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La globalización de la Inteligencia es la mejor arma para luchar contra el terrorismo

El atentado de Barcelona ha supuesto un nuevo golpe del yihadismo a Occidente. Si queremos ser eficaces en la prevención y lucha contra el terrorismo, se hace imprescindible una globalización de la Inteligencia, un “mando único” y la colaboración entre las policías de los países que sufrimos la amenaza.

De un tiempo a esta parte, todo el mundo habla de los Servicios de Inteligencia, para bien o para mal, según el caso. Han saltado a los medios a raíz de los atentados yihadistas en Europa, generalmente para poner en evidencia la falta de preparación y experiencia de servicios como los belgas, franceses y alemanes, que no tuvieron en el reciente pasado la triste experiencia de un terrorismo autóctono.

No tienen más remedio que ponerse al día si quieren ser eficaces y una de las cuestiones a mejorar es el intercambio de información, aunque se trate de nacionales de su país (incluidas las segundas y terceras generaciones de inmigrantes de países musulmanes), que parece que todos los servicios tienen un cierto pudor en facilitar.

Una de las obligaciones de un Servicio de Inteligencia cuando pasa a sus “clientes” la información, elaborada a base de muchas y diversas fuentes, es la de calificar tanto a la información como la fuente y, cuando tanto una como la otra son incuestionables, con la certeza absoluta de lo que se informa, debe ser compartido con otros servicios. Eso lo superamos, afortunadamente, en España hace muchos años con la cuestión de ETA; tanto Guardia Civil como Policía Nacional y CNI establecieron canales de información rápidos y eficaces e incluso un mando único.

El Servicio de Inteligencia Europeo

No hace mucho preguntaba a un antiguo compañero por lo que yo creía incipiente Servicio de Inteligencia Europeo y el desencanto fue mayúsculo: no se ha dado ni un paso adelante (“hay muchas reticencias en pasar información”, me decía; justo lo que pasaba antes en España, añado), como lo que está pasando con el Ejército Europeo, que en los diez años desde su fundación no ha tenido ni una sola intervención. Según voces autorizadas de Bruselas: “A pesar de los avances hechos en política europea de defensa y seguridad, sigue sin existir un ejército puramente europeo. Esto es, una fuerza militar apoyada y financiada por los Estados miembros de la Unión Europea y que actuaría directamente bajo las directrices de la UE”.

La Armada y el Servicio de Inteligencia, los grandes desconocidos

El mundo desarrollado llevaba un claro rumbo hacia la globalización, la caída de fronteras, las uniones aduaneras y comerciales, asociaciones trasnacionales de todo tipo, que parecían prosperar casi sin oposición. Un Ejército Europeo, un Servicio de Inteligencia y una Policía europeos, ¿por qué no? Si todo son ventajas, hasta de costes.

Si a toda acción se opone una reacción, la llegada de Donald Trump a la Presidencia norteamericana, la subida de Marie Le Pen en Francia, la Alternativa para Alemania, el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), promotor del brexit, el Partido de la Libertad en Austria o populismos de izquierda, como el gobierno de Syriza, que obtuvo un apoyo del 45 % en las últimas elecciones, podemos interpretarlo como la reacción de unos nacionalismos trasnochados y propios de otros tiempos que no terminaron nada bien.

Globalización y populismo

Si la globalización llevaba un camino definido y firme, con dificultades, pero con una clara voluntad de progresar, movida por el “capital” que es quien, en definitiva, gobierna al mundo, la aparición de los populismos, que no son más que la derivada de aquellas manifestaciones populistas como el 15 M en España, ha conseguido frenarla.

Trump quiere “modificar” la OTAN, quiere que los europeos subamos considerablemente los gastos de defensa y dice que “ya está bien de poner ellos solos (los norteamericanos) los muertos”. Ha roto el Tratado de Libre Comercio del Pacífico y veremos qué pasa con su apoyo al brexit británico o las especiales relaciones con Rusia y las consecuencias para el “escudo antimisiles” en Europa, que supone un gasto de 59.000 millones de dólares.

Una guerra que está lejos de acabar

A todo esto, los europeos no debemos, ni un instante, olvidar la amenaza terrorista que padecemos y que se puede incrementar con las derrotas del Daesh en Iraq y Siria y, a pesar de las dificultades, opiniones en contra y las reticencias de gobiernos, si queremos ser eficaces en la prevención y lucha contra el terrorismo, se hace imprescindible un “mando único contraterrorista”, como se hizo en España; una globalización de la Inteligencia y la potenciación de la colaboración entre las policías de los países que más directamente sufrimos la amenaza.

Escrito por

Capitán de Navío (R). Ex agente del CNI.

Ultimo comentario
  • Atentados como el del jueves 17 en Barcelona vienen a demostrar lo importante de la coordinación y el trasvase de información entre servicios de inteligencia.
    es muy probable que si a la explosión de la casa de alcanar (Tarragona) con mas de cien bombonas de gas manipuladas, signo inequívoco de que se estaba preparando un atentado y dada la nacionalidad de los ocupantes de la casa, debiera haberse comunicado al CNI y este al gobierno para subir el grado de alerta a 5, el máximo, que conlleva la presencia del ejercito en las calles,, el uso de tanquetas y por supuesto, en los lugares como ramblas la colocación de maceteros, bolardos o cualquier otro obstáculo.
    hubiera dado tiempo, antes de las 16,50 horas del día siguiente para montar el operativo.

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