Diario de análisis, reflexión y valores   

"El nacionalismo español y la influencia de la ‘Renaixença’"

Los intelectuales catalanes que forjaron el nacionalismo español. La generación de la verborrea. Insultos que empobrecen la sociedad. 

El nacionalismo español nace en Cataluña

El historiador catalán Joan-Lluís Marfany asegura que “los intelectuales de la Renaixença fueron los precursores del moderno nacionalismo español”. En una entrevista en La Vanguardia, explica que este grupo de pensamiento catalán “buscaba una justificación patriótica para ayudar a los fabricantes catalanes, que ya dominaban el mercado hispano, a cerrarlo a la temible competencia inglesa (…). Ese patriotismo español empieza en Cataluña ya a finales del siglo XVIII cuando la burguesía catalana ve la oportunidad de dominar el mercado español en proceso de unificación”.

De la generación del silencio a la generación de la verborrea

“Cuarenta años después de la Transición, la nueva generación, la generación de la verborrea, está en crisis, los sueños rotos, yacente la esperanza, en alza el asco ante el espectáculo estercolero de las corruptelas y el despilfarro de los partidos políticos y los sindicatos. La situación, en todo caso, es incomparablemente mejor para la generación de la verborrea que lo fue para la generación del silencio. Por la boca no muere el pez de la libertad de expresión. La lluvia incesante de las opiniones que, a través de las redes sociales, derraman los ciudadanos, está anegando España”. Luis María Anson contrapone en El Mundo esta nueva generación de la verborrea a la generación del silencio que describió en el ABC en 1973 y que” a pesar de la opresión y la persecución [de la dictadura franquista] construyó la democracia pluralista plena que instaló a España en la prosperidad y el desarrollo, en el respeto a los derechos humanos, en el ejercicio libre de todo lo que la dictadura prohibió”.

Una sociedad empobrecida por el insulto

“La sociedad se está empobreciendo por la vileza de un comportamiento colectivo que recurre al insulto, la agresividad, el acoso y el linchamiento como si fueran armas al servicio de la libertad y no lo contrario exactamente. De esa incapacidad para la convivencia resurge la oportunista medicina del fascismo”. David Trueba reconoce en El País lo difícil que es “moverse en los resbaladizos territorios de la agresividad ideológica, de la feligresía coaccionadora, por desgracia utilizada como brazo armado por tanto movimiento social”. Por ese motivo, y relacionado con el acoso de Podemos a varios periodistas denunciado por la APM, pide a los periodistas fijar un “objetivo más ambicioso”: el de mostrar ese “empobrecimiento” de la sociedad en el insulto.

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