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Elecciones andaluzas. Las banderas de España se traducen en votos

Las elecciones andaluzas evidencian que hay un movimiento hacia la derecha tras el golpe en Cataluña. El vuelco político continúa y acaba el bipartidismo. El PSOE se desgasta, Vox irrumpe, Podemos se estanca y Ciudadanos se consolida y parte al PP en dos. 

Desde el golpe independentista de septiembre y octubre de 2017, solo se había votado en Cataluña. Las elecciones andaluzas en las que se ha renovado el Parlamento regional son, por lo tanto, las primeras en el resto de España, convirtiéndolas en el mejor termómetro y sobre todo en un indicador avanzado. La supresión de la Constitución en Cataluña por medio de las leyes aprobadas los días 6 y 7 de septiembre de 2017 fue el comienzo de unas semanas críticas para la democracia del 78. El Gobierno del PP esperó dos meses para contestar aplicando el artículo 155 de la Constitución, mientras los balcones y las ventanas de toda España, también en Cataluña, se decoraban con banderas españolas constitucionales. Fue un movimiento espontáneo que de manera silenciosa le pedía al Gobierno que hiciera algo más que recurrir al Tribunal Constitucional y a los juzgados de guardia.

No hubo audacia política para estar a la altura de aquel movimiento singular, cuya expresión tardó en ajarse, porque todavía hay algunas colocadas en el mismo sitio que en el otoño de 2017. Las banderas fueron una señal que se ha traducido en el resultado electoral en Andalucía. Aquellas semanas de golpe independentista activaron una indignación que dio la vuelta al tópico de que era el PP quien fabricaba independentistas. Más bien al contrario, el golpe de octubre ha sido una máquina de quitar complejos a miles de votantes desencantados con la gestión del PP, y del PSOE también, en la relación histórica con los Gobiernos de la Generalitat.

El acelerador de Vox en las elecciones andaluzas

La irrupción de Vox en el Parlamento andaluz es fruto de esa frustración y enfado con la inacción frente al independentismo. El partido de Santiago Abascal, “el caballero oscuro”, tal y como lo ha definido Jorge Bustos, ha sabido aprovechar la ola presentándose como acusación particular en el caso instruido por el juez Pablo Llarena en el Tribunal Supremo. El abogado de Vox ha sabido estar atento a cualquier grieta o error cometido por el Gobierno de Mariano Rajoy en este asunto, siendo el caso de Cristóbal Montoro negando la malversación de caudales públicos el más sonado y emblemático. El gran acelerador de Vox ha sido el independentismo catalán y la ruptura emocional con el PP de Rajoy, junto con el factor de la inmigración y un mensaje de xenofobia, insólito en España, pero similar al de otros países europeos. La desideologización del PP durante su Gobierno ha hecho el resto. Tanto en 2015 como en 2016, el PP era el mal menor para evitar al PSOE. Es decir, que votar al PP suponía impedir el regreso del PSOE. Se apelaba al miedo.

El PSOE ve por todas partes Gürtel, y por ninguna los ERE de Andalucía

Las elecciones andaluzas son también las primeras desde la moción de censura que expulsa al PP de Rajoy de La Moncloa. El PSOE no tuvo miramientos al negociar con el independentismo catalán y vasco los apoyos a la investidura. Por eso, cuando se tacha a Vox de inconstitucional hay que repasar la lista de quienes, de una u otra manera, tratan de derribar el régimen constitucional del 78. Casi nadie es inocente en esta cuestión. El PP se ha seguido desangrando en estas elecciones, sin que su presidente actual haya podido hacer nada por impedirlo. Si con 37 años Pablo Casado no tiene tiempo para desarrollar su proyecto, debe mirar a quienes le han dejado una herencia que pesa e impide la recuperación. Las encuestas dicen que la inacción del PP de Rajoy durante la crisis de Cataluña le costó otros dos millones de votos. La única prueba que se tenía, más allá de los sondeos, era el resultado de las autonómicas en Cataluña, donde el PP obtuvo lo mínimo para estar representado. Si en Cataluña es una fuerza casi extraparlamentaria y en el País Vasco y Navarra apenas cuenta, el resultado de Andalucía demuestra que el centro derecha necesita una refundación que pasa por una decisión relevante del PP y también de Ciudadanos. De lo contrario, poco a poco el partido de Casado será absorbido por el crecimiento de Albert Rivera y el empuje de Vox.

El batacazo de Susana Díaz

El PSOE ha padecido el desgaste de su poder absoluto y de manera definitiva. Se equivocan cuando responsabilizan a otros del crecimiento de Vox como pretexto para tapar su fracaso. Susana Díaz ha sido derrotada, certificando el peor resultado de la historia del PSOE en esta comunidad autónoma. Por fin la corrupción pasa la factura. El tercer aviso ha sido el definitivo después de 2012 y 2015. Los expertos en analizar los votos mesa a mesa nos dirán qué daño le ha hecho la bajada de participación. El hartazgo es un mal que afecta a todos. Se abre un período político nuevo. El PSOE de Pedro Sánchez ya no tiene a Andalucía como feudo absoluto, al perder cuatrocientos mil votos en sus elecciones anticipadas. El PP sigue lastrado por la herencia de Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría. Ciudadanos se consolida y parte al PP en dos. Podemos se estanca en la coalición con Izquierda Unida.

Vox suma indignados, sobre todo de la derecha. Todavía está por ver si los votantes le han llegado también del PSOE. De sus insignificantes 18.000 votos ha pasado a los 350.000. Hay un movimiento general hacia la derecha en España después del golpe en Cataluña. Y lo de Andalucía es una muestra definitiva. PP y Ciudadanos tienen pactado un Gobierno de coalición. Irán a la investidura y esperarán a que Vox los apoye, como hizo Sánchez en la moción de censura del 1 de junio sin ningún tipo de escrúpulos. El vuelco político en España continúa. Se acaba el bipartidismo y el CIS de Tezanos no da ni una. Los 47 del PSOE en las elecciones andaluzas no aparecen por ninguna parte.

Imagen de portada: Dos fotografías de la noche electoral en Andalucia. Susana Díaz, candidata del PSOE, reacciona en primer plano con Santiago Abascal, líder de Vox, y el candidato del partido, Francisco Serrano, celebrando sus resultados en segundo término | Agencia EFE (montaje de Pablo Casado)
Escrito por

Periodista. Director y presentador de 'Buenos días Madrid' en Onda Madrid.

Ultimo comentario
  • Las elecciones son interesantes.
    1.La caida de Susana Diaz puede crear un PSOE podemizado en Andalucia.
    2. VOX no es el problema, es la reaccion ante un problema. Un distema social y cultural creado por la izquierda y admimistrafo por el Centroderecha con mayoria absoluta.
    Ahora el centroderecha debe renunciar a guiños progres.
    El Juez Serrano ha sabido atraer el voto catolico, del que algunos covardean.

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