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“Desaparecidos” . Paco Lobatón retoma el servicio público a espaldas de la telebasura

Paco Lobatón vuelve a TVE a ayudar a los que buscan familiares desaparecidos. Silvia Intxaurrondo es la presentadora de un programa que logra huir de la telebasura que en otro tiempo dio fama a este tipo de espacios.

La colaboración ciudadana. Cuando la Policía o la Guardia Civil agradecen a los ciudadanos su aportación a la hora de denunciar o de resolver casos de desaparecidos, no damos la importancia que se debe a quienes han aportado una pista más, un detalle, un hilo del que tirar cuando las investigaciones llegan a un callejón sin salida.

Entre 1992 y 1998, Paco Lobatón hizo historia en la televisión con el programa ¿Quién sabe dónde?, un espacio de gran popularidad y audiencia que propuso al Congreso el político del CDS Francisco Javier Moldes Fontán. Su idea fue aceptada y el programa triunfó de la mano de Ernesto Sáenz de Buruaga, los primeros años y, después, de Paco Lobatón.

El periodista jerezano ha estado ligado al periodismo de los desaparecidos, a ese periodismo que “resulta útil a la sociedad”, como reconoció en una entrevista previa al estreno. El lector debe saber que en el trasfondo de Desaparecidos están las productoras REDacción y PrisaTV. Lobatón es el director del programa, pero quien presenta es Silvia Intxaurrondo, que alterna TVE con los informativos de fin de semana en Telemadrid.

La puesta en escena es de una calidad y unos medios propios de RTVE, como también pasó en el programa de Carlos Herrera. Una app para el móvil, una amplia redacción, presencia en las redes sociales, un call center donde se reciben llamadas en directo, un plató nuevo… la imagen es capital en la televisión, luego viene el contenido y, por último, es el espectador el que da el veredicto final.

Retomando el tema de la colaboración ciudadana, hay que decir que el contenido de Desaparecidos parte del registro de desaparecidos que hay en España desde hace años. Una herramienta indispensable para Policía y Guardia Civil, así como para cualquier medio de comunicación que quiera difundir algún caso.

El servicio público que hace Desaparecidos es una herramienta muy peligrosa en manos de la televisión. La telebasura es una amenaza que nació, precisamente, hace 25 años, cuando se hizo del caso de las niñas de Alcasser motivo de un circo catódico infame del que Nieves Herrero pagó todos los platos rotos. TVE ha subido la apuesta, poniendo en ese nuevo prime time que va después del Telediario a un tipo tóxico como Javier Cárdenas, que convierte el periodismo de investigación en un producto morboso y enfermo. Salió medio airosa su Hora Punta y no bajó demasiado al barro.

La mesura y el talento de Paco Lobatón en televisión son únicos. El jerezano lanzó el programa con una breve introducción y dejó el peso a Silvia Intxaurrondo, que dominó la escena y dejó Desaparecidos en manos de los espectadores casi sin que se diesen cuenta. Expuso algunos casos de ausentes desde hace poco tiempo y pidió la colaboración del espectador. Para ello, un grupo de seis periodistas, comandados por Ana Hinestrosa, que en los 90 minutos de programa rastrean las redes sociales, reciben llamadas y alertan de posibles resultados. Todo eso en directo, en plató y con el peligro de que algún gracioso dé al traste con su trabajo.

Porque lo que pretende Desaparecidos es dar voz a aquellas familias que no saben nada de un ser querido. Una marcha que, voluntaria o no, supone una angustia que puede durar años. Paco Lobatón ha seguido unido a estas familias durante su vida profesional y ahora pretende reabrir el debate y fomentar la ayuda altruista del ciudadano.

En plató hubo varios casos, algunos incluso de menores. Intxaurrondo condujo entrevistas duras y sufridas con padres y madres, pero no entró en temas escabrosos. Se notó la mano de Lobatón, quien, triunfe o no el espacio, tiene pinta de que morirá con las botas del periodismo de investigación puestas, aunque le empuje a otra cosa la audiencia.

https://twitter.com/DSP_tve/status/957912218762391552

La fatalidad ha querido que Desaparecidos viera la luz pocas semanas después de la aparición del cuerpo de Diana Quer. Su padre, Juan Carlos Quer, ha comenzado una campaña por los medios de comunicación pidiendo la no derogación de la prisión permanente revisable que, incomprensiblemente, PNV, PSOE, Ciudadanos y Podemos están tratando de llevar a cabo.

Lobatón tomó la palabra para entrevistar a Juan Carlos Quer. Preguntas directas en algo más de 10 minutos donde no hubo lugar a nada más que a los sentimientos de un padre que ha sufrido la desaparición y posterior muerte de su hija. Un alegato al perdón y a que el sacrificio de su hija no sea en balde y sirva para concienciar a la sociedad.

Hubo llamadas en directo, incógnitas de esas que dejan un nudo en la garganta de los productores justo antes de lanzarlas. El caso de un señor con problemas mentales que llevaba semanas deambulando por Madrid y al que una señora había visto por los alrededores de su casa. Mientras se escuchaba el testimonio, la realización dividió la imagen para ver a su esposa emocionada en el plató. Ella sabía a lo que iba y tener una pista fiable del paradero de su marido toleraba sus lágrimas en televisión.

En resumen, Paco Lobatón ha vuelto a hacer lo mejor que sabe hacer, periodismo de investigación y dar esperanza a quienes necesitan saber que alguien se acuerda de ellos y de sus casos. Se ha sacudido el morbo y la lágrima fácil de una manera que solo está al alcance de un tipo con su credibilidad. Parece que RTVE ha aceptado el reto y sus casi dos millones de espectadores (12,4%), también.

Imagen de portada: Paco Lobatón junto a Silvia Intxaurrondo | RTVE
Escrito por

Periodista en El Debate de Hoy. Presentador del programa de fútbol sala, Pista Azul.

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