Diario de análisis, reflexión y valores   

"Las verdaderas ciudades inteligentes tienen que pensar en sus ciudadanos"

Ciudades inteligentes que “piensen” en sus habitantes. Lo que la mujer del César puede explicar a Moix. El “terrorismo de baja intensidad” de Euskadi y Navarra.

Las verdaderas ciudades inteligentes

“El crecimiento de las ciudades es el gran reto del futuro (…). La expansión de las megalópolis es imparable. A mitad de siglo se calcula que el 70% de la población mundial vivirá en zonas urbanas.” Ante esta realidad, Rosario G. Gómez plantea en El País el reto de las ciudades inteligentes. “Gracias a la tecnología se han desarrollado las llamadas smart cities. Pero una urbe no es más lista porque esté plagada de sensores que regulen los semáforos, guíen a los conductores hacia los aparcamientos libres o midan al minuto los niveles de polución (…). Ciudades así serán innovadoras, ecológicas y digitalizadas. Pero no necesariamente inteligentes. Una smart city es aquella que está al servicio del ciudadano. Como apunta el arquitecto chileno Alejandro Aravena, las ciudades, más que acumulaciones de casas, son concentraciones de oportunidades, de trabajo, educación, salud y ocio.” En esta misma linea, señala la autora el gran reto del futuro: “Más allá de la dicotomía rural / urbano, la gran brecha sociodemográfica del mundo moderno viene marcada por el uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Como vicepresidente de EE.UU., Al Gore estaba convencido de que los Gobiernos debían trabajar para asegurar que todos los ciudadanos del mundo pudieran beneficiarse de la revolución de las comunicaciones.”

A vueltas con la mujer del César  

“Si la mujer del César no sólo tiene tiene que ser honesta, sino también parecerlo, según la vieja pero aún válida máxima romana, el fiscal jefe de Anticorrupción no sólo tiene que ser anticorrupto, sino también parecerlo.” José María Carrascal recurre a los clásicos en el ABC para tratar la dimisión de Manuel Moix. “Tras haberse descubierto que Manuel Moix era copropietario de una sociedad panameña, sólo había dos salidas: dimitía o le dimitían, no importa si la sociedad procedía de una herencia paterna, si era propietario sólo de un 25 por ciento de ella o si la habían regulado con Hacienda”.

“Terrorismo de baja intensidad”

El editorial de El Mundo denuncia que, seis años después del anuncio de ETA de poner fin a la violencia, “se mantiene en muchos rincones de Euskadi y de Navarra un clima de radicalización social y de apoyo a la violencia consentido, cuando no directamente fomentado, por partidos y colectivos de la izquierda abertzale. Es el mal llamado terrorismo de baja intensidad, que hace insoportable la vida de mucha gente por no comulgar con los postulados independentistas. Ese clima asfixiante sigue siendo uno de los grandes agujeros negros de nuestra democracia, y algunos lo consideran como un coto de impunidad.”

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