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El Pla más actual . El Estado Catalán de 1934 regresa, convertido ahora en una ópera bufa

La crónica de Josep Pla sobre la proclamación del Estado Catalán por el presidente de la Generalitat Lluís Companys, el 6 de octubre de 1934, sirve para describir lo que acontece en Cataluña desde 2016. Sin embargo, el escenario político actual, lejos de ser dramático y guerracivilista, tiene más tintes de ópera bufa. En su epílogo, los contendientes empiezan a recorrer un camino de acatamiento a la ley y respeto a la Constitución.

“Los hombres de Esquerra, que gobernaban en la Generalitat de Cataluña, a pesar de la magnífica posición de privilegio que disfrutaban dentro del régimen, privilegio que no había conocido nunca ningún partido político catalán, han creído que tenían que ligar su suerte a la política de los hombres más destructivos, más impopulares, más odiados de la política general. Se han equivocado, y lo han pagado caro. Han comprometido, sobre todo, lo que tendría que haber sido sagrado para todos los catalanes de buena fe: la política de la Autonomía, el Estatuto de Cataluña. No nos corresponde a nosotros emitir un juicio histórico sobre esta oligarquía que desaparece. Diremos solo que Cataluña sigue con su historia trágica, y que solo eliminando la frivolidad política que hemos vivido últimamente se podrá corregir el camino emprendido”.

Esta crónica del escritor y periodista catalán Josep Pla i Casadevall (Palafrugell, 8 de marzo de 1897-Llufríu, 23 de abril de 1981), que redactó como corresponsal en Madrid y publicó en el diario La Veu de Catalunya el 10 de octubre de 1934, referida a la proclamación del Estado Catalán por el presidente de la Generalitat Lluís Companys, el 6 de octubre de 1934, aprovechando la huelga general y sublevación armada convocada en Asturias el 6 de octubre de 1934 por el Comité Revolucionario, sirve, palabra por palabra, frase por frase, 83 años después, para describir lo que pasa en Cataluña desde 2016. Cambien “los hombres de Esquerra” por los hombres de Convergencia Democrática de Cataluña (Artur Mas y Carles Puigdemont) y piensen en la CUP y en algunas personas de ERC y Podemos cuando dice “…ligar su suerte a la política de los hombres más destructivos, más impopulares, más odiados…” y tendrán una definición perfecta de las consecuencias para Cataluña desde que Mas decidió echarse al monte, radicalizar su posición y avanzar como un poseso hacia la independencia de Cataluña con Puigdemont de abanderado y mamporrero.Pla

En aquel entonces, el general Batet, a las órdenes del Gobierno de la II República, encabezado por el socialista Alejandro Lerroux, sofocó con las armas, de manera moderada para evitar una escalada de violencia, la acción de los golpistas. Finalmente, Companys y sus consejeros fueron encarcelados y suspendido el Estatuto de Autonomía de 1932, como ha escrito en estas páginas Javier Arjona en su artículo Cataluña en la Segunda República. Analogías con la crisis que amenazó la unidad nacional. A diferencia de 1934, en 2017 el Ejército no ha intervenido para reducir a los secesionistas, tan solo los jueces con la ley en la mano, y el Estatuto de 2006 no se ha suspendido. Es la grandeza de la democracia, de la Constitución y de la pertenencia a la Unión Europea.

La opereta del escenario político catalán

El escenario político catalán y nacional de ahora es muy distinto al de 1934 y a todo lo que aconteció después. Lo de estos días no es dramático ni guerracivilista y tiene más tintes de ópera bufa: una expresidenta del Parlament de Catalunya y diputada electa, en libertad provisional bajo fianza y procesada: Carme Forcadell; un expresident de la Generalitat de Catalunya, procesado, huido, diputado electo y recluido en las redes sociales: Carles Puigdemont; otro expresident, inhabilitado y nuevamente investigado: Artur Mas; un exvicepresidente del Govern y diputado electo, en prisión provisional sin fianza y procesado: Oriol Junqueras; cinco exconsellers y diputados electos, huidos, en la cárcel o en libertad provisional con cargos e imputados, y los líderes de las dos asociaciones organizadoras civiles de la secesión, ANC y Ómnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, en prisión provisional sin fianza o en libertad condicional con cargos, ambos imputados y el primero diputado electo. Es posible que algún avispado compositor esté escribiendo ya esta opereta a la que un nuevo Pla habría de poner prólogo y epílogo.

