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Jueces progresistas y conservadores: la imparcialidad es lo que cuenta

La diferencia entre jueces progresistas y conservadores tiene poca importancia. Los magistrados pueden tener ideologías y creencias, pero han de actuar con objetividad y no deben manifestar públicamente opiniones partidistas.

Con motivo de la renovación de los cargos del Consejo General del Poder Judicial, entre ellos la presidencia, se han vuelto a plantear en los medios de comunicación hipótesis acerca de los jueces conservadores y jueces progresistas, su porcentaje en el nuevo Consejo, si el nuevo presidente será conservador y la mayoría de vocales, jueces progresistas, y otras cosas de la misma índole. Esto provoca cierta extrañeza, cuando no escándalo, en los ciudadanos, que piensan que sus jueces son independientes y –en cierta manera- apolíticos. ¿Qué son los jueces progresistas y los jueces conservadores?

Con un cierto rigor, debemos preguntarnos si realmente se puede categorizar a los jueces y magistrados, y quizás también a los fiscales, en conservadores y progresistas. Sobre todo preocupa que estas matizaciones de la orientación de los titulares del poder independiente, garantes de los derechos y libertades, y árbitros de las contiendas, puedan tener claramente una ideología.

Lo cierto es que el mandato constitucional y legal lo que prohíbe a los jueces y magistrados (y a los fiscales) es pertenecer a partidos políticos y sindicatos. Tan solo pueden pertenecer a sus asociaciones profesionales.

Jueces y fiscales no pueden manifestar opiniones partidistas

Lo que no prohíbe el ordenamiento jurídico es que tengan ideologías y creencias, obviamente, aunque no pueden manifestar públicamente opiniones partidistas, ni entrar a valorar públicamente otros poderes del Estado. Sí es cierto que la afiliación a una asociación profesional u otra puede poner de manifiesto una u otra ideología. Así, es notorio que la Asociación Profesional de la Magistratura (mayoritaria) es de signo conservador; Jueces para la Democracia, progresista, y la Asociación Francisco de Vitoria (una escisión de la Profesional de la Magistratura), centrista. En los fiscales sucede lo mismo: la Asociación de Fiscales tiene un matiz conservador y la Unión Progresista de Fiscales, progresista, obviamente.

Habitualmente, en el esquema político bipartidista el Partido Popular ha apoyado los candidatos a cargos por elección de la Asociación Profesional de la Magistratura y el Partido Socialista, a los de Jueces para la Democracia. Esto tampoco es absoluto, pues –por ejemplo- el actual ministro del Interior del Gobierno socialista, Fernando Grande-Marlaska, fue designado vocal del Consejo General del Poder Judicial por iniciativa del Partido Popular.

Renovación del CGPJ, un reparto de cromos que atenta contra la credibilidad del sistema

Realmente, salvo extremistas de uno u otro sector y en casos muy contados, tiene poca importancia la adscripción como juez conservador o juez progresista de un magistrado. La imparcialidad y objetividad con la que desde el principio de su carrera tienen que resolver los casos y el mandato constitucional de sometimiento solo al imperio de la ley hacen que la ideología o las creencias personales tengan poca relevancia en el ejercicio profesional.

Desde esa perspectiva se explica cómo, en ocasiones, unos u otros partidos hayan designado o promovido a jueces de signo discrepante con su ideología. Así, por ejemplo, José Luis Rodríguez Zapatero promovió a presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General a un juez de notoria adscripción conservadora como Carlos Dívar, por ejemplo, con la seguridad de que su acreditada profesionalidad lo llevaría en todo caso a aplicar la ley.

La distinción entre jueces progresistas y conservadores

La única característica diferencial sustancial, más allá de opiniones aisladas sobre temas puntuales de actualidad, entre jueces conservadores y jueces progresistas, es la apuesta expresa de los primeros por la profesionalidad, al margen de ideologías, y la tendencia (más o menos acusada según su ideología, pues no es lo mismo un antiguo socialdemócrata que un excomunista o exmaoista) de los jueces progresistas por la utilización del ordenamiento jurídico o su interpretación para contribuir –en cierta manera- al progreso de la sociedad, dentro un concepto dialéctico marxista de progreso.

De la resistencia de los llamados jueces conservadores a la politización de su labor profesional e influencia en ella de los partidos -aunque sea de los que los apoyan- acabamos de tener un ejemplo magnífico en la reacción del magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena, al rechazar el apoyo del Partido Popular tras el lamentable whatsApp del senador Ignacio Cosidó, y con ello a la posibilidad de ser presidente del Tribunal Supremo.

Imagen de portada: Mangas de varias togas de jueces | Agencia EFE
Escrito por

Abogado. Magistrado excedente de lo Contencioso-Administrativo. ​

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