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La trampa del click-bait: Si continúas leyendo seguro que no picarás el cebo

Este fenómeno cada vez más extendido entre medios, blogs y redes sociales juega con la curiosidad innata del usuario de Internet para generar visitas en sus páginas, muchas veces vacías de contenido de calidad.

Curiosidad, morbo, misterio, intriga…o necesidad de informarse ¿Qué le mueve al usuario de Internet a entrar en una noticia? Esta pregunta puede derivar en múltiples respuestas en función de quién la responda. Algunos, los que realmente están buscando ser informados sobre asuntos de interés, buscan que en el titular se exponga la noticia en sí los hechos acaecidos.

Solo así se adentrarán en su lectura. Otros muchos, sin embargo, se dejan llevar por una simple palabra o imagen que les impacte,  que les suscite curiosidad.

Esto les sobra para picar el cebo. Esta es la definición del llamado click-bait («cebo de clics» en inglés): utilizar titulares sugerentes, la mayoría de las veces carentes de contenido, para atraer tráfico, y así generar más páginas vistas y, por tanto, más ingresos por publicidad.

La batalla contra el Click-bait ya se está librando en la Red. En los últimos años han surgido páginas como ClickHole o el Twitter de Saved You a Click, que parodian y critican este tipo de titulares.

Estas son las 13 preguntas más extremas que responderás en mucho tiempo”, “17 Tuits de 2016 que te harán reír sólo si tienes alma oscura ”.Cada vez son más frecuentes en Internet este tipo de titulares que invitan, casi fuerzan, al usuario a hacer clic en ellos para satisfacer la curiosidad innata del Ser humano. Si ese contenido realmente fuera de calidad, no habría ningún problema y, probablemente, no se estaría hablando de Click-Bait en sentido peyorativo.

Los periodistas siempre intentamos hacer titulares informativos, pero también llamativos, que capten la atención de los usuarios para que continúen leyendo nuestra noticia. Por lo tanto, el hecho en sí no es malo. Sí lo es, sin embargo, engañar a los usuarios. Conducirles hacia un contenido vacío o absurdo con el único objetivo de aumentar el tráfico en la página y, como consecuencia de ello, los ingresos publicitarios.

Así es. El actual modelo de ingresos publicitarios en Internet se basa en la cantidad de visitas que recibe la página. Cómo llegue a esa página y cuánto tiempo permanezca en ella, no es la cuestión primordial –aunque este último elemento también cuenta.

Internet es un medio increíblemente potente para la información periodística. Pongamos como ejemplo los Papeles de Panamá: periodistas de todo el mundo colaborando y coordinándose online con un objetivo en común

Partamos de un hecho. Hoy día cualquier persona independientemente de sus estudios o formación periodística, puede publicar el contenido que ellos consideren en un medio tan masivo como es Internet, y puede hacerlo llegar de forma instantánea a una audiencia mucho mayor que cualquier medio de comunicación tradicional.

Y todo esto de forma gratuita. Al usuario no le supone ningún tipo de coste. Lo que antes solo podíamos hacer los periodistas, personas formadas con una idea clara de calidad informativa, ahora está al acceso de cualquier persona con una conexión a Internet.

Nos quejamos de la falta de calidad informativa en este medio, de la proliferación de webs como Upworthy o BuzzFeed cuyos contenidos virales y sus titulares extremadamente llamativos y sensacionalistas enganchan al usuario, y multiplican exponencialmente las visitas de sus páginas. Pero, no nos engañemos, esto también existe en los medios tradicionales.

CLICK-BAIT

El click-bait puede poner en riesgo la credibilidad de la profesión periodística.

La repercusión que tiene es menor, por el alcance de cada medio en cuestión. Pero la idea es la misma. El sensacionalismo, la curiosidad, el misterio y la intriga siempre han vendido más que la esencia de la información periodística. Es un hecho, y en la Red, como pasa con todo, se magnifica.