El libreto de la historia trágica de Cataluña

A la espera de que los aludidos de hoy hagan caso a lo que pedía Pla a los aludidos de ayer (“Han comprometido, sobre todo, lo que tendría que haber sido sagrado para todos los catalanes de buena fe: la política de la autonomía, el Estatuto de Cataluña. No nos corresponde a nosotros emitir un juicio histórico sobre esta oligarquía que desaparece. Diremos solo que Cataluña sigue con su historia trágica y que solo eliminando la frivolidad política que hemos vivido últimamente se podrá corregir el camino emprendido”), el libretista de la obra deberá incluir escenas tales como:

Tabarnia no es una quimera, sino un argumento para “ciudadanos libres e iguales”

La colocación en el hemiciclo de sus señorías: ¿los independentistas a un lado y los constitucionalistas a otro, como en la pasada legislatura? Y si es así, ¿quién a la derecha y quién a la izquierda? ¿O, como en todos los parlamentos, la derecha a la derecha y la izquierda a la izquierda? Ese acto contendrá también la dudas hamletianas de los cinco fugados y parlamentarios electos (Carles Puigdemont –JpC-, Clara Ponsatí –JpC-, Toni Comín –JpC-, Lluis Puig –ERC- y Meritxell Serret –ERC-): ¿vamos a España para ser detenidos o renunciamos al acta para que corra la lista y no quedemos en minoría frente a los españoles? ¿Y si renunciamos, nos quedamos a vivir para siempre fuera de Cataluña y pagados por el partido o aceptamos algún día nuestro destino ante la justicia? ¿Y qué pasará si el Tribunal Supremo no permite salir de la cárcel para tomar posesión de su escaño y votar a los parlamentarios electos Oriol Junqueras (ERC), Joaquim Forn (JpC) y Jordi Sánchez (JpC)? ¿Renunciarán al acta para mantener la mayoría independentista? En otra escena de este mismo acto se deberá recrear la elección de la Presidencia y la constitución de la Mesa y de las comisiones parlamentarias, sin olvidar la elección de los senadores por designación autonómica. ¿Estos últimos serán secesionistas o constitucionalistas? Si son lo primero, en la recreación del Senado se escuchará una voz en off de un disco rayado que repetirá incansable: “El Estado español nos oprime a los demócratas catalanes y además nos roba. El Estado español nos oprime a los demócratas catalanes y además nos roba. El Estado español nos oprime a los demócratas catalanes y además nos roba. El Estado español…”.

La Cataluña real llega para quedarse . Diez reflexiones sobre unas elecciones prematuras

