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Dietas de los eurodiputados, ¿por qué son secreto de Estado?

La Justicia europea ha blindado la opacidad de las dietas de los eurodiputados, unos emolumentos que proceden del contribuyente. Quienes no aceptan que la Prensa sea un contrapeso del Poder legítimo están encantados con esta decisión.

El Tribunal General de la Unión Europea ha vuelto a consentir en sentencia razonada lo que antes practicó con elegancia y reiteración el Parlamento Europeo desde 2015: el secreto del uso de las dietas de los eurodiputados. Y la cuantía que reciben por este concepto no es moco de pavo, porque a su sueldo fijo de 7.956,87 euros hay que sumar 304 euros diarios para cubrir los gastos que tienen los europarlamentarios cada vez que participan en actividades oficiales en Bruselas o Estrasburgo (las dos sedes del Parlamento Europeo) y “siempre que acrediten su presencia firmando un registro”; 152 euros en el caso de reuniones fuera de la Unión Europea (facturas de hotel aparte) y 4.416 euros mensuales para cubrir los gastos administrativos de las actividades realizadas en la circunscripción en la que el eurodiputado fue elegido. “La dieta se reduce a la mitad si el electo falta, de forma injustificada, a la mitad de las sesiones plenarias de un año parlamentario”.

A la curiosidad que varios periodistas y algunas de sus asociaciones profesionales tienen desde entonces para conocer el detalle de los datos relativos a las dietas de los eurodiputados, datos de viaje y de asistencia parlamentaria de sus señorías, el Tribunal General de la UE le ha dado con la puerta en las narices. A algunos les puede parecer anecdótico y hasta merecido este portazo, por entender que ya está bien de que los periodistas sean tan chismosos y quieran alimentar con su insistencia el patio de comadreo en el que se ha convertido nuestra sociedad. Para otros, por el contrario, esta opacidad impide conocer al detalle en qué y cómo emplean los representantes públicos unos emolumentos que proceden del contribuyente.

Las dietas de los eurodiputados por asistir a su puesto de trabajo

Quizás todo tiene su origen en la triquiñuela que en su día inventaron políticos, funcionarios y sindicatos para justificar más ingresos sin subirse el sueldo. ¡Eureka, ya lo tengo!: inventemos las dietas y subámoslas con toda tranquilidad, porque mantenemos fijo el salario y así ningún periodista y enredador se dará cuenta. Y entre ellas ¡la dieta por asistencia al puesto de trabajo! ¿Hay algo más absurdo y trapacero que percibir suplemento por acudir al lugar de trabajo? ¿Entonces el estipendio mensual no es por trabajar? ¿Solo por figurar en la lista como empleado? ¡Menudo chollo!

El Tribunal General entiende que la petición de los periodistas no era ni “adecuada” ni “proporcionada”, porque “la voluntad de establecer un debate público no basta -dice- para demostrar la necesidad de la transmisión de los datos personales”, pero, a pesar del revolcón, reconoce, eso sí, que los solicitantes del recurso no pretendían tanto cuestionar la legalidad de la negativa a conceder el acceso a la información “como denunciar las carencias y la ineficacia de los mecanismos de control existentes”. Aunque, a renglón seguido y para quitarse el muerto de encima, añade que “no corresponde al Tribunal General apreciar este punto en el marco de los recursos interpuestos ante él”. Es lo que se denomina por nuestros lares una larga cambiada y, en Bruselas, un Puigdemont.

La ley de la verdad que quiere Carmen Calvo sería una ley contra la libertad de información

Quienes no aceptan que la Prensa sea un contrapoder del Poder legítimamente constituido estarán encantados de esta decisión sobre las dietas de los eurodiputados, porque pensarán, como cabe que piensa también nuestra dilecta vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, por sus recientes declaraciones sobre la libertad de prensa, que es mejor un Gobierno sin Prensa que una Prensa sin Gobierno. Y qué quieren que les diga. A mí esta negativa bruselense a conocer las dietas de los eurodiputados me desconcierta tanto como el estupor que me produce que se hagan públicas, a través del BOE, las declaraciones de bienes de 1.500 cargos políticos nombrados desde 2014 por los Gobiernos de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Porque esto sí que sirve únicamente para el chismorreo, para aumentar los ingresos de los buscadores (de basura) y para que el prototipo ideal de político para la ahora llamada “gente” sea el nacido en una inclusa, sin oficio, beneficio ni cuenta corriente, y con certificado de Pobre de Solemnidad expedido por Hacienda. ¡Este sí que es ciudadano fetén, ejemplar y digno de confianza para ser ministro! A esto vamos. Y si no, al tiempo.

Imagen de portada: Parlamento Europeo | Flickr/Unión Europea en Perú
Escrito por

Ex Vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), articulista de La Voz de Galicia, miembro del Grupo Crónica. Primer director de Noticias de Antena 3 Televisión. Premio Salvador de Madariaga. Antenas de Oro y Plata.

Ultimo comentario
  • Una vez más una información con datos claros. espectacular la defensa de la prensa, algo que parece olvidarse entre la clase POLÍTICA, a estos, a los POLÍTICOS, solo les interesa la prensa a la que se le puede decir lo que tienen que publicar…y además obedecen. Gracias jorge una vez mas. enorme abrazo

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