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El sueldo de Manuela Carmena y Ada Colau: el ejemplo de la demagogia y el cinismo

Carmena y Colau son las alcaldesas con mayor sueldo de España, algo normal pues gobiernan las ciudades más importantes. Ambas prometieron donar parte de sus altos emolumentos, algo que últimamente ha brillado por su ausencia.

Ellas sabían perfectamente que sus sueldos no eran reducibles. Pero les dio lo mismo. Porque lo importante era cargar las tintas de la demagogia, atacar al resto de partidos, acusar a los demás aspirantes al cargo de alcalde de estar saqueando a la población con los salarios de los ediles y, acto seguido, y por supuesto, ocupar ellas dos los sillones de regidor con el mismo sueldo que sus predecesores. Es el caso de Manuela Carmena y Ada Colau. Dos alcaldesas del cambio: del cambio de nombre pero no de sueldo. Porque el sueldo de Manuela Carmena y de Ada Colau es el mismo que criticaban. Y el mismo al que no renuncian.

Carmena es, en estos momentos, la alcaldesa con sueldo más alto entre todos los regidores españoles. El sueldo de Manuela Carmena asciende a 102.000 euros brutos. ¿Lo cobra por habérselo subido? No: cobra el mayor salario de los ediles porque es la responsable de la capital de España. ¿Se lo ha bajado como prometió? Tampoco. ¿Engañó, por lo tanto, al anunciar una demagógica bajada de sueldo? Evidentemente. Porque lo mismo que el realismo y la objetividad llevan a defender que un alcalde de Madrid tiene que tener un buen sueldo, esas mismas actitudes llevan a tener que denunciar que Carmena engañó a un determinado colectivo de votantes, sabedora de que no se bajaría el sueldo que tanto criticó.

El Joven Bono Cultural con el que Manuela Carmena discrimina a los mayores en Madrid

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, es la segunda con mayor sueldo. Ella es la responsable política de la segunda ciudad en número de habitantes, Barcelona. Y por eso cobra 100.000 euros. Los mismo que criticaba. Y los mismos que, a escasos meses para las nuevas elecciones locales, sigue cobrando sin pestañear. Ella era igualmente “alcaldesa del cambio”. Pero su sueldo no ha cambiado.

Joan Ribó era otro de los héroes de la demagogia salarial. Hoy es el cuarto alcalde con mayor sueldo: como regidor de Valencia cobra algo más de 79.000 euros. 

Y los también “concejales del cambio” de Madrid y Barcelona, por ejemplo, superan el sueldo de Pedro Sánchez.

Pero, más allá de los datos, el sueldo de Manuela Carmena y de Ada Colau demuestra una cosa: que la demagogia fue utilizada como principal arma política por parte de unos políticos que agitaron las falsas acusaciones con un solo propósito: arrebatar el sillón a sus competidores para seguir cobrando lo mismo.

El sueldo de Manuela Carmena y los suyos no se dona

Ahora Madrid llegó a Cibeles anunciando el “fin de los privilegios”. Carmena aseguró que ella sería la primera en reducirse el salario a la mitad. Pero lo cierto es que las subidas y bajadas de salario tienen que ser generales, incluyendo a los ediles del resto de partidos. Y, si no, no se pueden hacer.

Y tanto Carmena como Colau han seguido cobrando lo mismo sin gran malestar ni sentimiento de culpabilidad porque, a fin de cuentas, su objetivo de asaltar el poder ya estaba conseguido.

Fue en mitad de esa constatación cuando confirmaron su propósito de aumentar las donaciones personales para compensar el engaño. Pero también eso ha caído en el cajón de las promesas olvidadas. Y, en estos momentos, en Madrid, por ejemplo, las donaciones de los “políticos del cambio” caen más de un 50% con respecto a las del año 2016.

Así son y fueron sus promesas: mecanismos de demagogia. Por eso anunciaron incrementos de vivienda social que no podían llevan a cabo por carecer de competencia plena y fondos suficientes. Por eso hablaron de parar desahucios cuando no pueden interponerse ante la Justicia. Por eso hablaron de regular sueldos privados cuando esa competencia se les escapa por completo. Y por eso prometieron incluso iniciativas contra la Monarquía desde algunos ayuntamientos “del cambio”. Porque el único cambio en el que pensaban era en el de sillón, que las promesas, a fin de cuentas, se las lleva el tiempo y la memoria electoral del votante es breve.

Las alcaldesas de Barcelona y Madrid, Ada Colau (d) y Manuel Carmena (i), durante el acto municipalista internacional “Ciudades sin miedo | Agencia EFE
Escrito por

Periodista.

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