El primer acto, con el Gran Teatro del Liceo a rebosar, se iniciaría con Puigdemont y Junqueras en un rincón cada uno del escenario. El primero, rodeado de mejillones, y el segundo, entre barrotes, interpretando las disputas, idas, venidas (de estas pocas, en lo tocante al huido) y los lanzamientos de dagas de ambos y de sus propios para presidir la Generalitat y anular al oponente. ¿Voy a Cataluña para tomar posesión de mi acta parlamentaria y que luego me restituyan como president o no voy? ¿Y si voy y me detienen y me meten en Estremera? ¿Deshojo de nuevo la margarita?: voy, no voy, voy, no voy, voyPues si me quedo, fuerzo nuevas elecciones para ‘fotre’ a estos traidores de Esquerra. Y Junqueras, con cara de haber entrado en éxtasis y corona de espinas porque la Sala de Recursos del Tribunal Supremo ha confirmado por unanimidad la decisión del juez instructor de mantenerlo en prisión provisional, al constatar que no renuncia a la vía unilateral de secesión, que hay indicios de que ha cometido delitos de rebelión, sedición y malversación, y que existe un riesgo relevante de reiteración delictiva, proclamando desgarradoramente: ¡soy un hombre de paz!, ¡ soy un hombre de paz!, ¡ soy un hombre de paz! y recalcando: apuesto por el diálogo político en Cataluña y mi condición de creyente y hombre religioso me impide romper la palabra dada. Nunca he hecho declaraciones insultantes y ofensivas, y en paralelo escribiendo un Twitter a sus incondicionales que se refleja en una nube blanca y dice: En estos días que vendrán, manteneos fuertes y unidos. Transformad la indignación en coraje y perseverancia. La rabia en amor. Pensar siempre en los otros. En lo que hemos de rehacer. Persistid, que yo persistiré. Gracias por todo vuestro apoyo. Os quiero. Y entre rayos jupiterinos, la voz en off de su abogado añadiendo: Reclamamos a la Justicia que se reconozca a Junqueras un estatus acorde a su condición para poder ejercer de diputado o, llegado el caso, de presidente de la Generalitat. Y, cuando se escucha esta última frase, se rasga el cielo y por una ventanita se ve a Puigdemont, rodeado de moluscos, con cara de enfado y jurando venganza por lo que oye.

En este mismo acto y metidos en una especie de gallinero, Carles Riera (CUP), junto a Xavier García Albiol (PP), ambos integrantes del grupo mixto, clamando a gritos el primero que solo apoyarán a quien implemente el contenido de la sí/no declaración de independencia, porque el resultado del 21D es nítido: independentismo y república y por eso hay que aplicar la legislación republicana y todas aquellas leyes suspendidas por el Tribunal Constitucional; y el segundo, exigiendo a Inés Arrimadas (Ciudadanos) que su obligación es intentar formar gobierno porque eres la ganadora de las elecciones. Y en el tercer rincón de la escena, muy poco iluminado, Miquel Iceta (PSC) y Xavier Domènech (Catalunya en Comú) negociando por debajo de una mesa para que el primero sea president de carambola: “Xavi, coyons, apóyame a mí si los fugados y encarcelados no renuncian a su acta y no están presentes el día de la elección del president, y te ofrezco un gobierno de coalición”.

El último acto con voz en off de Pla

A modo de coda, todos los condenados en firme y en cuerda de presos entran en prisión a los acordes de Els Segadors, se disuelve la XIII legislatura y en las nuevas elecciones, las quintas autonómicas en 8 años, los contendientes eliminan la frivolidad política y empiezan a recorrer un camino en el que el acatamiento a la ley y el respeto a la Constitución y al Estatuto es norma y asunción de todos. Y la voz en off de Pla resuena en el teatro recordando a Josep Tarradellas y dice: Ja Sóc Aquí, ja, ja, ja. Se baja el telón y los aplausos del público se escuchan en Las Ramblas y llegan al mar, abrazando la estatua de Colón, que el ayuntament ha decidido mantener tras tacharlo de españolista un concejal argentino de Barcelona en Comú.

Imagen de portada: El escritor y periodista catalán Josep Pla en el despacho de su domicilio de “Mas Pla”, en la localidad gerundense de Llofriu | Agencia EFE.
Escrito por

Ex Vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), articulista de La Voz de Galicia, miembro del Grupo Crónica. Primer director de Noticias de Antena 3 Televisión. Premio Salvador de Madariaga. Antenas de Oro y Plata.

Ultimos comentarios
  • Una vez más Jorge Del Corral demuestra porqué es un gran periodista, y ocupó todos los cargos que ha conducido de manera magistral. Es una pena que en este país releguemos, casi al ostracismo, a la gente que más experiencia tiene; deberíamos aprender de los países anglosajones.
    En fin, mis más cordial enhorabuena por este articulo, intenso, documentado y que dará que pensar a muchos.
    Gracias jorge!

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