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Pedro Sánchez se sube al barco de Esquerra Republicana en contra de la libertad religiosa

El Partido Socialista vuelve a dar un giro en su acercamiento a Podemos y vota a favor de la moción de Esquerra Republicana por la que se insta al Gobierno a cambiar la Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 1980.

Acabo de volver de Roma, donde he asistido a la ceremonia del Consistorio en la que el Papa ha oficializado el nombramiento de cinco nuevos cardenales, entre ellos, el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella. Vuelves y te encuentras de nuevo con la insistencia de algunos en querer relegar a la religión al ámbito privado. Una constante de la izquierda española que, en cuanto puede, desea que “España deje de ser católica”, como ya expresó en su día algún importante dirigente de la II República Española.

Ahora, el turno ha sido para Esquerra Republicana (ERC), que ha logrado que el Pleno del Congreso aprobara una moción por la que insta al Gobierno a presentar una ley orgánica de libertad religiosa, ideológica, religiosa y de culto que sustituya a la actual, que fue aprobada en 1980 y que, a su juicio, está “obsoleta”. Con 167 votos a favor, 166 en contra y 6 abstenciones, ha salido hacia adelante la propuesta del partido republicano que tiene como objetivo “avanzar” hacia “una sociedad más laica en la que la ciudadanía pueda ejercer sus derechos en condiciones de libertad e igualdad”.

https://twitter.com/Congreso_Es/status/880375728545579008

Una moción que no es vinculante para el Gobierno, pero que si se llevase a cabo, podría, por ejemplo, hacer desaparecer los símbolos religiosos de escuelas y edificios públicos, y los funerales de Estado, por ejemplo, serían laicos. Asimismo, los cargos públicos no participarían en ritos religiosos durante su actividad profesional, el Estado no sería recaudador de las donaciones, estas no correrían a cuenta de los impuestos de los ciudadanos y ninguna confesión religiosa estaría exenta de pagar tributos, entre otras.

Ya en 2009, la comisión de Justicia del Congreso de los Diputados rechazó dos proposiciones no de ley por las que se instaba al Gobierno a regular el derecho y procedimiento para darse de baja en una religión y la eliminación de los datos personales de los registros de las iglesias. Las propuestas de ERC-IU-ICV fueron rechazadas por todos los demás grupos parlamentarios, que coincidieron en argumentar que los procedimientos para darse de baja en una confesión religiosa pertenecen al ámbito interno de cada religión y que los archivos de la Iglesia son de carácter histórico.

Ahora, con Pedro Sánchez a la cabeza del PSOE y con ese deseo interno de estar más a la izquierda que Pablo Iglesias, el primero ha encargado a su secretario de justicia, Andrés Perelló, que reclame la revisión de los Acuerdos con la Santa Sede, vigentes desde el año 1979 y que hasta ahora no habían supuesto un problema para los socialistas.

Convendría recordar a esta nueva izquierda de Pedro y Pablo que la cuestión religiosa había sido aparcada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el año 2010, al dar un paso atrás en su intención de reformarla. Aunque inicialmente consideró prioritario el cambio de esta normativa, la polémica suscitada al proponer un viraje le obligó a aplazarlo. Aquí hay que aplaudir el enorme trabajo de acercamiento de posturas que hicieron la entonces vicepresidenta del gobierno, Teresa Fernández de la Vega, y el cardenal Antonio Cañizares, que era prefecto para la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en la embajada de España, cerca de la Santa Sede, que a la sazón llevaba Francisco Vázquez, un gran hombre de Estado y un gran católico.

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Un enorme trabajo y una sólida amistad que se fraguó entre Fernández de la Vega y Cañizares. Desde entonces, el debate sobre la laicidad del Estado no había vuelto a abrirse en el cuartel de los socialistas, pero Sánchez ha decidido retomar este polémico asunto, porque es bien sabido que espera sacar unos cuantos votos de esa izquierda trasnochada que disfruta cuando publica viñetas de dos obispos españoles en posturas obscenas. Viñetas dibujadas para disfrute visual de esos que esperan sacar algo de esta situación, pero que también disfrutan con los bautismos y comuniones laicas, porque sus hijos no pueden quedarse sin el regalo pertinente. Es la hipocresía de esa izquierda que no deja que los vientos de la izquierda moderna europea pasen los Pirineos.

Menos mal que uno viene de Roma confortado por un Consistorio en el que Francisco ha recordado a los nuevos purpurados que “Jesús no os ha llamado para que os convirtáis en príncipes de la Iglesia, para que os sentéis a su derecha o a su izquierda. Os llama para servir como Él y con Él”.

Y es que Francisco es mucho Papa, que diría un moderno, y seguro que diría cosas muy interesantes a estos Pedro y Pablo que, por cierto, el pasado día 29 han celebrado sus santos. ¿Lo habrán hecho?…

Imagen de portada: El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (i), y el portavoz parlamentario de ERC, Joan Tardá (d), se estrechan la mano al inicio de la reunión | Agencia EFE
Escrito por

Director del Congreso Católicos y Vida Pública. Periodista. Ha desarrollado su carrera profesional en medios de comunicación como RNE, donde ha sido director de Radio Exterior, así como corresponsal en Italia y el Vaticano durante seis años.

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