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‘Mossos d’Esquadra’, una policía regional de gatillo fácil . Actuaciones que siembran la duda

El caso de la comisaría de Cornellà es el último de una larga lista de actuaciones en la que los Mossos d’Esquadra han disparado deprisa. Algunas de estas intervenciones han provocado el entorpecimiento de importantes investigaciones.

El último ha sido Abdelouahab Taib, de 29 años, natural de Argelia, con NIE español y en trámites de separación de su mujer por ser, al parecer, homosexual, tras irrumpir el lunes en una comisaría de Cornellà, de donde era vecino, cuchillo en mano y pronunciando la consabida frase Allahu Akbar (Alá es grande). Ni corta ni perezosa, una Mossa d’Esquadra que se encontraba dentro le descerrajó tres tiros (cabeza, hombro y muslo) hasta dejarle seco. Esta muerte, que lo familiares denunciaran por “actuación negligente”, según su abogado David Martínez, mereció, sin embargo y como en anteriores ocasiones, la efusiva felicitación pública de sus superiores en el cuerpo y de los responsables políticos del Gobierno independentista catalán, para quienes los Mossos d’Esquadra son el embrión del ejército de la república catalana y, en consecuencia, bendecido por La Moreneta.

El gatillo fácil que muestra la policía regional catalana en sus actuaciones se ha constatado en varios casos, hasta configurar un gris historial de impunidad. Ocurrió lo mismo con el único testigo vivo y autor material del atentado yihadistas mediante atropello masivo con furgoneta en las Ramblas de Barcelona el 17 de agosto de 2017, el marroquí Younes Abouyaaqoub. Después de zafarse de los Mossos d’Esquadra durante cuatro días, en los que acabó con la vida de Pablo P.V. (víctima número 16) para robarle el coche en la zona universitaria de Barcelona y proseguir su huida, embestir con ese vehículo a los miembros de un control policial ubicado en la avenida Diagonal de Barcelona, atacar a Montserrat D.C. cuando estaba en el interior de su automóvil en el parking de un centro comercial de Sant Pere Molanta, en Olèrdola, y pasar por San Just Desvern, Cervelló, San Cugat de Sesgarrigues y Sant Pau d’Ordal, fue acribillado a balazos entre unos viñedos de Subirats.

Como ocurrió en Cambrils con cinco presuntos terroristas abatidos en la madrugada del 18 de agosto, el gatillo fácil de los Mossos d’Esquadra impidió detener al principal autor de los atentados y obtener de su posterior declaración información vital para esclarecer lo que nunca se sabrá ya y solo son hipótesis: motivos, miembros totales de la célula terrorista, extensión del yihadismo en Cataluña, tipo de preparación que realizaron y dónde, ramificaciones totales, mandantes, medios utilizados y cómo los consiguieron, etc.

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Esta historia de gatillo fácil de los Mossos d’ Esquadra se completa, hasta ahora, con cargas desproporcionadas en las calles, palizas y muertos en comisaría. Una hoja de servicios que motivó que doscientos jueces españoles, además del Comité contra la Tortura de la ONU, reprocharan en 2012 al Gobierno el doble indulto a cuatro Mossos que habían torturado a un inocente llamado Lucian Paduraru, al que una noche de julio de 2006 varios agentes tomaron por un ladrón, agredieron “repetida e indistintamente” y metieron una pistola en la boca para que confesara un robo que no había cometido. Y con aviso incluido: “Si la juez te suelta, te podemos matar. No serás el primero”. La frase figura en la sentencia que condenó a cinco uniformados con penas de hasta seis años y siete meses de prisión para tres de ellos, que luego serían rebajadas por el Supremo y finalmente extinguidas para todos por la medida de gracia gubernamental. Nunca pisaron la cárcel. En 2013, en El Raval, el empresario Juan Andrés Benítez fue reducido por numerosos Mossos d’Esquadra mediante una brutal paliza que le provocó un infarto y la muerte. Los videos caseros de los vecinos mostraron una violencia escalofriante. Los autores tampoco ingresaron en prisión. Seis aceptaron un pacto con la justicia de dos años de reclusión, que no cumplieron; dos, de inhabilitación, y cinco de libertad vigilada.

Además de este caso, han fallecido otras seis personas bajo custodia de los Mossos, sin que haya habido culpables: Yassir Y. perdió la vida en la comisaría de El Vendrell, en julio de 2013; el mismo año murió en los calabozos de Les Corts un hombre de 33 años por sobredosis, según la versión judicial. En 2014, el actor Alfons Bayard fallecía esposado tras ser detenido en Barcelona, y a las pocas horas, en Salou, un hombre moría tras ser detenido por agredir a su mujer. En 2016 murió Víctor Gallego al ser reducido por cuatro Mossos d’Esquadra en Cunit (Tarragona), achacándolo a una arritmia cardiaca. Y la suma sigue con esta policía regional de gatillo fácil y escandalosa impunidad.

Imagen de portada: Una pareja de Mossos d’ Esquadra
Escrito por

Ex Vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), articulista de La Voz de Galicia, miembro del Grupo Crónica. Primer director de Noticias de Antena 3 Televisión. Premio Salvador de Madariaga. Antenas de Oro y Plata.

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