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Cs se define como partido “de centro” . Su objetivo es gobernar España en 2019

Cs está yendo con cautela, cuidando mucho sus propuestas, porque una de los principales resultados que se ha obtenido del IV Congreso es que quieren entrar a gobernar en 2019, aunque no ganen las elecciones.

Quince días después de que Ciudadanos definiera en su IV Asamblea General su ideario político -han decidido denominarse “liberales-progresistas” en una ponencia de valores aprobada con el 89% de los votos- han comenzado a avanzar en su estrategia política para acceder al poder en 2019.

Ya no son de centroizquierda, como se definieron en su segundo congreso en 2007. Han equiparado a su seña de identidad la lucha contra el nacionalismo catalán -porque ese discurso era válido en el ámbito regional- y otros proyectos de más interés para los españoles como es la regeneración democrática, que encierra la lucha contra la corrupción; la limitación de indultos a personas que hayan malversado fondos públicos o la reforma de la ley que rige al Tribunal Constitucional para evitar los nombramientos de sus miembros de forma pactada entre los partidos políticos. Todo ello suena muy bien, sobre todo para los “votantes de centro”, a los que quieren consolidar.

Pero esa definición de su ideario, en realidad, está aclarando varias cuestiones más. Una de ellas es la de un partido que logró de manera sorpresiva una dimensión nacional, teniendo en sus cuadros políticos de diferentes corrientes -cuando no de diferentes partidos- que necesitaba aglutinar a todos bajo una misma bandera si quería llegar a gobernar en los próximos años.

Cs ha realizado una fundación nacional, pero que no quiere excluir a sus votantes, militantes y cargos electos que se escoran más a la izquierda y que reclamaban ser socialdemócratas

Ciudadanos ha realizado una fundación nacional, pero que no quiere excluir a sus votantes, militantes y cargos electos que se escoran más a la izquierda y que reclamaban ser socialdemócratas, algo que por cierto, Podemos -su antítesis política- también reclama. Por eso, Ciudadanos añade el adjetivo “progresista”, ligado a la ideología de izquierdas, al concepto de “liberalismo”, una doctrina que se basa en la defensa de las iniciativas individuales y que busca limitar la intervención del Estado en la vida económica, social y cultural. Ser liberal, como ellos mismo señalan, se traduce en bajar impuestos, eliminar subvenciones, regular el consumo de marihuana o aprobar la gestación subrogada.

Y este último tema, el de legislar sobre los vientres de alquiler, es el que precisamente ha tocado Ciudadanos para llamar la atención de los votantes. Es la segunda cuestión de su autodefinición: ¿qué ideología quiere vender a los españoles? La política y la economía no son tan rentables en términos mediáticos como aquellas cuestiones de controversia social, porque tocan temas de ética o moral. Aunque no sea uno de los principales problemas del país ni un reclamo social, la gestación subrogada es un tema mediático y hay que posicionarse frente a la vieja política para captar la atención del votante.

Cs ha traducido su ideario en ser liberales en la economía y progresistas en lo moral. Estas soluciones a medias tintas no suelen convencer a todos los votantes

Albert Rivera, un líder que ha salido reforzado tras el Congreso, enarbola la bandera de una política liberal, lejos de los matices conservadores del PP y del proteccionismo propugnado por el PSOE o Podemos, según dice. Aunque esa afirmación sobre el liberalismo no es correcta del todo, ya que lo que propone es simplemente la aplicación más pura del liberalismo. Y da la razón a aquellos que señalan que el liberalismo carece de cuerpo moral cuando se mira solo su esencia, sin interpretaciones o aplicaciones.

Lo curioso es que España no se caracteriza por ser un país liberal. La gente tiene una opinión sobre los asuntos morales, como en todas las sociedades. Ciudadanos ha traducido su ideario en ser liberales en la economía y progresistas en lo moral. Estas soluciones a medias tintas no suelen convencer a todos los votantes, pero al menos trata de consolidar los cuadros internos del partido. La pregunta que queda en el aire es cuántos nuevos temas van a tocar para mantener o lograr nuevos votantes y afiliados.

En un momento en que España debate con preocupación sobre su sistema de pensiones, es curioso que Cs no lo haya tratado de liderar o no haya vuelto a poner sobre la mesa el modelo de la “mochila austriaca” que defendía. Y es que Cs está yendo con cautela, cuidando mucho sus propuestas porque una de las principales cosas que se ha sacado de este IV Congreso es que quieren gobernar en 2019, aunque no ganen las elecciones. Un cambio trascendental en el partido, que seguro va a cambiar su forma de comunicar sus proyectos políticos porque ahora ya trabajan con un objetivo en el tiempo: 2019.

Foto de portada: Agencia EFE
Escrito por

Doctora en Comunicación Social y consultora experta en comunicación estratégica. Ha trabajado durante los últimos diez años como directora de gabinete en las Consejerías de Sanidad e Inmigración de la Comunidad de Madrid. Autora de los libros "Vídeo online: el efecto viral" e "Inmigración, Comunicación y Publicidad".

Ultimo comentario
  • Magnifico articulo Que me deja claro que quieren ocupar un espacio que ya esta ocupado por otros con lo cual me quedan muchas preguntas sin contestar. Habrá segunda parte ?

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