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Kohl: el político alemán más europeísta, amigo de España, mentor y rival de Merkel

El pasado 16 de junio falleció el político alemán Helmut Kohl, a los 87 años de edad. El que fuera canciller de Alemania por la CDU durante 16 años consagró su carrera a unificar su país y también defendió la creación de la Unión Europea. 

En sus memorias, publicadas en 2014, Kohl reconoce la enorme importancia de España y de su gran amigo Felipe González en los momentos de la reunificación: “Entre nuestros aliados europeos, solo hubo uno que nos apoyó resueltamente desde el primer momento: el presidente español Felipe González, que no dudó ni un instante sobre cuál era la posición que debía adoptar”

Helmut Kohl era lo que llamamos en alemán un “Vollblut-Politiker”, político de pura raza. De 1973 a 1998 fue secretario general de su partido, la “Christiliche Demokratische Union”, CDU. Con 43 años, ha sido el político más joven de Alemania con tal responsabilidad. Su vida está marcada por la historia germánica. Y eso decidió su carrera académica de Derecho e Historia, que aplicó como gran historiador para la reunificación alemana y la creación de la Unión Europea tal como hoy la conocemos.

La gran influencia de su tierra, Rheinland-Pfalz, se reflejó en su infancia sencilla; de joven, fue soldado en la Wehrmacht y, luego, presidente de este Bundesland fronterizo con Francia. Por ello, su gran reto político como canciller desde 1982 fue reconciliarse con su vecino e impedir que posibles nuevas diferencias pudieran provocar otro incendio en Europa.

España, gran aliado de Kohl en su obra maestra: la reunificación alemana

Era un alemán que representaba muchas de las virtudes y características físicas que se asocian con sus paisanos, reuniendo algunos de los estereotipos que de estos se suele tener: muy serio, alto, siempre con muchos kilos de más, muy crítico con su entorno, muy reflexivo y muy ambicioso. Hasta su muerte, a los 87 años, fue un gran amante de la historia y, sin duda, el político alemán más europeísta. Ha escrito historia política como nadie lo ha hecho en su país. Entre 1982 y 1998, como sexto canciller de la BRD, hoy Bundesrepublik Deutschland, ha conseguido varios “milagros”: la reunificación alemana como primer reto, luego su integración en Europa y la amistad sólida con Francia, al tiempo que fortalecía la siempre existente con España.

A pesar de todos sus logros, ha muerto tras unos años marcados por antiguos escándalos sobre financiación ilegal de su partido, CDU, y por conflictos familiares. Kohl es, sin duda, junto con Konrad Adenauer y Willy Brand, el político más importante de Alemania. Su hija adoptiva, Angela Merkel, ha llevado bien su herencia y será recordada con la misma importancia en cuanto a sus esfuerzos por Europa, pero la creencia de Kohl se basaba en la convicción de que Alemania no podría ser unificada sin estar integrada en una Unión Europea.

En una entrevista con El País en 2014, a los 25 años de la caída del muro de Berlín, Kohl recuerda que “la unidad de Europa no es una obsesión de algunas personas o países a expensas de otros. Una Europa unida es la lección de la variada y dolorosa historia de nuestro continente. No podemos olvidar nunca que no hay alternativa. Europa es una cuestión de guerra y paz.”

El ascenso de Merkel supuso el fin de su carrera

También fue un líder duro y hombre obsesionado con el poder en su partido, mentor de Merkel y, luego, su mayor rival. Después de la derrota frente ella, no recuperó su gran influencia en la política alemana. Todos los políticos que le sucedieron como canciller tenían muy claro lo siguiente: una Alemania grande nunca podría ser dominante en Europa, nunca jamás. Es por ello que su hija adoptiva, Angela Merkel, es firme en Europa, pero no quiere dominar la Unión.

Igual que Kohl, Merkel es una persona que busca el poder. Es feliz con él, renuncia a su vida privada, pero sabiendo usarla para bien del país. Sin embargo, la hija de sacerdote protestante, que vivió su infancia y juventud en Alemania del Este, que no tiene hijos, tiene unos valores y una ética política que se echa de menos en Kohl durante los años 80 y 90, cuando le salpicó el escándalo de financiación de su partido por influyentes empresarios alemanes, conocido como la “Flick-Affäre”, que alcanzó al presidente González con su “ni Flick, ni Flock”.

Merkel argumentó su débil moral con sus amigos empresarios y las “Spenden-Affären”, o asuntos de las donaciones, para subir al trono de la CDU y ser la primera mujer canciller en la historia. Desde entonces, es cierto que ella no se ha manchado las manos con asuntos de financiación ilegal o corrupción. O, al menos, no se ha descubierto por el momento.

¿Cuál es la utilidad de la Unión Europea?

También el “Amigo-Affäre”, o “asuntos del amigo”, que era otra estructura de donaciones ilegales al partido de la CDU y su homónima de Bavaria, CSU, fueron casos que marcaron la vida de Kohl en su relación de amor-odio con la CSU y su líder, Franz-Josef Strauss, desde los años 70. Kohl y González, aunque de partidos distintos, fueron amigos, unidos por un sentido histórico que se echa de menos hoy en día en la política española.

La vida de Kohl con su nueva mujer y antigua secretaria supuso serios conflictos con los dos hijos de la primera esposa -que se quitó la vida en 2001-, Peter y Walter. La relación era tan mala que este último acaba de admitir ante la prensa que se ha enterado de su muerte por la radio y que en los últimos años no habían tenido ningún contacto porque su padre decidió aislarse. La gran capacidad de intermediación, empatía y paciencia que demostró en convencer a Gorbachov, Mitterrand, Thatcher y Reagan para que no le impidieran la reunificación, en 1990, le faltó para reunir a su familia al final. Dio un gran ejemplo de cómo llevar Alemania en los nuevos tiempos, su vida política fue brillante, pero nada ejemplar como padre de familia por darlo todo a la política.

Merkel y Kohl, una relación final de amor-odio

En las polémicas memorias publicadas en 2014, Kohl ajusta cuentas con Merkel por haberle arruinado su carrera política mediante un golpe de mano dentro del partido, publicando en un periódico su desacuerdo con la cercanía que tenía Kohl con ciertos empresarios alemanes y las irregularidades en la financiación del CDU bajo su mandato. De Merkel dice, entre otras cosas despectivas, que “la Sra. Merkel no sabía comer con cubiertos.”

A pesar de las discrepancias entre ambos, Merkel resume su vida política diciendo que: “Él fue un golpe de suerte para Alemania” y que su manera de liderar el país fue, al final, “el servicio más honrado en favor de los seres humanos y la paz.” Y, sin duda, Merkel, a pesar de lo duro que Kohl fue con ella al final de su carrera política, sigue su ejemplo: siempre pensando en el bienestar del país y de Europa, aunque sus decisiones no sean compartidas por todos dentro y fuera de su partido, ni tampoco en España o fuera de España.

Imagen de portada: Visita de Helmut Kohl a la CEC, en calidad de canciller de la República Federal de Alemania, en 1988 | EC Audiovisual Service
Escrito por

Doctora en Ciencias Económicas por la USP CEU. Analista internacional. Autora del libro "Cajas, Bancos y Gestión de riesgo".

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