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PSC y el 21-D: lo que podría haber sido pero desgraciadamente no será tras las elecciones

Las idas y venidas que está protagonizando el PSC durante los últimos tiempos -la última pidiendo Miquel Iceta el indulto para Oriol Junqueras, aunque luego el líder del partido matizó sus palabras- hacen que la unidad del bloque constitucionalista de cara a los comicios del próximo 21 de diciembre de 2017 se tambalee y acaso no se pueda poner fin a más de tres décadas de intoxicación nacionalista.

¿Pueden ganar los constitucionalistas las elecciones catalanas el 21 de diciembre? Es la gran pregunta. Pero se trata de una cuestión que tiene una incógnita previa: ¿quiénes son los constitucionalistas?

La respuesta obvia a esa pregunta debería ser: aquellos partidos que defienden la Constitución o, al menos, su reforma por los cauces admitidos en la Carta Magna. ¿Lo hace el PP? Sin duda. ¿Lo hace Ciudadanos? Evidentemente sí. ¿Lo hace Podemos o los Comunes? Es evidente que no: parten de no admitir la validez de la democracia representativa, de reclamar el derecho de autodeterminación para Cataluña “y de todas las naciones que hay en España” -como dijo Pablo Iglesias- y parten igualmente de defender la violación de las leyes que ellos consideran injustas en contraposición directa al Estado de derecho que plasma nuestra Constitución. ¿Y, por último, lo hace el PSC? Un gran pregunta que merece un análisis más detallado.

Teóricamente, el PSC de Miquel Iceta no ha dejado de afirmar que defiende sin fisuras la Constitución. Pero sus actos son cosa distinta.

PSOE y PSC pactaron en julio de este mismo año la propuesta de una “reforma constitucional que deberá contemplar, en lo que se refiere a la organización territorial del Estado […] el reconocimiento de las aspiraciones nacionales de Cataluña”. ¿Cabe otra nación en nuestra Constitución que no sea España? A esa pregunta ha contestado ya el Tribunal Constitucional (TC), dejando claro que no: lo hizo en la sentencia sobre el Estatuto catalán. Es más, como también ha dejado claro el TC, la Constitución no podría eliminar el sujeto soberano dentro de sus posibilidades de reforma sin permiso de ese mismo sujeto soberano: todo el pueblo español y, evidentemente, eso no va a ocurrir por el momento. Por lo tanto, solo podrían incluirse esas “aspiraciones nacionales” carentes de contenido jurídico, como ha insinuado Pedro Sánchez, lo cual, de nuevo, no deja de ser un sinsentido, porque un texto legal recoge términos con eficacia jurídica, no sin ella. Pero, sobre todo, no es a lo que se refiere el PSC.

Núria Parlon y Núria Marín, representantes anterior y presente del PSC en la Ejecutiva del PSOE, han reclamado insistentemente un referéndum pactado de autodeterminación en Cataluña. Es decir, dar permiso a una parte -Cataluña- para fraccionar el todo -España-. Algo que contradice lo afirmado por el TC: nunca se podría abordar ese paso sin permiso del todo. Por lo tanto, la propuesta del PSC es inconstitucional.

Además, el mismo PSC es el que reclama la vuelta a la propuesta de Estatuto con todos los artículos tumbados por el TC en su sentencia, lo que supone un acto de rebeldía frente al TC, nuevamente inconstitucional; reclama “la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, incorporando las previsiones sobre el Consejo de Justicia de Catalunya y configurándolo como una instancia desconcentrada del propio Consejo General del Poder Judicial”, lo que rompería la unidad de la Justicia, una vez más, en contra de lo afirmado en esa sentencia por el Tribunal Constitucional; y acaba de plantear una Hacienda catalana desligada del modelo general de financiación, con poderes de recaudación, gestión e inspección no reconocidos al resto de territorios dentro de ese modelo. Una Hacienda mucho más cercana al régimen de concierto con el que operan País Vasco y Navarra, pero todo ello sin contar con el permiso constitucional que sí tienen estas dos autonomías españolas para salirse del régimen general, lo que, por enésima vez, desafía a la Constitución.

El golpe contra la Constitución une a la España moderada y elimina prejuicios sobre la derecha

Por si todo lo mencionado fuera poco, Miquel Iceta -con pleno conocimiento del máximo responsable nacional del PSOE- ha ordenado ya el voto en defensa de los separatistas en dos ocasiones. Lo ha hecho a través de la Diputación de Barcelona y ha propuesta directa de los partidos que han amparado el golpismo. La última de estas votaciones no se anduvo con rodeos y respaldó, hace dos meses, exigir la puesta en libertad inmediata de los dos presidentes de ANC y Òminum Cultural, encarcelados por la Justicia y acusados de rebelión, sedición y malversación.

“Los portavoces de los grupos políticos de CiU, ERC-AM, PSC-CP y ENTESA“, reunidos en la Diputación de Barcelona, acordaron el siguiente comunicado: “La democracia debe garantizar la existencia de un marco de convivencia que permita el pluralismo político y la libre expresión de la diversidad de ideas […]. Consideramos que el encarcelamiento preventivo de Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, presidentes de Òmnium Cultural y de la Asamblea Nacional Catalana respectivamente, resulta muy desproporcionado en un Estado democrático donde la privación de libertad debería ser el último de los recursos a usar por parte de la justicia. […] El ejercicio pacífico de los derechos y las libertades no se debería considerar un delito”.

¿Es constitucionalista el PSC?

La postura de los socialistas es calcada de la respaldada por ellos mismos hace casi tres meses en la que condenaron “la represión policial contra las personas que participaron en el 1 de octubre, en una represión injustificable que ha vulnerado los derechos fundamentales y las libertades civiles que definen toda democracia”. Todo ello, en referencia a la votación del referéndum separatista inconstitucional del 1-O. El comunicado iba más allá y añadía que “rechazamos enérgicamente la intimidación y la violencia extrema de las actuaciones de los cuerpos policiales del Estado español a lo largo de la jornada, que han conmocionado al conjunto de la sociedad catalana”. Policías y guardias para los que los socialistas pidieron una investigación judicial por defender el mandato de la Justicia de impedir el referéndum ilegal.

Con todo ello refrescado en la memoria, vuelvo ahora a lanzar la pregunta con la que comenzaba el artículo: ¿es constitucionalista el PSC? Y, sinceramente, creo que resulta más que difícil sostener que lo es, algo que deja a PP y Ciudadanos solos en ese calificativo. Y algo que reduce, aún más si cabe, las opciones de que un supuesto bloque constitucionalista -que, según las encuestas, tampoco sumaría como para desafiar a JxCAT, ERC, CUP y los Comunes- pueda tener la fuerza suficiente como para revertir tres décadas de intoxicación nacionalista.

Imagen de portada: El lider del PSC, Miquel Iceta, conversa con el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras (i), y la portavoz de JxS, Marta Rovira, | Agencia EFE
Escrito por

Periodista.

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