Diario de análisis, reflexión y valores   

 

Putin y la consumación totalitaria

Vladimir Putin liderará Rusia seis años más. El mandatario trabaja por reverdecer los laureles de la gran potencia con una intensa campaña de debilitamiento hacia la Unión Europea. La calidad democrática de su país sigue estando en duda.

Serán seis años más de Vladimir Putin como presidente de Rusia, o sea como zar absoluto del más inmenso país de la Tierra, líder único en lo que llevamos de siglo XXI. Que intercambiara con Dmitri Medvédev el puesto de primer ministro entre 2008 y 2012 no altera el producto, que es simplemente poseer el poder máximo en una superpotencia venida a menos, pero cuyos 140 millones de rusos aspiran, Putin mediante, a recuperar su sitio e influencia en los destinos del mundo.

El renovado por cuarta vez, y de manera aplastante, presidente ruso no ha caído en lo que Jean-François Revel denominó “la tentación totalitaria”. Quien ostenta el poder en Rusia consuma un ejercicio totalitario del mismo de manera natural. La democracia liberal nunca se instaló en el país, y el intento de instaurarla tras el desmoronamiento de la Unión Soviética se saldó con la proliferación de las mafias y la rapiña por estas de las empresas y riquezas que fueran propiedad del Estado.

A Putin, pues, le ha bastado una vez más con azuzar la nostalgia de pasadas grandezas, erguirse como el “padrecito” protector de un país y sus gentes humilladas por Occidente, y enarbolar la pulsión nacionalista para alzarse con el 76% de los votos. Cierto es que todo estaba controlado, de forma que el único rival de envergadura que podría oponérsele, Alexéi Navalny, había sido vetado para concurrir a las elecciones a causa de una condena por fraude.

Si el Kremlin y el devenir del país se lo permiten, Navalny podría encarnar una vía de cambio en Rusia en el futuro. Pero, eso desde luego no será para mañana, e incluso es bastante improbable que suceda en 2024, cuando Putin concluirá el nuevo mandato que ahora comienza. La actual Constitución rusa le impide presentarse a una nueva elección consecutiva, pero los aires que se respiran en su vecindad asiática y sudeuropea (China y Turquía principalmente) tal vez le convenzan de que su liderazgo es tan imprescindible al menos como el del chino Xi Jinping, y baste entonces con una mínima reforma de la Constitución, por aclamación obviamente.

Debilitar a la Unión Europea

Vladimir Putin tiene en común con su homólogo norteamericano, Donald Trump, el deseo de ver debilitada la Unión Europea. Esta no puede avalar la legitimidad de la anexión en 2014 de Crimea (“retorno a la madre Rusia” lo llama el Kremlin) ni la escisión de Ucrania de sus regiones orientales. Tal es la causa de las sanciones impuestas a Rusia, contestadas por ésta con las correspondientes medidas equivalentes, que por ejemplo a España le ha supuesto una merma considerable en sus exportaciones agroalimentarias.

La jefa de la acción exterior europea, Federica Mogherini, insiste en que no es posible el levantamiento siquiera parcial de las sanciones, postura que respaldan fuertemente los miembros de la Unión Europea cuyas fronteras tocan directamente con Rusia: Polonia y los países bálticos. Más aún, el ministro polaco de Exteriores, Konrad Szymanski, ha pedido a Alemania que cancele la construcción del gasoducto Nord Stream 2, a través del cual y sobre el lecho del Mar Báltico, el gas ruso llegaría para calentar los hogares de Alemania y de toda Centroeuropa.

El gobierno de coalición CDU-CSU-SPD alemán de Angela Merkel no tiene visos de cancelar un negocio privado de 10.000 millones de euros, pero tampoco de reconocer el hecho consumado de la anexión de Crimea. No obstante, el anterior líder socialdemócrata germano, Sigmar Gabriel, siembra la cizaña en su partido al preconizar una “flexibilización” de las sanciones e incluso negociar la propuesta de Putin de que cascos azules de la ONU se interpongan entre los contendientes en la guerra civil de Ucrania.

Aunque sin mostrar un júbilo desmedido, quienes más apoyan la reelección de Putin son los italianos de la Lega Norte y del Movimiento 5 Estrellas, vencedores de las últimas elecciones. La primera ha establecido una alianza directa de cooperación con Rusia Unida, el partido de Putin, y el nuevo líder del segundo, Matteo Salvini, ha apoyado la intervención de Rusia en Siria, acusa a la OTAN de haber sido la causante de la crisis y posterior guerra en Ucrania, y reclama el levantamiento de las sanciones a Moscú.

Polonio y blanqueo de capitales

En cuanto a la crisis de Rusia con el Reino Unido, y por ende con la propia Unión Europea, a propósito de los envenenamientos y estrangulamientos de ciudadanos rusos, antiguos espías o disidentes, lo que existe de momento es un mero lenguaje de Guerra Fría.

¿Qué envenenó al espía? . Un gas nervioso desata la guerra entre Rusia y Reino Unido

Al margen del clásico y anticuado intercambio de expulsiones de diplomáticos de las respectivas embajadas en Londres y Moscú, ambos países mantienen no pocos intereses mutuos. Los grandes magnates rusos, ahora asentados en lo que se denomina Londongrado, lo están con el consentimiento e incluso el impulso del Kremlin. Son los que canalizan nada menos que 100.000 millones de euros anuales de dinero ruso que se invierte en la City, inmuebles, equipos de fútbol y todo tipo de negocios, que convierten en completamente legal y de circulación internacional un dinero generado en Rusia. Un aporte de dinero e inversiones del que un Reino Unido en vías de brexit no puede prescindir.

Entre tales magnates, una vez depurados los que no eran leales al Kremlin, no hay muchas dudas de que algunos de ellos son testaferros del propio Putin, cuya fortuna personal a buen recaudo en el exterior oscilaría, según las fuentes, entre los 15.000 y los 30.000 millones de euros.

Imagen de portada: El reelegido presidente ruso, Vladimir Putin | kremlin.ru
Escrito por

Periodista. Cofundador de Euronews y fundador y primer director del Canal 24 Horas de TVE.

Ultimo comentario
  • Fantástico artículo

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons