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Miguel Blesa . Las campanas doblan por el símbolo de un sistema democrático viciado

La terrible muerte de Miguel Blesa es una muestra del estado de odio público en que ha degenerado nuestra democracia. Si queremos hacer un examen de conciencia que nos ayude a evitar caer en el mismo error, dejemos que la Justicia sea la que reparta las oportunas condenas. 

“Nadie es una isla por completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de un continente, una parte de la Tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; por eso la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y, por tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas, porque están doblando por ti”.


John Done

Ayer, viernes 21 de julio, doblaron las campanas en el funeral por Miguel Blesa. Es osado preguntarse por las razones de su terrible muerte. Solo él sabía lo que escondía su alma. Pero sí parece oportuno reflexionar acerca de su vida pública, si es que fue esa la que lo condujo a este trágico desenlace.

El que fue presidente de Caja Madrid contaba a sus amigos que no podía salir a la calle. Lo zarandeaban, lo insultaban. Muchos de los que han desfilado ante las cámaras de televisión, acusados en el juicio de las célebres Tarjetas Black, también sufren el escarnio público. A algunos, cualificados e intelectualmente brillantes, les resulta imposible encontrar un puesto de trabajo. Los condenaron los tribunales. Y tendrán que pagar errores o delitos por los que muchos ciudadanos han sufrido. Pero alarma pensar que unos hombres que se gastaron 15 millones de euros indebidamente, de un rescate que suma más de 60.000, sufran peor castigo que brutales asesinos confesos. El etarra Bolinaga disfrutó en libertad y tranquilidad de sus últimos días de vida. Nadie le molestó. Y ahí sigue De Juana Chaos, en cualquier lugar del mundo, gozando de su nueva vida. Si nos cruzáramos en la vía pública con los asesinos de Miguel Ángel Blanco, probablemente no los reconoceríamos. A los de las Black, sin embargo, hace mucho que les colgamos el sambenito para que no pasaran desapercibidos.

Eliminar y dimensionar la corrupción

¿Nos ha convertido esta crisis en hombres y mujeres vengativos, abyectos? Cuesta creer que la democracia en la que hemos crecido, que se levantó sobre el gran valor de la reconciliación, haya degenerado en un estado de odio público. Cuesta pensar que hemos transmutado en autos de fe civiles el clima de concordia que nos regalaron nuestros abuelos y padres, vencedores y vencidos en una guerra civil fratricida. Hemos sufrido mucho, sí, pero, ¿es este el país que queremos dejar a nuestros hijos?

Blesa, símbolo de un sistema viciado

Un país en el que Miguel Blesa se había convertido en el símbolo de la quiebra del sistema público de cajas de ahorro, que tanto sudor y lágrimas ha provocado a los españoles. Es eso, no nos engañemos, solo el símbolo. Convertido en tal por los medios de comunicación. Porque el sistema somos todos. Lo son los clientes que firmaron preferentes sin entender, hipotecas que no sabrían si podían pagar, muy por encima del valor de la vivienda porque así pagaban las vacaciones o la boda, porque el precio ya subiría. El Banco de España lo autorizó. Son también el sistema los que lo colocaron como presidente de Caja Madrid.

Era el hombre elegido por José María Aznar, sí. Pero fue también el hombre al que respaldaron, de forma unánime, Izquierda Unida, Partido Socialista y los sindicatos. Miguel Blesa tenía poder para echar leña al fuego de la burbuja. Y concedió créditos arriesgadísimos en el sector inmobiliario que, cuando cayó el mercado, cuando pinchó, arrastraron a la entidad financiera que presidía. Como lo hicieron otros tantos presidentes de cajas de ahorro, de la de Castilla La Mancha o de Caixa Catalunya. Pero a esos nadie les pone nombre. Ni cara. Fue también el directivo que ejecutó órdenes que no estaban basadas en criterios económicos, sino políticos. Como lo hicieron la mayoría. La Ley de Cajas se modificó para que pudieran salir fuera de su territorio, para que jugaran a ser bancos, para colocar a esas entidades bajo el control de los gobiernos autonómicos. Y no fue Blesa quien lo hizo, fue el Parlamento, los representantes legítimos de la nación. Él era el símbolo, pero es el sistema el que estaba viciado. 

La era de las falsas comisiones anticorrupción

Los chivos expiatorios son útiles para hacer un lavado de conciencia rápido y engañoso. Por eso, unos lo insultaron y otros se distanciaron o renegaron de él. Pero si queremos hacer un verdadero examen de conciencia que nos ayude a evitar caer en el mismo error, dejemos que sea la Justicia la que reparta, con rigor y contundencia, las condenas oportunas a los responsables de lo ocurrido. Ese es su cometido en una democracia. Las vendettas y juicios sumarísimos y asamblearios en la plaza pública, la renuncia a la presunción de inocencia, solo nos disminuyen. 

Imagen de portada: El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa, a su llegada a la comisión de investigación de corrupción de la Asamblea de Madrid | Agencia EFE/Paco Campos
Escrito por

Periodista. Actualmente presentadora de 'TRECE al Día' en 13TV. Ha sido también coordinadora de Economía de los Servicios Informativos de Telemadrid. Autora del libro "Gabinete de crisis" y "Ana Botín, nacida para triunfar".

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  • El ruin sera generoso
    El flojo sera valiente
    No hay nada como la muerte
    Para mejorar la gente.
    Jorge luis borges – para las seis cuerdas, b. Aires, 1966.

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