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La vigencia del Estado Islámico en el mundo . Sigue activo el campo de batalla universal

El Estado Islámico sufre las consecuencias del trabajo de prevención de las fuerzas de seguridad de muchos países. Pero todavía sigue sembrando el terror gracias a su capacidad de propaganda para captar adeptos a su causa.

Aunque diezmado en su embrión califal de Siria/Irak (donde a pesar del notable esfuerzo militar lanzado contra él, resiste aún en algunas zonas próximas a la frontera entre ambos países) el Estado Islámico (en adelante, EI) sigue con su actividad terrorista, no solo centrada en la dimensión propagandística, sino también en la operativa cometiendo atentados, estos últimos ejecutados recientemente en Libia, Francia e Indonesia. Muestra con ello el EI su ubicuidad, fiel a su ideología yihadista que alimenta el concepto de campo de batalla universal.

La propaganda de EI: el combustible del motor terrorista

Aunque plataformas como las revistas Dabiq o Rumiyah y la agencia Amaq, que en su momento estelar entre 2014 y 2016 sirvieron de vehículos principales a la propaganda de los terroristas liderados por Abu Bakr Al Bagdadi están hoy eclipsadas, el EI sigue transmitiendo sus mensajes y asegurando el contacto entre sus miembros y seguidores a través de herramientas como las redes sociales y la mensajería instantánea.

Para ilustrar tal realidad podemos acudir, lamentablemente, al ejemplo de nuestro país. España sigue siendo escenario de sucesivas operaciones preventivas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado contra el tejido del EI en nuestro suelo, hecho que sigue confirmando la existencia de una importante cantera.

La operación hasta ahora más reciente se produjo el pasado 9 de mayo de 2018, cuando cinco personas fueron detenidas, dos en España (un senegalés en Lorca,  Murcia, y un marroquí en Abadiano, Vizcaya) y tres en Marruecos, en una operación conjunta del Cuerpo Nacional de Policía y de la Dirección General de Vigilancia del Territorio marroquí. Estaba dirigida dicha operación contra personas dedicadas a labores de reclutamiento y adoctrinamiento de individuos en beneficio del EI, utilizando como plataforma principal la mensajería instantánea. Antes de ésta, la Guardia Civil había detenido en Andoáin (Guipúzcoa), el 24 de abril, y en San Martín de Unx (Navarra), el 14 de marzo, a un marroquí y a un español converso al Islam por labores de propaganda el primero y de autoadoctrinamiento yihadista el segundo, siempre en beneficio del EI.

España es además lugar donde las acciones preventivas policiales logran resultados no solo en términos de atajar las labores de propaganda, captación, radicalización y reclutamiento para seguir alimentando las filas del EI, sino también las destinadas a la financiación del grupo, importantes y más ahora que el en otro tiempo boyante embrión califal está en crisis. La Policía detenía el pasado 23 de abril de 2018, en Málaga a un marroquí por labores de financiación, precisamente el marido de Fedua Hassad, una yihadista buscada por su intensa labor de diseminación del mensaje del EI en España y en el resto de Europa.

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Atentados recientes

El EI no solo ejecuta atentados con equipos específicos de ataque (como hiciera en París el 13 de noviembre de 2015) sino que sirve de estimulador de individuos y células que, inspirándose en sus mensajes y de ahí la importancia de su actividad propagandística, llevan a cabo acciones que, aunque con intensidades y resultados muy diversos, contribuyen todas ellas a mostrarnos una panorámica de lo extendida que está y lo flexible que es la amenaza.

Por destacar los zarpazos terroristas más recientes recordemos el doble atentado suicida lanzado por yihadistas en la capital de Libia, Trípoli, el pasado 2 de mayo y que provocó en el momento 14 muertos. Este ataque, que se suma a otros realizados antes y después en otras latitudes del país magrebí, sobre todo en la región oriental, es destacable por haberse producido en la capital y contra un objetivo emblemático, el cuartel general de la Comisión Electoral, pues trabaja para organizar unas elecciones que ya hubieran debido de haberse celebrado, y que muestra el deseo de los terroristas de seguir esforzándose por impedir la normalización de este atribulado país. Recordemos que en Libia activó el EI hasta tres provincias de su Califato –Tripolitania, Barqa (Cirenaica) y Fezzan– y, aunque su presencia ha sido diezmada en escenarios como Sirte o Bengasi, sigue golpeando como ahora en Tripoli mostrando su dispersión por el país y la región.

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Las labores preventivas de fuerzas policiales deteniendo a yihadistas fieles al EI son frecuentes en Marruecos, Túnez y Argelia, en el Magreb, y en Malí, Burkina Faso o Nigeria, entre otros países, en el Sahel y África Occidental, y en este último escenario no siempre se pueden impedir los atentados y el EI y otros grupos extienden cotidianamente el terror.

Mucho más recientes son sendos ataques producidos el 12 de mayo en París (Francia) y en Surabaya (Indonesia), muy diferentes ambos pero siguiendo con fidelidad las instrucciones que el EI disemina en sus mensajes. Khamzat Azimov, franco-ruso de origen checheno, mataba a una persona y hería a cuatro con un cuchillo antes de ser abatido por la policía en el centro de la capital francesa. El EI reivindicó la acción y emitió un vídeo en el que el terrorista invitaba a otros a emularle. El mismo día en Surabaya, la segunda ciudad de Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo, una familia al completo actuaba como grupo suicida dividiéndose en dos subgrupos y atentando contra iglesias asesinando en el momento a trece personas e hiriendo a cuarenta.

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El perfil del terrorista que actuó en París recuerda la cantera que el EI explota en la propia Rusia, en repúblicas federadas como Chechenia o Daguestán, y en países de Asia Central como Uzbekistán de donde procedían terroristas que en el último año actuaron en Suecia, Turquía o los EEUU, y el brutal atentado producido en Indonesia recuerda la diseminación del EI por países asiáticos como Afganistán o Filipinas. En este último país, en la localidad de Marawi, en la isla de Mindanao, el EI convirtió en un infierno dicha localidad durante meses en 2017, provocando la muerte de más de 800 personas.

Imagen de portada: La Policía Nacional ha detenido a un joven, de 33 años y de nacionalidad marroquí, por formar parte de una estructura de reclutamiento y adoctrinamiento del autodenominado Estado Islámico que residía en un centro de acogida de inmigrantes en Abadiño, (Durango). | Agencia EFE
Escrito por

Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED.

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