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De la confabulación urdida por el posgrado de Casado a la crisis por la tesis de Sánchez

El Tribunal Supremo decidió archivar el ‘caso Máster’ al entender que no hubo amaño en el posgrado de Pablo Casado. No parece tener el mismo desenlace la tesis de Pedro Sánchez, cada día sale una nueva información que hace más evidente el plagio.

La petición de la Fiscalía de archivar la investigación referente al posgrado de Pablo Casado desbarató la estrategia para forzar una crisis en el Partido Popular. Las informaciones de eldiario.es sobre el máster realizado por la exministra Carmen Montón servían de instrumento. Ceder una pieza menor del tablero para cobrarse por el mismo motivo una pieza mayor.

Casado ha cometido errores de tonta vanidad adornando un currículum con referencias inapropiadas, que facilitaron sembrar dudas sobre sus méritos. Tendrá que pagarlas con el tiempo, pero es joven y acabarán disipándose si corrige su ligereza. Tendrá que mostrar la consistencia que su inexperiencia ha dejado poner en entredicho. ¿Lección ejemplar aprendida?

Muy distinto desenlace pende sobre la tesis de Pedro Sánchez. Confundir reconocimientos de créditos con convalidaciones de máster es no saber de qué se habla. Equiparar los trabajos de cuatro asignaturas de una pasarela con una tesis doctoral es tan desmesurado que siempre perjudicará al empeño comparativo. Traerlos comparativamente a colación es un error con consecuencias. El tiempo irá carcomiendo al plagiador de una tesis mientras sellará las convalidaciones del posgrado de Pablo Casado.

Propiamente no es un “máster”, sino un posgrado. Usar a la exministra Montón como señuelo para forzar su dimisión pareció ingenioso. Faltos de experiencia y de conocimientos académicos, los confabulados carecían de sensibilidad para captar diferencias cualitativas entre trabajos de asignaturas y tesis doctorales. Como la exministra Montón no iba a dimitir por convalidaciones, sacaron a relucir el plagio para forzarla a ello. Pero Casado no había plagiado. Tampoco captaron que Montón no era licenciada en Derecho ni en Administración de Empresas, sino en Medicina. Las condiciones para el reconocimiento de créditos aplicables a Casado no eran aplicables a Montón. Las anteojeras ideológicas no facilitan que un periodista aprecie sutilezas académicas por obvias que sean.

De las sospechas de plagio en la tesis de Pedro Sánchez a la mentira en el Congreso

Objeto de un cerco confabulatorio, el líder del PP fue suficientemente cauteloso y supo resistir los envites desprestigiadores de los medios adversos, que se mostraban contundentes contra el posgrado de Pablo Casado: La Sexta y eldiario.es, periódico instrumental para derribarlo tras la caída de Montón. Artimaña fallida: el sacrificio del alfil del máster de Montón no permitió cobrarse la torre del posgrado de Pablo Casado.

La campaña insiste después cuestionando su currículum por haber cursar de una vez una docena de asignaturas y haber encontrado la rectificación de una en un acta. Los periodistas de eldiario.es ni sabían que las rectificaciones de asignaturas en actas no son excepcionales, obedecen a muchos motivos: al error del profesor, a la transcripción de la nota en secretaría, a entregas de trabajos fuera de plazo por enfermedad o causa mayor… Sin ser frecuente, la rectificación de una disciplina no es excepcional.

El País también se pasó de frenada al insinuar como anómalo lo normal. “Después de acabar de manera exprés la licenciatura en Derecho”, dice de Casado. ¿A qué viene el sintagma descalificatorio? En el subtítulo de una crónica de Íñigo Domínguez se dice: “Lo único que hizo en el curso son cuatro trabajos que no quiere enseñar”. ¿Quién ha hecho público el trabajo de una asignatura? O bien, “el líder del PP no presentó un texto de fin de máster, pero sus compañeros sí… y a Casado le convalidaron 18 de las 22 asignaturas y para aprobar las cuatro restantes le bastó hacer un trabajo en cada materia”. El cronista ignoraba que se obligaba a un licenciado a cursar créditos previamente cursados en la licenciatura para matricularse en un doctorado. El trato de favor a los licenciados consistía en hacerles pagar de nuevo una matrícula de posgrado por créditos superados y pagados para licenciarse… excepto los de investigación. Caso sellado, dice la Fiscalía con razón.

Distintos desenlaces para Sánchez y Casado

Sin embargo, el desenlace previsible de la tesis de Sánchez es que no tenga desenlace. No es un trabajo para reconocimiento de créditos. No hay modo de frenar la información aparecida. Cada día aparece nueva información que hace más evidente el plagio. La tesis plagiada y el tribunal de ineptos le perseguirán donde vaya. No acaba en disputa entre medios afines y medios críticos. Un final podría ser que lo despojasen del título. Sánchez amagó, pero no ha sido capaz de querellarse. Más probable es que se querellen contra él. ¿Recurrirá al aforamiento que le cubre las espaldas? La ley puede convertirse en una trampa de sus socios podemitas e independentistas.

La tesis aumenta el débito de sus servidumbres políticas. Su credibilidad resiste en el electorado de voto decidido, pero le debilitará aumentando su deprestigio. Ahora, nuevo frente en el Ministerio de Interior y nuevamente expuesto al veto del Senado. En elecciones tendría que abordar el descrédito durante una campaña de desgaste. Sus actuales socios serían rivales. El deterioro es progresivo.

Imagen de portada: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente nacional del Partido Popular, Pablo Casado | La Moncloa
Escrito por

Periodista y escritor. Profesor emérito de la USP CEU.

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