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Un PSOE roto . Los candidatos carecen de modelo para refundar la socialdemocracia

El debate entre los tres candidatos a liderar el PSOE deja heridas abiertas y convierte las primarias en lo más parecido a un ajuste de cuentas. Un PSOE roto. Susana Díaz y Pedro Sánchez se lanzan continuos reproches, mientras que Patxi López intenta ejercer de mediador y llama al “voto útil”.

Lo dicen en privado y muchas veces. Pero también en público. Y ese el drama. No hay duda. Un PSOE roto por el eje. La partición se ve desde mucha distancia. Es una grieta de considerables proporciones. Desde el 1 de octubre de 2016 no ha parado de crecer. El golpe palaciego del Comité Federal fue incompleto. Dejó a Sánchez vivito y coleando. Su caída iba a ser al vacío.

Pero la abstención en la investidura de Rajoy creó a su alrededor un grupo de irreductibles leales que le hicieron creer en todo lo contrario a lo que ya había decidido. De puertas para adentro, Sánchez se había comprometido a dejarlo para siempre. Tan solo unos pocos resistieron en la idea de convencerlo para seguir. Ni siquiera lo abandonaron tras su desafortunada entrevista en La Sexta, horas después de la defenestración.

La batalla a tres bandas del PSOE ha comenzado

Lo que entonces le dijo Sánchez a Évole nacía del dolor e incluso del rencor. Pero se iba a casa y a casi todo el mundo le daba igual. Aquellas palabras en caliente fueron un espejismo. Sánchez se metió en un refugio fuera del alcance de la gestora y del aparato que lo había derrotado. Ahora está aquí, otra vez tocando con las yemas de los dedos la puerta por la que salió con cajas destempladas. Aquella noche de octubre empezó un PSOE roto para siempre. La tensión fue extrema y los nervios se perdieron al borde del conato físico. Fernández Vara, un hombre siempre vehemente en las formas, contaría semanas después que salió escondido en un maletero.

Lo sacaron de allí oculto porque no se podía salir andando ni a la vista dentro de un coche. Hasta que no estuvo alejado de la sede del PSOE, en la calle Ferraz, no pudo salir y refugiarse en su hotel. Hubo gritos y carreras. Cada vez que se abría la puerta del garaje, se organizaba una trifulca de insultos. El PSOE no ha salido de aquella noche. Se metió en ella y ahí siguen, pasándose las facturas al cobro. La sensación general al final de aquella jornada del 1 de octubre de 2016 es que el PSOE se fue por el sumidero. Un PSOE roto.

El PSOE no se va a reconstruir. Los tres candidatos se enzarzaron en el pasado en una discusión sobre la nada. Se les ha ido el tiempo con el ruido

Ocho meses después del estallido, el partido está partido. La división es sobre todo personal. Hay una ruptura emocional entre unos y otros. La batalla de los avales ha enseñado que, a gran escala, entre los afiliados pasa lo mismo. La división es un hecho. Y la crispación está en carne viva. Hay enfrentamiento a campo abierto y, como se ha visto, en el debate no hay remedio porque personalmente no se soportan. La agresividad está a flor de piel en las redes sociales, donde se cruzan afiliados socialistas. Los partió para siempre la abstención de Rajoy.

Pero también lo que ocurrió antes. Anda metido el PSOE en un gran ajuste de cuentas. El exministro José Borrell, futuro presidente del PSOE si gana Sánchez, se ha encerrado durante semanas para escribir un libro y demostrar que el hundimiento socialista se produce en noviembre de 2011, no en las dos elecciones generales lideradas por Sánchez. Borrell, que tiene la cicatriz de un episodio similar tras ganar unas primarias, recuerda que Sánchez obtuvo más votos en junio de 2016 que en diciembre de 2015.

La división es un hecho. Y la crispación está en carne viva. Hay enfrentamiento a campo abierto y, como se ha visto, en el debate no hay remedio porque personalmente no se soportan

Aunque fueron cinco escaños menos, Sánchez empezaba a remontar gracias a un intento de investidura en la que Pablo Iglesias condujo a Podemos a un error irreversible. Los ”sanchistas” como Borrell llevan la revancha hasta el extremo de ser conscientes de que su proyecto deshace el PSOE. Pero al revés también, porque los avales anuncian un resultado muy corto para el vencedor.

A menos de una semana para las elecciones primarias, la voz antigua de Patxi López, el peor presidente del Congreso, se ahoga en el cruce descarnado entre el PSOE de toda la vida y el que se inventó Rodríguez Zapatero y del que, por supuesto, se arrepiente. La reconciliación entre ambos bandos es un imposible y lo vamos a pagar todos. El PSOE es uno de los pilares del sistema. Liderado por Sánchez o Díaz, jugará a la legislatura más corta. psoe roto

Sánchez se metió en un refugio fuera del alcance de la gestora y del aparato que lo había derrotado. Ahora está aquí, otra vez tocando con las yemas de los dedos la puerta por la que salió con cajas destempladas

A tumbar al PP cuanto antes para coser como sea la herida interna y que los votantes del bando perdedor no se vayan a Podemos o tal vez a Ciudadanos. Con Sánchez o con Díaz habrá una oposición muy dura, de reafirmación de los principios para cerrar las vías de agua, que serán muchas tras contar los votos y celebrar un congreso muy duro.

El PP va a resistir mientras tanto porque tendrá Presupuestos y la mitad de los votos en el Congreso para bloquear una moción de censura. En realidad, para Rajoy hay más peligro en las investigaciones por corrupción en los juzgados que en lo que llegue desde el PSOE. El debate entre los tres candidatos mostró la ausencia de modelo para refundar la socialdemocracia en España. No se atreven a mirarse en el espejo de Macron en Francia.

Las locas bases que votan y los botan

Están en el pelotón de los derrotados con sus compañeros holandeses o británicos y, por lo que se ha visto en el feudo socialdemócrata de Renania, también los alemanes. La izquierda española, como la europea, se refugia en el estatalismo proteccionista del siglo pasado. No quieren saber nada del centro reformista y socialiberal que emerge en el continente como freno al populismo. El PSOE no se va a reconstruir. Los tres candidatos se enzarzaron en el pasado en una discusión sobre la nada. Se les ha ido el tiempo con el ruido. No lo saben, pero insisten. PSOE roto

Imagen de portada: Los candidatos a la Secretaría General del PSOE, Susana Díaz (I), junto a Patxi López (C) y Pedro Sánchez (D) antes de empezar el debate | Agencia EFE
Escrito por

Periodista. Presentador de La Linterna de COPE.

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