Diario de análisis, reflexión y valores
 

Los franceses optan por la tercera vía • Macron y Le Pen sustituyen a los partidos tradicionales

Los partidos tradicionales consuman su caída en Francia. El centrista Emmanuel Macron y la ultranacionalista Marine Le Pen estarán en la segunda vuelta y ocupan el lugar habitual de socialistas y conservadores. En Europa confían en el sistema galo para evitar un nuevo frente euroescéptico.

Decía Sieyès, ideólogo de la Revolución Francesa, que el pueblo francés (el llamado “Tercer Estado”) pedía la igualdad, esto es, regirse por la misma ley, eliminando las prebendas de los cuerpos privilegiados. Algo parecido ha sucedido ahora: el pueblo francés se ha levantado contra los escándalos de corrupción y los abusos de poder, contra los recortes y los sufrimientos, buscando una tercera vía, ya sea personalizada en el liberal Emmanuel Macron o en la populista Marine Le Pen.

La revancha de los Le Pen

El llamado “Penelopegate”, el escándalo de corrupción del candidato conservador, François Fillon, y su imputación por malversación de fondos han pasado factura a su partido y lo han dejado fuera del Elíseo. No solo la derrota ha sido absoluta, sino que Fillon se ha visto obligado a pedir el voto para Macron. Los franceses han reaccionado ante las revelaciones del diario Le Canard Enchaîné, donde se filtraron diversas informaciones sobre el empleo ficticio de Penelope, la esposa de Fillon y los trabajos de asesoramiento de sus hijos (en edad escolar). Su imagen de hombre íntegro se desvanecía por segundos durante la campaña pero, ciego en su empeño por ser presidente, intentó llegar hasta la recta final. El resultado es por todos conocido: los candidatos que pasan a la segunda vuelta no son ni el conservador Fillon ni el socialista Hamon, sino dos candidatos ajenos a los partidos con fuerza y tradición en el país.

Emmanuel Macron es el candidato liberal, que hace equilibrios a uno y otro lado de la balanza, para atraer el voto de la izquierda y la derecha. Hay quien le acusa de promiscuidad ideológica, pero lo cierto es que ese ha sido también su acierto. Es un hombre preparado en lo académico (alto funcionario y especialista en inversión bancaria) y en lo político (bajo el gobierno del socialista François Hollande fue primero asesor y después ministro de Economía, Recuperación Productiva y Asuntos Digitales). Al frente de la plataforma política En Marche!, que crea en 2016, Macron ha sabido entusiasmar a los votantes menos radicales de la derecha y a los desencantados con la gestión socialista. La implosión y debacle del partido socialista francés (y de su candidato Hamon) se entiende precisamente porque dos conocidos políticos de la izquierda han ilusionado al electorado socialista mucho más que su candidato oficial: los exministros Macron y Mélenchon. Macron, desde una posición más centrista, ha logrado el 23’9% de los votos. Mélenchon, desde la extrema izquierda, el 19’6%. Por el contrario, el socialista Hamon ha quedado fuera de juego, con el 6’3% de los votos. Una derrota sin precedentes.

La otra gran victoria de la noche fue para Marine Le Pen, que representa a los sectores desfavorecidos por la globalización, a los antieuropeístas, a los votantes anti-inmigración y al nacionalismo francés. Con su discurso ha obtenido el apoyo del 21’4% de los franceses, cifra histórica para este partido populista de extrema derecha que, sin embargo, atrae un gran voto obrero.

La segunda vuelta favorece a Macron

La segunda vuelta tendrá lugar el 7 de mayo de 2017. La posibilidad de votar por segunda vez permite a los ciudadanos franceses recalcular sus posicionamientos políticos y realizar un voto útil. De ahí que se diga que, en la primera vuelta, hacen un vote pour (un voto a favor del sr./sra. X) y en la segunda, un vote contre (un voto en contra del sr./sra. X). Ello debe dar mucha tranquilidad a los franceses, porque permite votar de forma estratégica y no a ciegas, como sucede en los sistemas electorales donde solo tenemos una vuelta.

La Unión Europea se la juega

Para la segunda ronda, en esta ocasión, las quinielas están claras. Los grandes partidos (los conservadores y socialistas) ya han dicho que piden el voto para Emmanuel Macron, como mecanismo para evitar la irrupción en el Elíseo del populismo del Frente Nacional. De modo que Marine Le Pen, pese a que intentará ganarse el favor de los líderes de los pequeños partidos (como Jean Lasalle, Nicolas Dupont-Aignan o François Asselineau) no podrá contar con los apoyos suficientes para gobernar La France.

El mensaje, por tanto, ha quedado claro. ¿Qué quieren los franceses? Renovación. Renovación política e institucional. Saneamiento de las instituciones, transparencia y buena gestión. Si los partidos tradicionales no favorecen un cambio de caras y modifican sus dinámicas internas partidistas y de gestión gubernamental, propias de los partidos cartel, podrían llegar, en un futuro, a ser meros partidos bisagra, frente a opciones nuevas y reformistas. Los franceses no saben, en efecto, si será buena o no la gestión de los recién llegados al baile, como Macron, no saben si cumplirán o no lo que prometen, pero lo que sí saben es que ya no confían en los partidos tradicionales. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Foto de portada: Muñecos de carnaval que representan a Marine Le Pen y Emmanuel Macron con François Fillon en el centro | Agencia EFE
Escrito por

Profesora titular de Ciencia Política en USP CEU, doctora en Estudios Europeos por CEU Cardenal Herrera, máster en Ayuda Internacional Humanitaria por la Universidad de Deusto y experta en sistemas políticos comparados y procesos electorales.

Ultimo comentario

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons