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Tras el abrazo de la paz, Casa Real espera la decisión del Supremo sobre Iñaki Urdangarin

Tras la polémica suscitada por el desencuentro entre la Reina honorífica y la Reina Letizia en Palma de Mallorca, la operación del Rey Juan Carlos ha servido para ver la imagen de toda la familia sin escisiones.

La imagen de la Familia Real está diseñada al milímetro. No estamos acostumbrados a ver deslices que humanizan figuras institucionales. Esto, en el mundo digital en el que vivimos, supone un reto. Tan solo con que una de las cientos de personas que esperaban a las puertas de la catedral de Palma de Mallorca viera el desafortunado gesto de doña Letizia hacia la Reina emérita, el vídeo viral estaba condenado. Poco tardaron en recorrer las redes sociales las imágenes llenas de críticas (y más de un ingenioso meme). En declaraciones a El País, una fuente de Casa Real –donde lo habitual es que no se confirmen, desmientan o valoren situaciones e informaciones- aseguraba que “el incidente se ha magnificado” y que “las imágenes no reflejan lo que realmente pasó”. Utilizando las palabras del líder socialista, en todas las casas cuecen habas.

La sorpresa no fue la desgastada relación entre suegra y nuera, más bien que el gesto fuera visible para todo aquel que estuviera mirando. Es vox populi la obsesión de doña Letizia por la imagen que transmiten ante los medios de comunicación, especialmente en el caso de sus hijas.

Don Juan Carlos proporcionó la oportunidad para limar asperezas… al menos ante las cámaras. Zarzuela había anunciado la operación del monarca sin una fecha determinada. Casualidad o no, el sábado por la mañana los periodistas se desplazaron al Hospital Universitario La Moraleja de Madrid, donde le reemplazarían la prótesis de la rodilla derecha para facilitar su movilidad.

Hace siete años, la primera en visitar a don Juan Carlos fue la Reina Sofía. Ahora, el contexto de esa visita ha tenido un cariz diferente.

De nuevo y como suele ser habitual, no hubo lugar para la improvisación. Con una sonrisa, doña Letizia –con zapato plano- se bajaba del coche conducido por su marido. Sin esperar más de un segundo, se dispuso a abrir la puerta de atrás, donde viajaba doña Sofía –con tacones–. Se puede apreciar cómo la Reina da un paso atrás y se coloca de tal forma que es la emérita la que camina primero, por delante, cede el protagonismo de la escena. A la salida de la visita, mientras don Felipe transmite un halo de normalidad y explica el éxito de la operación, las Reinas se mantienen detrás entrelazando comentarios y miradas cómplices. Toda una sorpresa para los periodistas congregados que se hizo visible en las informaciones.

Una de las figuras más cuestionadas en el día D fue la princesa Leonor, por el gesto hacia su abuela. Lo primero, no olvidemos que se trata de una niña y que, al igual que lo hubiera hecho cualquiera, acató lo que le pudo transmitir su madre con una simple mirada. Segundo, hay que recordar la superprotección de doña Letizia hacia sus hijas. Por ejemplo, en la dieta alimentaria, ambas tienen un menú acorde a las directrices de la Reina en el colegio Santa María de los Rosales. A pesar de que son figuras públicas desde su nacimiento, heredado con su título, su madre ha querido preservar al máximo su niñez, especialmente ayudada por su madre, Paloma Rocasolano. Curiosamente, es ella quien se queda a cargo de las pequeñas cuando los Reyes tienen que viajar, para vigilar los horarios y la alimentación. A doña Sofía se le pidió que redujera el número de visitas para evitar que afectara al tiempo de estudio de las dos menores.

¿Es bueno que la heredera al trono esté tan alejada de las cámaras? ¿Debe crecer como cualquier otro niño?

Doña Sofía estuvo pendiente de que el heredero acompañase a su padre en los momentos que le pudieran servir de aprendizaje para su futuro puesto como Jefe del Estado. Don Juan Carlos se aseguró de que el entonces Príncipe de Asturias estuviera a su lado un día como el 23-F. El monarca emérito reveló a José Luis Apezarena: “Yo quise que mi hijo estuviese con los mayores en el salón, cerca de su padre, que tomaba decisiones. Era muy importante que él lo viera, sin que nadie se lo contase (…) Allí estuvo, toda la tarde y toda la noche”. Salvando las distancias, ¿la Princesa estará atenta a las decisiones de su padre ante la crisis soberanista catalana?

Del mismo modo, con nueve años, don Juan Carlos nombró soldado honorario del Ejército de Tierra a su hijo. Durante la ceremonia, el monarca aseguró: “He querido que desde tan temprana edad forme parte de sus filas porque quiero que se identifique con nuestros hombres, que sea un buen soldado, que es tanto como decir un magnífico español”. Con doce años, no está previsto que Leonor se incorpore de manera honorífica al Ejército. No olvidemos que algún día será capitana general de los tres Ejércitos.

Con trece años, don Felipe pronunció su primer discurso en un lugar tan emblemático como los Premios Príncipe de Asturias. En los próximos galardones, la Princesa estará a pocos días de cumplir la misma edad. Cabe dudar de que vayamos a escuchar sus primeras palabras hacia los españoles.

Zarzuela se prepara para la decisión judicial sobre Urdangarín

Más allá de las diferencias entre ambos Príncipes, Leonor y Sofía formaron parte de la segunda imagen familiar a las puertas del hospital. De nuevo, doña Letizia abría la puerta de la emérita pero, en esta ocasión, la heredera ayudaba a su abuela a salir del coche. Y por fin doña Sofía tuvo su fotografía con sus nietas, una a cada lado y cogidas de la mano. A la salida, un cariñoso abrazo. El abrazo de la paz con el que se pasaba página por un “rifirrafe” entre suegra y nuera que puede producirse en cualquier familia.

En cuanto a la afinidad entre ambas, este gesto no hace más que perjudicar su relación. Se ha podido vislumbrar en numerosas ocasiones la escasa cercanía entre doña Letizia y la familia griega de su marido, lo que no debe agradar a doña Sofía. A pesar del buen trato que ha tenido desde la infancia don Felipe con sus primos, especialmente con Pablo de Grecia -con quien compartió piso en Washington-, desde su matrimonio se han reducido en gran medida sus encuentros. Acompañado, son aún más escasos, como en la celebración del 50º cumpleaños de su primo, a la que Felipe VI asistió solo. Una de las principales pugnas es la cercanía de los primos griegos con la Infanta Cristina y su marido. Por cierto, que la presencia de la hermana en el homenaje a don Juan quedó en segunda fila por el polémico vídeo de las Reinas. Precisamente, una vez cerrado este capítulo, la Casa Real se debe preparar ante el delicado momento que se prevé próximo: la decisión del Supremo sobre Iñaki Urdangarín. Dudo que una fotografía diseñada a las puertas del hospital evite este nuevo examen de confianza para la Corona.

Imagen de portada: La Reina Letizia y la Reina honorífica Sofia (d) durante su visita al Rey Juan Carlos al hospital tras su intervención de rodilla | Agencia EFE
Escrito por

Doctora en Periodismo por la USP CEU. Autora de la primera tesis doctoral sobre Felipe VI. Profesora del Máster de radio COPE.

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