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Parlament “tancat” y democracia “clausurat”, otro atropello del independentismo catalán

El bloque independentista mantiene el cierre del Parlament de Catalunya en un gesto que atropella la democracia y silencia a la oposición. El uso de las instituciones para su propio beneficio es una constante frente a un Gobierno central débil.

La democracia es la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el Gobierno. Y el pueblo lo hace otorgando el Gobierno a la mayoría que salga en elecciones generales abiertas con voto secreto depositado en urna, pero respetando luego a las minorías en la acción del Ejecutivo y acatando la separación de poderes formulada por Montesquieu: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

Los muy insignes independentistas catalanes, capitaneados por el prófugo de la Justicia y traidor de Flandes Carles Puigdemont, su correveidile y president digital de la Generalitat catalana, Quim Torra (érase una nariz pegada a un lazo amarillo), y el triste Roger Torrent, presidente del Parlamento de Cataluña y, como Petronius, árbitro de la elegancia pero no del Poder Legislativo, han inventado otra modalidad de democracia: la dictadura de la mayoría y la supresión del Legislativo. Por eso, decidieron en julio el cierre del Parlament y abrirlo cuando les venga en gana y para lo que les plazca. Parece ser que les vendrá en gana reiniciarlo en octubre y que lo que les placerá será parlamentar de todo lo que acontecerá entre el 11 de septiembre y el 1 de octubre, dos fechas totémicas para los golpistas y entre las cuales han preparado un completo programa de fiestas en las que no faltarán tropelías, ataques al Estado y burlas al Gobierno. Es su manera de excitar a la grey y ciscarse en el resto de catalanes y españoles. Esperemos que el muerto que buscan tampoco lo encuentren esta vez, por muy otoño caliente que anuncien.

Hasta ahora, el cierre del Parlament, decidido por Juntos por Cataluña (JxCat) y Esquerra Republica de Cataluña (ERC), con el apoyo de la Candidatura de Unidad Popular (CUP), ha merecido las descalificaciones de la oposición, con Ciudadanos a la cabeza. Inés Arrimadas, ganadora de las elecciones catalanas y jefa de la oposición, ha calificado el cerrojazo de “atropello a la democracia y a la oposición”; el Partido Socialista de Cataluña, de “despropósito y escándalo”, y el Partido Popular, de “vergüenza que no inmutará a los abducidos”. Triste derecho al pataleo de quienes, ante la pasividad del Gobierno central, son vejados por mossos d’esquadra independentistas, comités de defensa de la república, òmniums culturales y asambleas nacionales catalanas.

Los lazos amarillos . La arbitraria actuación de los ‘Mossos’ frente al uso de la vía pública

JxCat y ERC, los dos gallos del gallinero independentista, decidieron desconvocar el pleno del 18 de julio (¡qué fecha más apropiada para tan insignes golpistas!) y bloquear el Parlamento tras chocar frontalmente por la sustitución del prófugo Puigdemont. Mientras, JxCat se negó a que su intocable y venerado líder fuera reemplazado temporalmente en sus funciones de diputado, al haber sido procesado y suspendido de las mismas por el juez Pablo Llarena, ERC se negó a que Puigdemont tuviese un trato de favor y fuese el único de los seis diputados (Oriol Junqueras, Jordi Turull, Josep Rull, Raül Romeva y Carles Puigdemont) procesados y suspendidos por el Tribunal Supremo que no fuese suplido en su escaño vacío. Fue la excusa para el cierre del Parlament, tapar la boca a la oposición y disfrutar de unas largas e inmerecidas vacaciones bien pagadas y propicias para el dolce far niente o para hacer la revolución. Ambas cosas pueden seguir haciendo sus señorías porque la bossa sona. Y claro que suena, ¡estrepitosamente!, como lo recuerda diariamente el Ayuntamiento de Vic repitiendo machaconamente este mensaje independentista desde sus altavoces callejeros: “No normalicemos una situación de excepcionalidad y urgencia nacional. Recordemos cada día que aún hay presos políticos y exiliados. No nos desviemos de nuestro objetivo, la independencia de Cataluña”. Kilómetros de butifarra y salchichón de Vic repartidos por las comarcas carlistas catalanas y total dejación de funciones del Gobierno central, que podría, si quisiera y con la ley en la mano, disolver el consistorio y mandar a casa a sus delincuentes concejales del PdCat, ERC y la CUP. Pero no hay redaños.

Imagen de portada: Bancadas vacías del Parlament de Catalunya
Escrito por

Ex Vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), articulista de La Voz de Galicia, miembro del Grupo Crónica. Primer director de Noticias de Antena 3 Televisión. Premio Salvador de Madariaga. Antenas de Oro y Plata.

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