Diario de análisis, reflexión y valores   

 

El Rey Felipe VI pronuncia el discurso que necesitaban escuchar millones de españoles

El discurso del Rey Felipe VI, pronunciado en la noche del 3 de octubre, ha sido el discurso de la recuperación de la confianza de los españoles, cuando habían pasado tres días de insurrección revolucionaria en Cataluña protagonizada por las autoridades de la Generalitat, la traición de los Mossos, la propaganda al servicio de la mentira y las vejaciones a las fuerzas de seguridad del Estado. El Rey ha actuado para la recuperación del orden constitucional.

Si el discurso del Rey Juan Carlos fue el de la noche del 23 F, el mensaje del Rey Felipe ha sido el de la noche del 3 de octubre. Ha sido el discurso que necesitaban oír millones de españoles que están viviendo la insurrección en marcha en Cataluña con desasosiego, ansiedad y humillación. Ha sido el discurso de la recuperación de la confianza de los españoles. El abatimiento y la frustración, junto a una creciente irritación, estaban dominando la vida nacional. Era lo peor que nos podía pasar ante el enorme desafío de hacer frente al proceso revolucionario de secesión, que iba ido adquiriendo vigor en estos trágicos tres primeros días de octubre. El discurso del Rey ha tenido tanta fuerza, tanta claridad y tanta dignidad que, al identificarse millones de españoles con él, ha provocado un nuevo clima de opinión nacional.

Mensaje del Rey

En estos tres días fatídicos habían pasado muchas cosas. La rebelión de las autoridades de la Generalitat de Cataluña había llegado hasta el extremo con flagrante desobediencia de los mandatos de nuestras más altas instancias judiciales. La traición de los Mossos había hecho naufragar la, por otra parte, torpe estrategia gubernamental. Una propaganda al servicio de la mentira había inundado la jornada del 1-O de noticias falsas, de manipulaciones, que estaban calando en la opinión internacional. El nacionalismo más intolerante y agresivo se estaba adueñando de la calle y arrinconando a quienes no se sometían a sus dictados. Las fuerzas de seguridad del Estado estaban sufriendo vejaciones y humillaciones intolerables. Los partidos defensores del orden constitucional eran objeto de acoso para hacer ver que no tendrían cabida en el nuevo orden nacionalista.

El Sr. Puigdemont seguía ocupando el Palau de la Generalitat y continuaba ostentando la representación del Estado en Cataluña, conforme al artículo 153 de la Constitución, mientras dirigía la insurrección. Pero también desde el 10 de septiembre, al aprobar el Parlamento catalán la llamada “ley de transitoriedad”, burlando todos los procedimientos de las democracias liberales, se había convertido también en “presidente de la República” catalana, con la condición suspensiva de la entrada en vigor que se fijaba al momento de la proclamación de los resultados del escrutinio (Disposición Final tercera). Este “doble sombrero” del Sr. Puigdemont es algo grotesco y humillante y así lo estábamos percibiendo todos los españoles. Estábamos contemplando una revolución en la que no se necesita asaltar el “palacio de invierno”, sencillamente porque los insurrectos están ya instalados en él.

https://twitter.com/CiudadanosCs/status/915274778071654400

Un discurso contundente y sin eufemismos

El mensaje del Rey ha descrito esta situación, a la vez dramática y grotesca, de quiebra del orden constitucional de forma precisa clara y contundente, sin eufemismos ni ambigüedades. Y se ha convertido en la voz que reclama e impulsa la recuperación del orden constitucional, de la normalidad democrática, de la protección de todos los derechos de los ciudadanos que viven en Cataluña, como de los que viven en cualquier otra parte del territorio nacional.

El mensaje del Rey debe ser atendido por las fuerzas políticas constitucionalistas sin dilación. El tiempo fortalece al proceso revolucionario. Se ha llegado tan lejos que el restablecimiento del orden constitucional va a exigir una ingente tarea. Por ello, esta grave hora de España exige generosidad, altura de miras y patriotismo. El Rey dio ayer una lección de todo ello y cumplió con su alta misión en el marco de las atribuciones que la Constitución le otorga.

Imagen de portada: El Rey Felipe VI, durante su mensaje del 3 de octubre | Casa Real.
Escrito por

Ex diputado a Cortes Generales.

Ultimo comentario
  • Todo muy bien, pero eran cosas ya sabidas. desde antiguo. Pero nunca se quisieron ver, aunque mejor es decir que se ocultaron por los detentadores del poder gubernamental nacional, haciéndonos creer que todo era “vida y dulzura” en aquella parte de España, donde se incumplían abiertamente las sentencias de todos los tribunales. sin que nadie diese solución a los problemas que sufrían los ciudadanos de a pie.
    Yo vote “NO” a la Constitución por su Título VIII, sabiendo lo que iba a ocurrir. Solo necesitamos conocer la historia de nuestra patria para reconocer las mentiras y falsedades de los nacionalistas de todo tipo.
    Por otro lado, las excepciones de la ley electoral a favor de esos nacionalismos traidores, debe modificarse para que todos las provincias tengan los mismos derechos y no se privilegie a los que no quieren estar con España.

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons