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El Gordo de la Lotería siempre toca en la radio . Un sorteo valorado y querido por la audiencia

El sorteo de la Lotería de Navidad es una fecha marcada en el calendario como el inicio de esta festividad. Transmitido tanto por las ondas como por televisión, fue Radio Ibérica en 1923 la pionera en la emisión de este entrañable acontecimiento que levanta pasiones entre los oyentes habituales y aquellos que no lo son.

No hay nada para dar por inauguradas las fiestas de Navidad como el sorteo extraordinario de la Lotería Nacional. Da igual que la fecha señalada para poner el Belén sea el día de la Inmaculada y que se hayan encendido ya hasta tres de las cuatro velas de la corona de Adviento. A través de la radio, la cantinela de los niños del Colegio de San Ildefonso se entremezcla con los villancicos y nos acompaña cono sonido de fondo durante la mañana de cada 22 de diciembre.

Es sabido que la radio siempre ha estado presente en los grandes momentos de la historia reciente de España, al menos de la de los últimos cien años: el comienzo, el transcurso y el final de la Guerra Civil, la muerte del general Franco, el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004, los acontecimientos del 1 de octubre de 2017 en Cataluña, etc. Son momentos clave en los que los españoles, conscientes de su trascendencia, echamos mano de este medio de comunicación fiable y rápido para estar al tanto de todo al momento.

Pero, al margen de estas efemérides, el único evento que cada año concita la atención de los oyentes habituales y de los que no lo son es, justamente, la retransmisión del sorteo de Navidad. Junto con los toros, el fútbol, el boxeo y la lucha libre, fue uno de los primeros eventos transmitidos en directo por la radio por su indiscutible interés social. Así, cuando el 22 de diciembre de 1957, Televisión Española lo puso en antena por primera vez, la radio le sacaba ya una ventaja de décadas.

Recuerdo a Onda Mini . Que la radio no pierda de vista a los niños, los oyentes del mañana

En concreto, la primera transmisión radiofónica de este entrañable sorteo fue realizada por Radio Ibérica de Madrid en 1923, casi un año antes de que este servicio, conocido por entonces como radiotelefonía, fuera regulado por las autoridades. Hasta ese momento, sus emisiones eran, por decirlo de alguna forma, alegales. Enseguida se sumaron otras emisoras. Hay constancia por el diario La Vanguardia de que Radio Barcelona hizo lo propio en 1924.

En esos años, el sorteo no se emitía solamente por Onda Media, sino que las emisoras acostumbraban a colocar altavoces en la fachada de sus sedes para que los viandantes pudieran enterarse de en qué número caían tanto el Gordo como el resto de premios e, incluso, la pedrea. Hay que recordar que por entonces, debido a su elevado precio, solo algunas familias acomodadas y determinados lugares públicos, como cafés y casinos, contaban con su propio –y voluminoso- aparato receptor.

De esta forma, desde hace nada menos que 94 años, los españoles venimos escuchando por la radio las acompasadas voces de los niños, solo interrumpidas por el ronquido de las bolas numeradas cuando, de tabla en tabla, se hacen girar los bombos para mezclarlas y cuando en el alambre más inesperado aparecen los premios. Desde entonces hasta ahora, las emisoras siguen rompiendo excepcionalmente su programación para emitir el sorteo con una liturgia que se mantiene invariable y que se sirve de la eficaz ayuda de varias características de la radio.

En primer lugar, de la capacidad de sugestión. Están tan arraigadas las imágenes de la Lotería de Navidad en el imaginario colectivo –el bombo grande y el pequeño, el público ataviado de forma estrafalaria, el formato de los décimos, los estudiantes de uniforme, etc.- que no nos cuesta ningún esfuerzo imaginar perfectamente lo que está ocurriendo en el escenario del Teatro Real de Madrid.

Además, a diferencia de la televisión, que, ciertamente, también informa con diligencia y cuenta con la baza de la imagen, la unisensorialidad de la radio permite que podamos seguir el sorteo sin tener que dejar nuestro trabajo, nuestras tareas. La cantinela y los comentarios se escuchan en los taxis y por las calles, en las oficinas, los talleres, las consultas y las tiendas. Y nadie pide que, por favor, apaguen la radio. Es la agradable banda sonora de la Navidad.

Por si fuera poco, la proximidad geográfica, la suma de cientos de emisoras repartidas por toda España que componen cada cadena facilita que, en cuanto se conoce el lugar donde ha caído el Gordo, un periodista ya esté entrevistando al responsable de la administración que ha repartido el premio y a los primeros agraciados que se han acercado hasta allí para celebrarlo.

Distintas coberturas para un sorteo de lotería que levanta pasiones

Antes, estas coberturas se hacían con la ayuda de las unidades móviles y los radioenlaces; hoy es suficiente con una sencilla aplicación en el smartphone que permite al reportero informar con la misma calidad de sonido que si estuviera en el estudio. De esta forma, cuando la gente de la radio ya está recogiendo, van llegando las complejas unidades móviles de la televisión, tiran sus cables, orientan sus antenas y establecen sus primeras conexiones en directo. Esa es la cuarta y última característica que se pone de manifiesto: la rapidez, fruto de su sencillez técnica.

Ojo, porque algunos presentadores van estableciendo récords de retransmisiones, como es el caso de Javier Ruiz Taboada, que lleva conduciendo el programa especial de la Lotería al menos desde 1988 (que yo recuerde, porque estaba allí), primero en la Rueda Rato y después en Onda Cero. Casi un tercio del total de los sorteos. Siguen de cerca su plusmarca en esta misma cadena Paco de León, como comentarista in situ, y Chema del Olmo, como reportero a pie de bombos.

Y así van pasando los sorteos y los años, aunque lo esencial sigue igual: curiosos revisando las bolas a primera hora, los niños de San Ildefonso nerviosos y deseando cantar el Gordo, la aburrida cara del encargado de la tabla, las loteras que dicen que el premio “está muy repartido”, las anécdotas, la gente loca de contenta por poder “tapar agujeros”, los abrazos, las botellas de cava y sidra descorchadas y chorreando… Y de fondo, como siempre, la radio.

Imagen de portada: Comprobación de un número premiado durante en el sorteo de la Lotería Nacional de Navidad de 1939 | Colegio San Ildefonso de Madrid.
Escrito por

Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de USP CEU. Ha sido editor superior de los servicios informativos de Onda Cero.

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