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El micromecenazgo de Pedro Sánchez . Una laguna legal soportada por el miedo

La pretensión de la gestora del PSOE de someter al régimen de cuotas y donaciones al partido el micromecenazgo previo a la convocatoria electoral interna no tiene el menor soporte legal. A mi parecer, no tiene otro soporte que el miedo.

Como han acreditado en su comparecencia en el Congreso los responsables de finanzas de los principales partidos políticos, la financiación mediante micromecenazgo no está ni prevista ni regulada en el texto vigente de la Ley de Financiación de Partidos. Ciertamente, esa es una laguna que se puede y se debe cubrir, aunque solo fuere porque, como se ha apuntado en las comparecencias mencionadas, la ausencia de regulación abre una brecha por la cual se pueden introducir prácticas de financiación que se estiman indeseables. Por ello, sorprende que la gestora que interinamente rige el PSOE se empeñe en aplicar a la financiación de los eventuales candidatos a secretario general en las elecciones internas que, al parecer, se van a celebrar en mayo, las reglas sobre aportaciones de los afiliados y donaciones en dinero que prevén los arts. 2.2. y 4.2. de la Ley de Financiación, ya que estas son manifiestamente inaplicables al caso de las elecciones internas en cuestión. Veamos.

El objeto de la Ley de Financiación de Partidos Políticos es la regulación de la financiación de tal clase de organizaciones. Lo dice, negro sobre blanco, el art.1. y lo precisa con detalle el art.2. de la misma ley. El destinatario de la ley es la organización –el partido como persona jurídica, si se quiere ser exacto– y lo que se regulan son las fuentes de posibles ingresos que a esa persona jurídica se pueden atribuir, sean estos de origen privado o público. Por eso, el destinatario de los ingresos es siempre el partido como tal y, por eso, se impone a dicha persona jurídica la obligación de abrir y mantener cuentas corrientes a su nombre mediante las cuales canalizar las cuotas y donaciones de sus afiliados y las provenientes de terceras personas y dedicadas específicamente a dicho fin (art.4.2.b).

El destinatario de la ley es la organización –el partido como persona jurídica, si se quiere ser exacto– y lo que se regulan son las fuentes de posibles ingresos que a esa persona jurídica se pueden atribuir, sean estos de origen privado o público

Las internas son elecciones a cargos de la organización, tanto si en ellas votan solo los afiliados como si las normas propias del partido admiten la participación de simpatizantes previamente inscritos a tal fin. Su organización es responsabilidad de la organización y la misma se rige por sus propias normas. Empero para que haya elecciones es necesario que los comicios estén convocados, que haya candidatos, que estos hagan campaña al efecto de solicitar el voto, que haya escrutinio con garantías y que el proceso concluya con la provisión de los cargos de la organización objeto del proceso electoral a favor de aquellos candidatos que hayan vencido en los comicios. Solo en ese momento, el de la provisión del cargo partidario, finaliza el procedimiento. Lo dicho debiera resultar obvio, pero desgraciadamente vivimos tiempos en que es muchas veces necesario expresar formalmente lo que resulta evidente.

Visto lo anterior, se sigue que, del mismo modo que no se rigen por la legislación electoral y sus previsiones financieras las actividades preparatorias anteriores a la convocatoria electoral, en el caso de las elecciones internas de un partido, esas mismas actividades, cuando son previas a la convocatoria, no pueden en modo alguno ser reputadas como actividades propias del partido ni estar sometidas a las normas reguladoras de su financiación. A mí no me agrada especialmente el señor Sanchez, pero como gusta decir a mi esposa “a quien tiene la razón, hay que reconocérsela, porque la tiene”. La pretensión de la gestora del PSOE de someter al régimen de cuotas y donaciones al partido el micromecenazgo previo a la convocatoria electoral interna no tiene el menor soporte legal. A mi parecer, no tiene otro soporte que el miedo.

A mí no me agrada especialmente el señor Sanchez, pero como gusta decir a mi esposa “a quien tiene la razón, hay que reconocérsela, porque la tiene”

Situación distinta se da en el supuesto de que la convocatoria ya se haya producido y los que han anunciado previamente que piensan comparecer a título de candidatos hagan efectiva la candidatura. Ahora bien, en este caso, el micromecenazgo tiene por objeto no la financiación de la organización, no la cobertura de las necesidades financieras del partido, sino el costear los gastos de campaña del candidato o candidatos que a dicho procedimiento hayan recurrido y cuyos ingresos pueden proceder tanto de afiliados como de no afiliados. Nos encontramos ante una financiación que es, por definición, finalista, que tiene por destinatario a persona o personas singulares y no al partido como tal. En consecuencia, hay que entender que tampoco en este caso es de aplicación la Ley de Financiación de Partidos, toda vez que el objeto de la financiación no es el partido, sino la o las personas que sean candidatos. Es más, supongamos por un momento que esa legislación es de aplicación. Si así fuere, sería de aplicación la regla del art.4.2.a) de la ley, que prohíbe explícitamente las donaciones finalistas, como es el caso de la donación dirigida a financiar la campaña electoral interna, que es finalista por definición, lo que vendría a significar que toda donación destinada a financiar una campaña electoral interna sería ilícita. Y ya me contarán ustedes cómo se hacen entonces unas elecciones internas si no hay financiación.

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Como se ve si se recurre a las elecciones propias del partido, sean estas internas o primarias, es necesario establecer en la ley de partidos las previsiones necesarias para su regulación y modificar la ley de financiación para dar una regulación transparente y racional al sostenimiento económico de las mismas. Cuestión distinta es por qué razones la gestora que dirige el PSOE se mete en ese jardín con tan escaso bagaje, a riesgo de destruir hasta la apariencia de imparcialidad. Con franqueza, se trata de un error que no entiendo. Salvo que se pretenda obtener la relación nominativa de aquellos que votan mal, claro está.

Escrito por

Jurista y analista político. Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad CEU Cardenal Herrera. Fue senador por el CDS.

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