El gran potencial del periodismo online

Esta última reflexión expuesta, de la que no creo que haya vuelta atrás, no quita, sin embargo, que ambos modelos –la información de los usuarios, y la información periodística- no puedan convivir. Internet es un medio increíblemente potente también para la información periodística, como ha sido demostrado ya en numerosas ocasiones.

Pongamos como ejemplo los Papeles de Panamá: periodistas de todo el mundo colaborando, investigando y coordinándose online con un objetivo común, la lucha contra la corrupción. Gracias a Internet esto fue posible.

Un gran éxito periodístico. Información de la más alta calidad. Una estrategia profesional sin precedentes que supo aprovechar las ventajas, porque también hay ventajas no sólo inconvenientes, de la Red de redes.

Dar al usuario información de calidad, veraz y precisa, también para que aprendan a manejarse de forma segura y eficaz en Internet

Por tanto, como hemos visto, desde un punto de vista de la información online tenemos varias caras: una negativa o no tan buena –pero también necesaria para aquellos que la buscan- en la que se alterna informaciones extremas, sensacionalistas o incluso click- baits; y otra positiva, en la que la información periodística, normalmente bajo una marca reconocida (El Debate de Hoy, El País, El Mundo, ABC..), es de calidad, contrastada y fundamentada. ¿Cuál es, pues, la solución a esta mezcla de información en la coctelera de un medio como es Internet? Simplemente enseñar a los usuarios a separarla, a distinguirla…y a consumirla conscientemente.

La educación del usuario, clave en el consumo de información online

La batalla contra el Click-bait ya se está librando en la Red. En los últimos años han surgido páginas como ClickHole –sitio web del periódico satírico The Onion– o el Twitter de Saved You a Click, que parodian y critican este tipo de titulares.

Incluso Facebook ha modificado su algoritmo para detectarlos y combatirlos, de manera que mida el tiempo que pasa desde que el usuario hace clic en el post hasta que vuelve a la red social. Y Google también se ha comprometido con este fin. Existen herramientas, aplicaciones que ayudan en su detección. Pero aún así, aunque existieran cientos de ellas,  no sería suficiente.

El usuario tiene la clave de este proceso de desintoxicación. Es su “educación digital” lo que debe preocuparnos no las “maldades” que se desarrollan en la Red. Debe de aprender a comprender esta disociación y, una vez que lo haga, decidir sobre el consumo que más le interese.

Los periodistas debemos informarles sobre este tipo de intentos de engaño, como el click-bait, para que los tengan en cuenta en rutina, cuando están navegando. Es nuestro deber, el deber del periodista, informar a nuestros lectores.

Darles información de calidad, veraz y precisa, también para que aprendan a manejarse de forma segura y eficaz en Internet. El usuario puede en muchas ocasiones dejarse llevar…. Pero cuando de verdad le interesa encontrar la calidad informativa, normalmente sabe dónde dirigirse y dónde no.

Ilustración de portada: Mireia García Sanz
Escrito por

Doctora en Periodismo, especializada en medios digitales. Autora del libro "Las profundidades de Internet. Accede a la información que los buscadores no encuentran y descubre el futuro inteligente de la Red". Profesora en los grados internacionales de la Facultad de Ciencias de la Información de la USP-CEU.

Ultimos comentarios
  • Muy acertado y bien documEntado. He aprendido cosas nuevas desde un punto de vista muy neutral. Bravo!!

  • eN COLOMBIA EXISTE UN MECANISMO QUE PERMITE JUDICIALIZAR ESTE TIPO DE ENGANOS PRETER INTENCIONADOS, SE LLAMA PUBLICIDAD ENGAÑOSA, PERO LAMENTABLEMENTE ESTA FIGURA OPERA MÁS QUE TODO PARA ANUNCIOS FÍSICOS; AÚN ASÍ ES UNA ESPERANZA PARA CONTENER ESTE FENÓMENO. QUE BUEN ARTÍCULO

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