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La misa en TVE es un servicio a la sociedad española. Globos sonda sobre su eliminación

La misa en TVE cumple con la exigencia de “servicio público” que debe tener el ente. Los globos sonda sobre su eliminación atacan este principio y más en un momento de transitoriedad en el Consejo de Administración de la cadena.

La supresión de la misa en TVE ha sido una fake news. Pero durante horas revolucionó las redes sociales. Miles de españoles se movilizaron espontáneamente e incluso empezaron a secundar la iniciativa de acudir al Defensor del Pueblo para que interviniera en el asunto.

Había, ciertamente, motivos para la alarma, ya que hace tiempo los podemitas habían planteado en una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados la eliminación de los espacios religiosos en la televisión pública “para que ninguna persona se sintiera discriminada”. Tal peregrino argumento conduciría inexorablemente a la imposibilidad de cualquier programación de un ente público radiotelevisivo. Si de deporte se tratara, no sería posible transmitir partidos de fútbol, porque los amantes de otros deportes se sentirían “discriminados”.

Radio Televisión Española (RTVE) vive en estos momentos una situación de gran confusión. Ahora está en manos de un “administrador provisional único” hasta que se constituya el nuevo Consejo de Administración, que debería formarse en un plazo muy breve. La administradora provisional debería actuar con suma prudencia, sin olvidarse cada día el carácter de su mandato, cuyo objeto no es otro que mantener la actividad del ente público conforme a sus muy limitados poderes, que han de circunscribirse a la gestión de los asuntos de ordinaria administración. No lo está haciendo así, ya que se ha lanzado a una política de nombramientos que desborda claramente lo que debería ser el ámbito de su actuación. ¿Son todos ellos nombramientos tan provisionales como el suyo? ¿Responden a necesidades imperiosas e inaplazables? ¿No se trata de un abuso de su tasado mandato, del que debe dar cuenta a las Cortes Generales?

Es este estado de confusión el que ha alimentado la fake news de la supresión de la misa en TVE. Habría sido un escándalo mayúsculo que se hubiera tenido la osadía de tomar esa decisión, sin duda alguna de una gran relevancia social.

El programa de la misa en TVE lleva emitiéndose, en su actual formato, treinta y seis años ininterrumpidos con Gobiernos de distinto signo político. Nació de un acuerdo del Consejo de Administración de RTVE en 1982, en virtud del cual se autorizó al director general a establecer un acuerdo con la Iglesia Católica y con otras confesiones con “notorio arraigo” en España, sobre los programas religiosos en RTVE, para el cumplimiento de su carácter de servicio público. Evidentemente, esa programación debería “tener en cuenta” las creencias religiosas de la sociedad española, conforme con lo que proclama el artículo 16 de la Constitución. ¿Y no es “tener en cuenta” atender al hecho de que cerca del 70 por 100 de los españoles se confiesan católicos?

Televisiones públicas sí, pero de verdad . Nada de partidos, sindicatos o comités informativos

La misa en TVE responde cabalmente a las exigencias del “servicio público” que RTVE debe cumplir por mandato de su Estatuto. Es, además, un buen programa, bien realizado, en el que, además de la transmisión de la misa, incluye interesantes reportajes e informaciones sobre la viva realidad del catolicismo español y mundial, que es un elemento vertebrador de la sociedad española. Su audiencia es muy notable, ya que en la mañana del domingo alcanza normalmente el 11% de la cuota de pantalla. Cerca de medio millón de telespectadores la sigue habitualmente, lo que la convierte en uno de los programas de mayor audiencia de La 2.

Durante cerca de cuarenta años, la misa en TVE ha convivido con naturalidad en el espacio público que nuestra democracia ha ido configurando. ¿Hace daño que el 0,2% de toda la programación de las tres cadenas generalistas de RTVE se dedique a esta finalidad de servicio público? No sé si en los próximos tiempos se abrirá de verdad la cuestión de la continuidad o no de la misa en TVE. Pero, ante tal eventualidad, hay que decir alto y claro que nuestra democracia quedaría empobrecida y mutilada, y que una eliminación de los programas religiosos en los medios radiotelevisivos públicos chocaría frontalmente con el espíritu de la “Constitución de la Concordia”, cuyo cuarenta aniversario vamos a celebrar dentro de muy poco.

Ilustración de portada: Pablo Casado
Escrito por

Ex diputado a Cortes Generales.

Ultimo comentario
  • Estamos ante un proceso revolucionario, que necesita como primer medio controlar los medios de comunicación. Hubo, hay y habrá ataques contra los programas religiosos en TVE, solo Católicos.

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