimiento.

https://twitter.com/PPopular/status/890174116459945984

La oposición reacciona

Los populares y el propio Gobierno saben que se ha sorteado un obstáculo, pero tienen la certeza de que “se nos avecinan muchos más”. Maíllo, Hernando, Javier Maroto y el propio Rajoy tienen ya bien estudiado que sus días “horribilis” no han terminado. “No había salido el presidente de la Audiencia y ya nos había llegado que Podemos iba a pedir un pleno extraordinario”. Un poco más de tiempo dio Pedro Sánchez, que pidió abiertamente la inmediata dimisión de Rajoy. Pablo Iglesias le advirtió de que el presidente “no dimite ni con agua caliente. Lo que hay que hacer es echar a esta gente”. Está por ver hasta qué punto el PSOE se muestra dispuesto a secundar la estrategia de Pablo Iglesias.

Ironía y sarcasmo, cuestión de carácter

Más prudente en el tiempo ha estado Ciudadanos que, como suele ocurrir en circunstancias similares, se ven en la necesidad de marcar distancias tanto de la izquierda como del propio PP. La consigna del partido naranja es que, como Rajoy no está imputado, no procede pedir su dimisión y tampoco se muestran partidarios de un pleno extraordinario. “No diría nada que no sepamos”. La fórmula preferida del partido de Albert Rivera es la Comisión de investigación creada en el Congreso y ante la cual Rajoy deberá comparecer a la vuelta del verano. Ciudadanos se reserva para esa ocasión “y dependiendo de cómo se desarrolle, veremos qué hacemos”.

En medios no oficiales de Ciudadanos se aventura que “o Rajoy da explicaciones muy, muy claras o quizás tengamos que tomar alguna decisión”. Esta decisión no sería otra que retirar el apoyo al PP. Será en esta Comisión de investigación en la que Ciudadanos se va a emplear a fondo. Actuará sin piedad, entre otras cosas, para trasladar a la opinión pública que su posición es la más eficaz. “No tiene sentido pedir dimisiones que no se van a producir ni proponer plenos que no van a aportar nada. En la lucha contra la corrupción nadie nos puede dar lecciones, pero no estamos para espectáculos que llevan a ninguna parte”.

Y es esta Comisión la que sí preocupa, y mucho, al PP. Maíllo siempre ha sostenido que un tribunal de justicia actúa con más seriedad, ajusta los interrogatorios, “hay más orden, pero en una comisión es distinto. Allí todo el mundo va a hacer sangre y Toni Cantó, en nombre de Ciudadanos, ya vimos cómo se salió de madre cuando comparecieron los tesoreros. Si pueden, masacrarán a Rajoy, pero dudamos de que puedan, porque el presidente sabe distinguir entre una Sala que imparte justicia y una Comisión de investigación y actuará en consecuencia”.

Un caso inédito

Lo cierto es que comisiones de investigación se han creado muchas. Lo realmente inédito es que un presidente en ejercicio tenga que comparecer personalmente ante un tribunal. Ha sido así porque dos de los tres magistrados lo decidieron, cosa que no se había hecho anteriormente con otros responsables políticos, que pudieron declarar por videoconferencia, ya que esta fórmula no atenta ni contra los derechos del compareciente ni dificulta el principio de contradicción que preside cualquier procedimiento penal. Con Rajoy se ha hecho una excepción, a petición de la asociación ADADE, capitaneada por el abogado Mariano Benito de Lugo, que ha sido quien, con insistencia, pidió la testifical de Rajoy, sabiendo de antemano, como abogado que es, que el presidente nada sustancial podía aportar.

La declaración presencial

Del estrado de la Audiencia Nacional, Rajoy irá al Congreso, a la Comisión de investigación y, de ahí, nuevamente al estrado, porque ya es un valor entendido que, cuando se juzguen los famosos papeles de Bárcenas, Rajoy será llamado de nuevo al estrado. El abogado del que fuera tesorero del PP no formuló pregunta alguna, porque nada de lo ocurrido en Majadahonda y Pozuelo afecta a su cliente. “Hay que pisar los charcos estrictamente necesarios”. A Rajoy le tienen preparados unos cuantos.

Imagen de portada: Captura de la señal de vídeo durante la declaración de Mariano Rajoy ante la Audiencia Nacional | Agencia EFE/EFE TV POOL
Escrito por

Periodista. Contertulia de Radio Nacional, Onda Madrid y ESdiario.

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