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Ángel Garrido, el militante disciplinado encargado de conservar Madrid para el PP

El hasta ahora consejero de Presidencia se convierte en el hombre designado por Génova para continuar el legado de Cristina Cifuentes. Rajoy confía a Pío García Escudero la dirección del partido en Madrid, cargo que abandonó en 2004.

“Yo soy un disciplinado militante del PP”. Con esas palabras en su primera comparecencia pública tras la dimisión de Cristina Cifuentes, Ángel Garrido jugó hábilmente su baza, la única que tenía. Ser el favorito de la caída expresidenta no puntuaba a su favor, al contrario. Pero él garantizaba la continuidad de los equipos y las políticas y con esa declaración de principios le aseguraba a Mariano Rajoy que el PP de Madrid no volvería a ser un problema para Génova. Probablemente, era eso lo que el presidente quería oír, que no habría más líos. Le salió bien.

https://twitter.com/angelgarridog/status/993522413274062848

El que pasará de interino a presidente, con todas las de la ley, de la Comunidad de Madrid es un hombre que siempre ha estado ahí en la política regional. Estudió Minas, pero no consta que haya ejercido jamás como ingeniero. En su curriculum colgado en el Portal de Transparencia reza que, tras su paso por el sector de la logística -sin citar empresa alguna- se inició en la gestión pública como concejal en el Ayuntamiento de Pinto. Tenía entonces 31 años. Desde entonces, a lo largo de dos décadas, se ha dedicado a la política municipal. Ha pasado como concejal presidente por cinco juntas de distrito: Vallecas, Latina, Chamberí, Usera y Retiro. Fue Ana Botella la que le dio visibilidad, convirtiéndolo en presidente del pleno del Ayuntamiento de Madrid y es su amiga Cristina Cifuentes la que le da el espaldarazo definitivo al nombrarlo consejero de Presidencia y Justicia, su número dos, al menos en la estructura jerárquica, en la Puerta del Sol.

En las distancias cortas es hombre educado, serio pero amable, discreto. No desdeña las cámaras, pero tampoco las convoca. Supo ejercer de segundo en la penumbra de un gobierno en el que el hiperliderazgo cincelado a fuerza de ingeniería de comunicación de su exjefa no dejaba resquicios a otros perfiles que aspiraran a hacer carrera. Leal, la defendió públicamente sin estridencias cuando le tocó, a pesar de que todo estaba ya perdido. El recorrido de ambos ha sido parejo, son personas de cantera, de partido, de las que se afiliaron muy jóvenes y cobijados bajo unas siglas pasan toda una vida. Hasta que ella soñó con metas mucho más elevadas y se lo creyó. No parece que él vaya a caer en el mismo error. Garrido es lo que, en la jerga política, se denomina “fontanero”. Uno de esos hombres de perfil bajo que desempeñan con eficiencia su función allí donde los jefes los colocan. Hay muchos, algunos son valiosos profesionales que, sin embargo, nunca llegan a despuntar. Bien porque no congenian con las personas adecuadas, bien porque no se presenta la ocasión. La suya ha llegado y ha sabido aprovecharla. Será “continuista”, dicen los que lo conocen, es “conservador”.

Pío García Escudero vuelve a la dirección del PP madrileño

Su grado de ambición se desconoce, pero el poder viste. Y mucho. Ambición a cualquier político se le supone. Ángel Garrido tendrá que mantener la visibilidad que requiere el gobierno de la Comunidad de Madrid, puntal del Partido Popular, en un momento extremadamente complicado para esta formación, tanto a nivel local como nacional, y en un tiempo escaso. Dispone de apenas un año para forjar un perfil propio y no cuenta con las armas de sus predecesores porque en Génova, cansados de las cuitas y peleas, de las leyendas y rumores, vanidades y ambiciones y corrupciones del PP de Madrid, han decidido tomar el control del aparato. Quien manda en el partido manda en el gobierno, eso lo supo ver Esperanza Aguirre cuando, en 2004, tomó el control de las siglas. Desde entonces, han dado muchos quebraderos de cabeza a Rajoy. Por eso, ahora en el partido manda Pío García Escudero, a las órdenes del jefe supremo. Veremos si por un año o por mucho tiempo. Veremos si, con la vista puesta en las legislativas de 2020, al presidente le conviene mantener a la formación regional cogida del ronzal o permite que de nuevo el presidente de la Comunidad de Madrid sea el presidente del partido en la región. De momento, a Escudero le toca lidiar con las ambiciones nacionales que buscan sumar apoyos territoriales de cara a la batalla futura por el relevo del presidente.

Tendrá que dar el relevo a primera línea a una nueva generación limpia que pide paso: Pablo Casado, la prometedora estrella que encabezará candidatura; Antonio González Terol, el alcalde de Boadilla, el alcalde más votado; José Luis Martínez Almeida, que laborioso ha sabido ganarse un puesto en el ayuntamiento; y Ángel Garrido, que ha acertado a encontrar la llave para pasar de gris fontanero a ser alguien en la Comunidad de Madrid, nada menos que el presidente. El futuro está en su mano. Si le dejan

Imagen de portada: El presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, junto a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal (i), y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría | Agencia EFE
Escrito por

Periodista. Actualmente presentadora de 'TRECE al Día' en 13TV. Ha sido también coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid. Autora del libro "Gabinete de crisis" y "Ana Botín, nacida para triunfar".

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