Diario de análisis, reflexión y valores   

 

“El Hormiguero” . Buena televisión para entretener y unir a los españoles cansados

Pocos pueden presumir como El Hormiguero de haber instaurado con éxito el talk show en un país donde la cultura televisiva de prime time prácticamente se limitaba (con permiso de Buenafuente) a realities disparatados, concursos y tertulias políticas.

Hoy, Pablo Motos y su equipo de El Hormiguero están a poco de cumplir la friolera de doce años en pantalla, poniendo cara y ojos a buena parte de las figuras de sociedad española -desde Ferrán Adrià hasta Pedro Sánchez, desde Willy Toledo hasta Isabel Pantoja- e internacional. Y el formato da muestras de una salud envidiable en lo que a datos de audiencia se refiere, con un 15,4% y un 14,8% de audiencia media durante las últimas dos temporadas y un registro en la temporada actual que no da señales de que vaya a decaer.

La lista de invitados incluye a deportistas, artistas, políticos, celebridades… Cuando termine la temporada actual, El Hormiguero habrá cumplido nada menos que 1.870 emisiones (programa arriba, programa abajo).

Para la memoria quedará la imagen de Soraya Sáenz de Santamaría marcándose una coreografía funky a pocos meses de los comicios de diciembre de 2015 o Jackie Chan, Will Smith y familia cantando Hola Don Pepito para vender entradas de cine ante el estreno de Karate Kid.

En un país en el que el consumo de información es cada vez más bajo y en el que más del 60% de los españoles no sabría reconocer a la mitad de los ministros que componen el Gobierno (no me lo invento, así lo indica la última encuesta del CIS), El Hormiguero se ha constituido como un escaparate único en la televisión española para quienes quieran llegar a un público al que no llegan los informativos.

Solo hay una condición: se trata de un programa que aspira a llegar a los salones de buena parte de un público que a última hora de la noche lo que quiere es desconectar y reírse. El registro debe ser, pues, algo canalla, muy cercano y en ocasiones incluso algo polémico.

Así es como Motos ha hecho de la necesidad virtud y ha descubierto la forma para facturar por sus entrevistas tanto al público como a los entrevistados. Las delirantes pruebas del equipo de El Hormiguero y las -en ocasiones inoportunas- preguntas del presentador ofrecen un producto distinto: se trata de llevar a los protagonistas de la cultura, la política y la vida social a un terreno en el que no se les conoce: uno en el que son uno más, en el que no pueden esconderse tras la coraza del rol que representan en los informativos.

Política, relaciones personales, anécdotas de la vida privada, éxitos profesionales… y perritos, experimentos científicos, pruebas de habilidad, humor. Un cóctel inusual y que, por imprevisible y dinámico, pocos invitados apuran sin haber mostrado a la cámara matices y facetas de su personalidad que no habían salido a la luz antes.

https://twitter.com/EjercitoTierra/status/951205819403653120

No obstante, más allá del valor que implica haber logrado alcanzar y mantener éxitos de audiencia durante más de una década, o del valor televisivo que pueda llegar a desplegar el programa, con montajes y un despliegue de medios verdaderamente sorprendente, la aportación que debe reconocérsele al El Hormiguero es el de haber congregado ante la pantalla a millones de españoles para participar de una vida social que, de otro modo, tal vez les hubiera resultado poco apetecible.

Como muestra, un botón: no son muchos quienes tienen afición por la halterofilia, pero hace unos días sí fuimos bastantes quienes nos sentimos orgullosos de nuestra Lidia Valentín.

La letra pequeña de las audiencias . Segmentar los espacios para sumar más espectadores

No es posible imaginar de qué manera una sociedad puede mantenerse unida sin unos referentes comunes, sin experiencias compartidas y momentos para recordar, como en su día lo fueron los dibujos de Heidi, los cómicos de Martes y Trece o los de Tip y Coll, por nombrar algunos de los más inocentes y de los que mi generación ha escuchado hablar tanto.

El Hormiguero, al reunir ante la pantalla a millones de personas para poner cara y ojos a referentes de nuestro tiempo, al hacernos reír y entretenernos, al generar anécdotas y situaciones inverosímiles, también cumple esa función de la buena televisión, que consiste en ser el pegamento de una sociedad que ríe junta, que se entretiene junta y que, en definitiva, tiene una excusa para charlar -aunque sea de vez en cuando- de algo que no sea política o economía.

Escrito por

Periodista de agencia y estudioso de Filosofía Política. Co-director de la revista Democresía. @IgnacioPou

...

Deja tu comentario

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons