Diario de análisis, reflexión y valores   

 

Barcelona, fin de trayecto para el PSOE

La reunión de Pedro Sánchez con Quim Torra en Barcelona demuestra que el presidente está dispuesto a pagar el precio que le pongan. Su apaciguamiento reconociendo la existencia de un conflicto no calmará la secesión y se llevará por delante al PSOE.

Quienes conocen de cerca al actual presidente del Gobierno confirman la impresión general que desde lejos intuye que a Pedro Sánchez hay pocas cosas que le afectan. Tal vez el peor momento lo pasó al no tener más remedio que prescindir de la ministra Carmen Montón tras confirmarse el plagio y la mentira. Ni el escándalo de la titular de Justicia ni las elusiones fiscales que jamás hubiera tolerado a ministros del PP le han provocado un solo rasguño, tampoco su tesis abierta en canal. Sin duda, la cicatriz del 1 de octubre de 2016, cuando los barones del PSOE lo echaron por la ventana, le ha endurecido el carácter.

Su regreso a la Secretaría General del PSOE supuso la toma del control absoluto de un partido en el que o no se atreven o se han rendido a la vista de los resultados en Andalucía. Ni siquiera la distancia mantenida por Susana Díaz le sirvió para distinguirse de lo hecho por Sánchez en los primeros seis meses en relación con Cataluña.

Un resultado letal para el PSOE

El hecho de haber desalojado al PP, con los votos de quienes meses antes merecieron la aplicación del 155 para restaurar el orden constitucional, pudo haber sido perdonado por los votantes si de inmediato hubiera legitimado la operación con unas elecciones generales. Que Sánchez se haya atornillado al asiento para aguantar como sea y hasta el final ha resultado letal para los intereses del PSOE en Andalucía.

Su estancia en La Moncloa pagando cualquier precio ha pasado factura en las urnas, aunque en los alrededores del presidente afirman que el problema no lo tienen ellos sino el PP. Tal vez tengan razón en lo del Partido Popular, al que le ha surgido VOX por su derecha, tras la etapa tecnocrática y vacía de ideas de los Gobiernos de Mariano Rajoy, pero en el caso del PSOE cierran los ojos pensando en que el votante de siempre les va a perdonar su renuncia a la España constitucional del 78.

Consejo de Ministros en Barcelona: de copa navideña con Torra a minicumbre de Gobiernos

Pablo Casado sí está espabilando. Va a tener al PP en el Gobierno de la Junta de Andalucía y realiza una apuesta clara en el discurso. Otra cosa es que llegue a tiempo después de la quietud del marianismo que ha vaciado al PP de ideas y votantes. En el caso de Sánchez, lejos de reaccionar tras el varapalo andaluz, se ha buscado el camino para evitar las urnas llevándose por delante a su partido. Se verá en mayo, cuando el famoso diálogo con el supremacismo de los independentistas sea examinado en las urnas otra vez.

Todo es Cataluña y va a dar lo mismo el gasto social de los socialistas en Aragón o Castilla-La Mancha. Las banderas del otoño de 2017 se colgaron en toda España. Hay dos partes en el PSOE. Una es consciente de lo que les va a ocurrir y la otra ha optado por quemar las naves y pagar el precio que sea por mantener el poder ahora, y tal vez después de las elecciones, con el apoyo del independentismo catalán y vasco, en un escenario político extremadamente fragmentado. La reunión con Quim Torra en Barcelona fue un fin de trayecto para el PSOE.

Sánchez ha superado a Zapatero

La izquierda española sigue embrujada por el nacionalismo o separatismo de cualquier parte de España. No hay muchas comparaciones posibles con otras socialdemocracias europeas, pero baste el ejemplo de cómo ha terminado el Gobierno de Bélgica tras romper con los ultras flamencos contrarios a las políticas migratorias de la Unión Europea y la ONU. La ultraderecha de Flandes, xenófoba y eurófoba, cobija a Carles Puigdemont.

En muy poco tiempo, el actual presidente del Gobierno ha superado a José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que sucede ahora viene de entonces. No es difícil imaginar la herencia siguiente. Las horas vividas en Barcelona demuestran el estado de excepción en el que se vive en España por la insurrección de una parte de la sociedad catalana.

Ciudadanos busca un hueco en el centro izquierda para asaltar el PSOE

El apaciguamiento de Sánchez reconociendo la existencia de un conflicto no calmará la secesión y se llevará por delante al PSOE. La sacralización del diálogo, la exaltación del incremento del gasto público de un Estado apalancado a la deuda y la impasibilidad del presidente nos conducen a una agonía política hasta las próximas elecciones. Sánchez apuesta por la fragmentación del voto como única manera de permanecer en el poder. Cuanto más se alimente a VOX, cree tener mayores posibilidades de seguir en el poder.

Solo se puede hacer ese análisis si el resultado electoral en Andalucía se toma como algo ajeno. No le ha afectado, como demuestra lo hecho en Barcelona los días 21 y 22 de diciembre. Se muestra dispuesto a pagar el precio que le pongan. Y no solo por seguir unos meses.

Imagen de portada: Foto de familia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con su Gabinete, el pasado 21 de diciembre en Barcelona | Pool Moncloa/Fernando Calvo

Escrito por

Periodista. Director y presentador de 'Buenos días Madrid' en Onda Madrid.

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons