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Meritxell Batet, una negociadora con el separatismo que quiere el derecho a decidir

Meritxell Batet es la elegida por Pedro Sánchez para encabezar las negociaciones de su Gobierno con el presidente independentista de la Generalitat de Cataluña. Su tibieza frente a los desmanes soberanistas sorprende y preocupa.

Mucho se ha hablado sobre el precio que deberá pagar Pedro Sánchez a cambio del apoyo prestado por los separatistas a su moción de censura contra Mariano Rajoy. Mucho se ha hablado y muy poco se ha respondido. Porque lo cierto es que Pedro Sánchez no ha llegado a concretar cuáles han sido los pactos secretos alcanzados con PDeCAT y la Esquerra a cambio de hacerle presidente del Gobierno.

Pero mientras todos intentamos saber hasta qué punto el presidente Sánchez ha hipotecado el Gobierno a las exigencias de los golpistas, lo cierto es que empiezan a aparecer signos claros de esa cesión. El primero que se ha hecho visible de todos ellos, con una gran gravedad, ha sido el levantamiento del sistema de control de los movimientos económicos de la Generalitat tras el 155. Pero es posible que, en breve, se haga visible todo un abanico de decisiones a través de una figura incrustada en el Gobierno bajo el cargo de ministra de Administraciones Públicas. Un caballo de Troya que se llama Meritxell Batet.

Y es que ella será la responsable, en primera instancia, de desarrollar todas las negociaciones con los separatistas para ir avanzando en el día a día de la gestión del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. En ese mismo día a día que irá marcando un aumento de la tensión en las calles catalanas hasta llegar a la explosión con la publicación de la sentencia del golpe separatista del 1-O.

Meritxell Batet es una vieja conocida de la política española. Ella es la nueva ministra de Política Territorial y Función Pública. Ella es la que tomó posesión de su cargo con la promesa de “recuperar la palabra” con todas las comunidades, especialmente con Cataluña, y “escuchar, dialogar y consensuar”, en referencia a hablar con quienes no respetan el marco democrático y constitucional español.

Ella es la que aseguró que política territorial es “hablar de personas, de respeto y de convivencia” sin exigir, por supuesto, ese mismo respecto a quienes se saltan la ley en Cataluña. Y Meritxell Batet, igualmente, la misma que votó a favor del derecho a decidir en el año 2013.

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Esa votación sucedió en febrero de 2013. Cuando Rosa Díez, diputada de UPyD, presentó una moción en favor de la unidad de España y contra el “derecho a decidir”. Rosa Díez lo hizo en una situación en la que ya Convergencia e Iniciativa per Catalunya pedían en el Congreso ese supuesto derecho a decidir de una parte de España sin contar con el resto del pueblo soberano.

Alfredo Pérez Rubalcaba, líder del PSOE en aquellas fechas pidió a sus diputados que votaran no a la moción de los nacionalistas. Y los diputados del PSC decidieron saltarse la disciplina de voto y votar a favor del supuesto derecho a decidir. Entre esos diputados estaban Meritxell Batet, Francesc Vallés, Teresa Cunillera, Joan Rangel, Albert Solé, Juan Carlos Corcuera, Esperança Esteve, Isabel López Chamosa, Germán Rodríguez, Joan Ruiz, Román Ruiz y Alex Sáez.

Rubalcaba, de hecho, tomó la decisión de multar a los diputados que optaron por el voto nacionalista y el diputado José Zaragoza dimitió como secretario general del Grupo Parlamentario del PSOE.

Pues bien, esa misma Meritxell Batet es la que ahora encabeza el departamento que desarrollará en primer término las negociaciones con los separatistas. Traducido: que lo que ella llama “diálogo” es que todos los demás renunciemos a un derecho reconocido constitucionalmente -decidir sobre todo el territorio español- para que se imponga su criterio, porque ella es favorable a los postulados nacionalistas.

El problema a partir de ahora es que el Gobierno de la Generalitat ha vuelto a manos de los separatistas. Que el presidente regional de esta comunidad autónoma, Quim Torra, ha anunciado públicamente que prepara la reedición de todos los postulados golpistas. Que ese mismo Govern ha vuelto a acceder al presupuesto público que dotamos todos los españoles con nuestros impuestos -Cataluña ha recibido ya 90.000 millones de euros en asistencia-. Y que ya ha empezado a volver a regar a los catalizadores separatistas con esos fondos públicos para que calienten un nuevo golpe –TV3 acaba de recibir una nueva inyección de más de 20 millones de euros-.

Y de todo ello, la persona que deberá estar al corriente para frenarlo a tiempo es, en primera instancia, la misma Batet que defiende el supuesto derecho a decidir.

Este factor puede convertirse en el verdadero talón de Aquiles de este Gobierno. Porque el tema económico, Pedro Sánchez se ha encargado de solventarlo con la figura de Nadia Calviño -totalmente aceptada y respetada en Bruselas-, pero el tema separatista, por el contrario, cuenta con un auténtico caballo de Troya en el nuevo Ejecutivo.

La Guardia Civil ha alertado ya oficialmente de que el verano puede producir enfrentamientos en las calles, playas o fiestas de los pueblos entre separatistas y constitucionalistas. Que, a partir de ahí, habrá una escalada de tensión hasta la Diada. Que desde ese 11 de septiembre y hasta la celebración que ya se prepara del 1-O la gravedad de la situación irá creciendo aún más. Y que tras la publicación de la sentencia del golpe separatista -que se espera entre octubre y noviembre-, aún más. Hasta el punto de que la Benemérita está alertando ya a las asociaciones constitucionalistas de que no entren a la provocación porque la escalada puede convertirse en enfrentamiento civil abierto.

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Ese es el panorama previsible. Y eso es lo que deberá gestionar una ministra que realmente se encuentra más en el lado nacionalista que en el de exigencia del cumplimiento pleno del mandato constitucional de defensa de la unidad nacional.

Ese será el punto débil del nuevo Gobierno. Porque si gestiona sin cesiones su mandato puede llegar incluso a reforzarse en el voto recuperando parte de su electorado de centro perdido. Pero si se pliega a los golpistas, volverá a abrir hueco en ese espectro de centro izquierda a Ciudadanos.

Y, a la vista de la primera cesión -el levantamiento del control de los gastos de la Generalitat- el rumbo no parece desde luego el acertado. Especialmente con Meritxell Batet al frente de la Administraciones Públicas.

Imagen de portada: la nueva ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet | flickr.com/psoe
Escrito por

Periodista.

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